Foto | Unimedios | LA PATRIA
Un estudio de la Universidad Nacional señala que la rana venenosa de rayas amarillas depende de hormigas para alimentarse y producir su toxina, en un ecosistema cada vez más reducido.
La rana venenosa de rayas amarillas (Dendrobates truncatus), una especie exclusiva de Colombia, enfrenta una amenaza silenciosa que va más allá de la pérdida de su hábitat. Un estudio de la Universidad Nacional (UNAL) revela que su supervivencia está estrechamente ligada a la presencia de hormigas y otros pequeños artrópodos que habitan el bosque seco tropical, un ecosistema del que hoy queda menos del 10 % en el país.
Esta rana, que vive en zonas del Caribe y el valle del Magdalena, no solo depende de estos insectos para alimentarse, sino también para producir las toxinas que la protegen de depredadores. Su veneno no se genera de forma autónoma: proviene de los alcaloides que obtiene de su dieta, principalmente de hormigas de la subfamilia Myrmicinae.
El avance de la ganadería, los cultivos y la expansión de infraestructura han fragmentado el bosque seco tropical, reduciéndolo a pequeñas áreas aisladas. Esta transformación afecta la humedad del suelo, la cobertura vegetal y la presencia de organismos clave como hormigas, ácaros y termitas, que forman la base de la dieta de la rana.
Para entender esta relación, el biólogo Rubén Darío Guzmán Rojas, de la UNAL, analizó el sistema digestivo de la especie en un estudio dirigido por el profesor Juan Manuel Carvajalino. El equipo examinó tejidos intestinales de 15 ejemplares conservados en la Colección Herpetológica del Instituto de Ciencias Naturales.
El análisis incluyó más de 1.000 mediciones microscópicas del intestino, enfocadas en la submucosa, una capa clave en la absorción de nutrientes. Los resultados evidencian una adaptación altamente especializada a una dieta basada en presas pequeñas y duras.
“Los resultados sugieren que el intestino de esta rana está diseñado para una dieta específica y constante de presas pequeñas y relativamente duras, ricas en quitina”, explicó Guzmán Rojas. Esta característica permite soportar el consumo continuo de insectos y optimizar la absorción de nutrientes y toxinas.
El estudio también encontró diferencias entre machos y hembras. “Las hembras presentan un engrosamiento mayor de esta capa, posiblemente asociado con las enormes demandas energéticas para producir huevos”, señaló el investigador.
Aunque el estudio no concluye que la especie esté en peligro de extinción inmediato, sí alerta sobre su alta dependencia de un ecosistema en buen estado. La reducción del bosque seco altera la disponibilidad de presas y, con ello, la capacidad de la rana para mantener su defensa química.
La situación se enmarca en una tendencia global. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cerca del 40 % de los anfibios evaluados en el mundo enfrenta algún grado de riesgo de desaparición.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza advierte que el 40 % de los anfibios del mundo enfrenta algún grado de amenaza, una situación que también se refleja en Colombia.
En el caso de Dendrobates truncatus, la pérdida de hormigas no solo implica menos alimento. También puede traducirse en una disminución de su veneno, dejándola más vulnerable ante depredadores como aves y serpientes, entre ellas Liophis epinephelus, una especie resistente a varias toxinas.
“Los anfibios suelen ser los primeros en resentir estos cambios, ya que su piel permeable los obliga a vivir pegados al clima, al agua y al suelo. En cierto sentido son termómetros vivientes del estado del ambiente”, afirmó Guzmán.
El estudio deja en evidencia que la conservación del bosque seco tropical no solo protege paisajes, sino también complejas relaciones ecológicas. En este caso, la existencia de una rana venenosa depende de organismos diminutos como las hormigas, que sostienen un delicado equilibrio natural.
Las ranas más venenosas del mundo
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Phyllobates terribilis (Colombia), considerada la más tóxica
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Phyllobates bicolor (Colombia)
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Dendrobates tinctorius (Suramérica)
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Oophaga pumilio (Centroamérica)
Ranas venenosas en Colombia
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Dendrobates truncatus (rayas amarillas)
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Phyllobates terribilis
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Phyllobates bicolor
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Oophaga histrionica
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Ranitomeya spp.
* Esta información es se elaboró con la colaboración de Unimedios de la Universidad Nacional.
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