Gustavo Jaramillo Marín.

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Gustavo Jaramillo Marín.

LA PATRIA | Manizales

Ese día del 2017, a la estación de Policía de Arma (Aguadas) llamaron a avisar que cerca del cementerio local yacía el cuerpo de un hombre asesinado.

Los uniformados acudieron y acordonaron la escena. Luego se conoció que se trataba de José Orlando Rivera García, adulto mayor que vivía solo en una pequeña choza y a quien llamaban cariñosamente Zorrillo. Le dispararon con una escopeta y una herida fue suficiente para acabar con su existencia.

 

Juicio

El martes terminó el juicio contra Gustavo Jaramillo Marín, de 76 años, sindicado de haberlo ultimado. La Fiscalía basó su teoría en una declaración dada días después por un anciano, quien contó que Gustavo le confesó haber matado a Zorrillo.

Sin embargo, esto no fue suficiente para derruir su inocencia. La Fiscalía, en sus alegatos finales, le pidió al juez de Aguadas absolver al procesado, pues el único testigo que señalaba a Gustavo dijo en juicio no recordar nada.

"Tiene problemas de memoria y neurológicos", expresó la delegada fiscal, que no tenía más pruebas para enculpar a Gustavo, quien se desempeñó como celador de un colegio.

La representante de la víctima indicó que le duele la apatía. Criticó que en juicio se les preguntó a los uniformados que atendieron el caso cómo estaba el cuerpo y desde dónde le habrían disparado a Zorrillo, pero que notó desdén, falta de compromiso y de sentido común.

"Este caso lo tuvieron 3 fiscales". Anotó que el ente acusador se conformó con lo dicho por el testigo de oídas y no fue mas allá, no buscó más indicios, se quedó solo con eso, no analizó móviles, ni línea de tiempo. Mostró sus dudas con lo ocurrido con el testigo, que era lógico que tuviese miedo e indiferencia. "Un muerto sin doliente".

Ante las solicitudes de absolución el juez expresó: "Se otorga por duda probatoria, no por inocencia. Se trató de una prueba anémica y paupérrima".

También criticó que no se le haya dado la relevancia e importancia a esta investigación, pues "se levantó un cuerpo, se tomaron unas fotos, se conformaron con la voz de un anciano que dijo que el procesado le confesó que mató y ya. José Orlando es un señor que vivía en una choza, no tuvo ni tiene aún dolientes".

Gustavo está en domiciliaria y debe seguir en ella, pues paga 8 años y 8 meses por un homicidio del 2014, con condena en el 2020. Ya cumplió una pena de 6 años por porte ilegal de armas de fuego.

 


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