Fotos | Cortesía | LA PATRIA
Iván Espitia Prieto y Mariana Duque Franco son los arqueólogos de campo del proyecto.
Durante las obras de construcción de la planta solar fotovoltaica San Francisco de la Central Hidroeléctrica de Caldas (Chec), ubicada en zona rural de Palestina, se registró un hallazgo arqueológico que dejó al descubierto vestigios asociados a comunidades de la cultura Quimbaya Tardía.
A partir de los relatos en obras como las de Cieza de León (1553), se describe a los quimbayas como pueblos asentados en la provincia del Cauca, reconocidos por su gran riqueza y por su destacada destreza en el trabajo del oro.
Estos testimonios permiten interpretar que, hacia comienzos del siglo XX, se establecieron los cimientos sobre los cuales se definió el estilo quimbaya característico de la cuenca del río Cauca.

Resultados del monitoreo arqueológico
Bajo la coordinación de la arqueóloga líder Laura Melissa Osorno y con el acompañamiento permanente de arqueólogos de campo y la ejecución del grupo Power China Internacional, se han identificado más de 1.000 fragmentos cerámicos, dos estructuras funerarias y diversos elementos asociados a contextos rituales prehispánicos.
“Los fragmentos cerámicos encontrados y las dos estructuras funerarias con ajuares completos, los cuales nunca habían sido intervenidos, constituye un hallazgo de alta relevancia para la comprensión de las prácticas funerarias de la cultura Quimbaya Tardía” explicó Mariana Duque Franco, arqueóloga egresada de la Universidad de Caldas y una de las encargadas del monitoreo.
Las estructuras funerarias contienen siete vasijas completas y cinco volantes de huso, pequeños discos cerámicos utilizados en actividades de hilado y producción textil. En una de las tumbas se hallaron restos óseos correspondientes a fragmentos de cráneo y aproximadamente 15 piezas dentales, mientras que en la otra no se conservaron restos humanos debido a su deterioro.



Vasijas, copas fueron algunos de los restos encontrados. Además de volantes de huso utilizado en prácticas textiles, ofrendado en una de las estructuras funerarias.
El método
La metodología contempla la realización de excavaciones controladas y minuciosas de 2 × 2 metros. “El arqueólogo encargado evalúa si el área intervenida se encuentra asociada a un contexto arqueológico” comenta Duque Franco.
Una vez confirmada dicha condición, se procede con el rescate arqueológico, el cual consiste en la excavación manual empleando como herramientas pala y palustre de manera cuidadosa con el objetivo de no alterar los contextos.
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Contexto cultural del hallazgo
De acuerdo con los análisis preliminares, las características del material cerámico, la tipología de las tumbas y los objetos asociados permiten relacionar los hallazgos con comunidades pertenecientes a la cultura Quimbaya Tardía.
“Por el estilo de las estructuras funerarias, la forma de las piezas y la presencia de volantes de huso, es muy probable que estos materiales estén asociados a los Quimbaya Tardíos”, señaló Duque Franco, quien agregó que esta hipótesis deberá confirmarse en la etapa de laboratorio mediante fechaciones.
Procedimiento y rescate arqueológico
Los hallazgos se realizaron durante el acompañamiento arqueológico obligatorio que se lleva a cabo en proyectos que implican remoción de suelo. Ante la detección de anomalías en el terreno, se suspendieron las labores mecánicas y se realizaron excavaciones controladas y manuales conforme a los protocolos exigidos por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).
El rescate arqueológico se ejecutó en un área aproximada de ocho hectáreas y contó con el trabajo conjunto de los arqueólogos de campo Iván Espitia Prieto y Mariana Duque Franco, quienes remitieron los informes técnicos a la arqueóloga líder para su posterior presentación ante la autoridad competente.

Vasijas y copas rituales utilizadas como ofrendas funerarias.
Destino del material arqueológico
Según los arqueólogos, la intención es que el material permanezca en la región y pueda ser exhibido en museos o espacios culturales.
“Estas piezas son patrimonio cultural de la nación y deben quedar a disposición de la comunidad. Lo ideal es que se conserven en un museo regional”, indicó Duque Franco.
El proyecto continuará su ejecución bajo los lineamientos establecidos por el Plan de Manejo Arqueológico, mientras el equipo especializado avanza en el registro, conservación y análisis de los hallazgos en su etapa de laboratorio.
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