Foto | Gobernación de Risaralda | LA PATRIA | PEREIRA |
El laboratorio de Antropología forense inaugurado en Pereira tendrá impacto en Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca, en la búsqueda de personas desaparecidas
Con un mensaje centrado en la verdad, la memoria y la dignidad de las víctimas, fue inaugurado en Pereira el nuevo laboratorio de antropología forense del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, una obra impulsada por la Gobernación de Risaralda en articulación con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Durante el acto, la magistrada de la Jep, María del Pilar Valencia, subrayó que “no se trata solamente de una obra física”, sino de “un compromiso de Estado con enfoque territorial”.
Valencia subrayó que esta experiencia es pionera en el país, al evidenciar voluntad política interdepartamental real más allá del cumplimiento formal de una orden judicial, y que responde a la persistencia de las organizaciones de víctimas y de derechos humanos.
“La entrega de este laboratorio de arqueología forense por parte de la Gobernación de Risaralda viene acompañada de la dotación de otros insumos entregados al instituto por parte de la Gobernación de Caldas, Quindío y Valle del Cauca”.
El laboratorio surge como respuesta a medidas cautelares emitidas por la JEP, para fortalecer las capacidades forenses en distintas regiones, ante la alta demanda de procesos de búsqueda e identificación de personas dadas por desaparecidas en el marco del conflicto armado.
“Son espacios de encuentro entre la ciencia y la humanidad, entre la institucionalidad y las víctimas, entre el pasado doloroso y la posibilidad de construir la verdad”, dijo Valencia.

Una necesidad regional
Según lo expuesto por la magistrada, el Eje Cafetero carecía de una sede especializada para el análisis y procesamiento forense de cuerpos, lo que generaba demoras en los procesos de identificación y afectaba el derecho de las familias a la entrega digna de sus seres queridos.
En la región cifras oficiales dan cuenta de miles de casos asociados a cuerpos no identificados o no reclamados, así como decenas de sitios de interés forense registrados en el territorio. Este panorama evidenció la urgencia de fortalecer la capacidad técnica regional.
“En esta región persisten casos asociados a desaparición que han exigido del estado respuestas oportunas con rigurosidad científica y sostenidas en el tiempo”, precisó el Dr. Ariel Emilio Cortés Martínez, director general del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
La magistrada Valencia insistió en que la búsqueda de personas desaparecidas “no es solo una tarea humanitaria, sino una responsabilidad institucional que exige decisiones concretas y sostenidas en el tiempo”.
Agregó que cada laboratorio que se inaugura representa “un acto profundamente humano”, pues detrás de cada proceso de identificación hay familias que esperan respuestas.
La magistrada Valencia también mencionó que las ciencias forenses son un paso importante en la búsqueda de la verdad y que, desde hoy, Pereira se vuelve una ciudad aliada en ese camino.
“Cuando el Estado invierte de manera decidida en la ciencia forense se abren caminos reales para la verdad, para la justicia, para la reparación y para la dignificación de la memoria de las víctimas”.

Alcance regional
El gobernador Juan Diego Patiño Ochoa señaló que la inversión es de $1.211 millones invertidos, destinados a la ampliación de la infraestructura y la adquisición de equipos biomédicos especializados.
“Hoy no estamos entregando solamente un laboratorio, estamos enviando un mensaje claro a las familias que han vivido la angustia de la desaparición: no están solas”, afirmó el mandatario.
El nuevo laboratorio no sólo atenderá casos de Risaralda, sino que apoyará procesos en Caldas, Quindío y Valle del Cauca, fortaleciendo la articulación regional en materia de búsqueda e identificación.

Ciencia al servicio de la dignidad
Por su parte, el director general del Instituto, Ariel Emilio Cortés Martínez, explicó que esta infraestructura consolida una capacidad institucional que permitirá optimizar tiempos de análisis, fortalecer la cadena de custodia y avanzar con mayor oportunidad en los procesos de identificación humana.
“Cada identificación lograda es un acto de justicia con la humanidad”, se reiteró durante el acto, al enfatizar que el laboratorio no es solo un espacio técnico, sino un lugar al servicio de la memoria y la reparación.
Con esta entrega, Risaralda se suma a otras ciudades del país que han fortalecido sus capacidades forenses, en una apuesta por garantizar los derechos a la verdad, la justicia y la dignidad de las víctimas del conflicto armado.
“Se espera que esta obra perdure y se siga fortaleciendo, no solamente en esta coyuntura y no solamente obedeciendo a las órdenes emitidas por nuestra jurisdicción”, concluyó la magistrada.

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