Impregnar de inteligencia emocional a los a estudiantes, padres, directivos y docentes es una tarea en la cual se ha empeñado el colegio Marco Fidel Suárez, de Manizales.

Ilustración I Juan Carlos Homez I LA PATRIA

Impregnar de inteligencia emocional a los a estudiantes, padres, directivos y docentes es una tarea en la cual se ha empeñado el colegio Marco Fidel Suárez, de Manizales. 

LA PATRIA I Manizales

Es una mañana de comienzo de año escolar. El salón de 11 está convertido en un lago imaginario. Todos están atentos al cuento El patito feo, que en la historia es el más grande, torpe y feo y es objeto de burlas de sus hermanitos. Al final se convertirá en un cisne hermoso. La narración impactó a los alumnos de la profesora Claudia Viviana Vargas.

Victoria levanta la mano: “Buenos días, me sentí muy identificada con el cuento”. Primero explica acerca del patito feo que una vez llevó dentro. “En mi anterior colegio no me sentía muy bien conmigo misma, no me sentía escuchada, no confiaba en mí”.

Ahora, como busca su nueva institución, cambia su historia. “Aquí me siento incluida y emocionalmente feliz por compartir momentos con mis compañeros, que me escuchan. Aquí hacen que no me sienta excluida”.

Cada día el colegio Marco Fidel Suárez, en el barrio Campohermoso de Manizales, abre sus puertas a cerca de 500 alumnos. También les abre las puertas del conocimiento en inglés, matemáticas, lengua castellana, ciencias, metalmecánica, todas con un componente clave: habilidades socioemocionales.

La iniciativa surgió del rector, Freddy Duque, quien escribió su trabajo de doctorado basado en cifras nacionales y mundiales, de antes y de después de la pandemia por la Covid. "Es con relación a las dificultades emocionales y socioafectivas que tienen los menores y la mayoría de la población".

En las aulas del plantel es normal, desde el 2023, el desarrollo de estrategias en el propósito de impregnar en los estudiantes, desde transición hasta once, la resolución de conflictos, búsqueda del bienestar, toma de decisiones, comunicación asertiva, autocontrol, empatía, resiliencia, tolerancia y otros 10 temas, agendados para este 2024.

 

Del lago

La docente Claudia Viviana comenta: "Con la lectura del Patito algunos conectaron la emoción y sintieron empatía por el personaje, ante el rechazo que ellos han vivido de su comunidad, de sus hermanos y hasta de su familia. Expresaron que en ocasiones se habían sentido criticados, señalados, no reconocidos y comparados".

El rector, en su investigación, ratificó que la población del mundo, antes del Coronavirus y con mayor arraigo después de esta, vive graves procesos de depresión, ansiedad, consumo de sustancias psicoactivas, episodios suicidas.

Lo expone en cifras: “Cada 40 segundos se suicidaba una persona en el planeta y cerca del 40% presentaba depresiones y ansiedad. Luego de la emergencia por el virus se acentuaron más, y en el Eje Cafetero y Manizales están en esa situación”.

 

Más conclusiones del trabajo del rector:

"El hogar no es el espacio más protector para muchos chicos, eso quedó develado en la pandemia".

"La escuela debe aportar en procesos socioemocionales, pues es quizá el entorno que tiene más a salvo a niños y jóvenes”.

"En Latinomaérica y en parte del mundo, la mayoría de programas curriculares no abordan de manera sistemática procesos sociemocionales de alumnos. Se abordan aspectos con talleres o para solucionar situaciones en particular".

 

Lo anterior le generó a Duque la inquietud que lo llevó a presentar el trabajo Propuesta de modelo curricular para el desarrollo y fortalecimiento de las competencias socioemocionales desde las diferentes áreas del conocimiento en los centros educativos públicos de Manizales. Fue publicado en la revista Ciencia Latina, en diciembre pasado.

Expresa: “Las emociones son parte del diario vivir de la escuela, son impregnadas por estudiantes, docentes y padres de familia”. Su planteamiento es convertir cada asignatura en un vehículo para enseñar habilidades emocionales, que lleguen a ser parte del comportamiento de los alumnos en la casa, en la calle y en sus futuros trabajos.

 

Comparaciones

Volvemos a la clase con el Patito feo. La profesora añade que estudiantes manifestaron que en otras instituciones se sintieron como el patito al experimentar comentarios, señalamientos, críticas y comparaciones.

Que ellos, en sus antiguos colegios, no explotaron al máximo su autoconfianza y que por eso, se vio afectada esa consideración que tienen de sí mismos.

El Marco Fidel, al comienzo del año, le aplicó una encuesta al 50% del alumnado. El mayor problema emocional es la falta de resolución de conflictos. Ese es el asunto, con otros detectados en el sondeo, que se tratarán durante el año.

"Las áreas en sus clases empiezan a trabajar competencias socioemocionales, las que menos dominan los estudiantes. Poco a poco, casi sin saber la irán dominando, irán adquiriendo destrezas y conocimientos para aplicarlas en la vía diaria", indica el rector.

La maestra Claudia Viviana, al finalizar su clase de lengua castellana con la lectura del Patio feo, concluye: "Varios estudiantes dicen sentirse ahora más cómodos en este lugar, en este lago. Sienten que han encontrado un espacio, un colegio donde son valorados y donde son escuchados. Se sienten amados".

 

Un relato

Mi nombre es Juan, estoy en 11. Me sentí conectado con el cuento del Patito feo. En sexto tuve circunstancias en otro colegio. Yo era algo salido de conducta, no les ponía mucho cuidado a las clases. Debido a eso, los profesores ya no me querían dar clase. Yo hacía un trabajo bueno y ellos me decían que estaba todo completamente mal. Ya no me dejaban entrar al salón. Me decían que cuándo me iba a ir. Mis tareas y proyectos ya no les servían. No sabía qué más hacer para sacarlos de esa mala perspectiva que tenían de mí. Me sentía incómodo, entraba en depresión muchos días. Le decía a mi mamá que no quería ir a estudiar. Tomé la decisión de pasarme al Marco Fidel. Quería cambiar en muchos aspectos. Ahora, es de las mejores cosas que me han pasado. Aquí me ayudaron a cambiar mi forma de decir las cosas, mi aspecto físico, mi mentalidad, maduré mucho. Mi deseo es ser una persona buena y salir adelante. Gracias a Dios pude superarme, estoy en 11 con muchas metas por delante y queriendo progresar. He aprendido cosas que van a ser parte de mi vida".

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