Natalia Eugenia Valencia Mendoza lidera desde hace tres años al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Manizales.

Fotos | Freddy Arango | LA PATRIA

Natalia Eugenia Valencia Mendoza lidera desde hace tres años al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Manizales.

LA PATRIA | MANIZALES

Cuando era apenas una niña, Natalia Eugenia Valencia Mendoza perdió a su padre Luis Albeiro en un accidente de tránsito, al rodar cerca de 180 metros por un abismo. Esa fue su principal motivación para luchar por salvar vidas.

Actualmente es sargento y comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Manizales, cargo que asumió hace tres años, luego de 15 de labores como tripulante de ambulancia.

No solo es la primera vez que una mujer dirige a esta institución de 97 años, sino que es además la primera latinoamericana y la segunda en el mundo que tiene a su cargo una unidad USAR, equipo de búsqueda y rescate urbano, del que solo hay cuatro en Caldas, sumando el de Bomberos de Chinchiná, la Defensa Civil y la Cruz Roja.

“Estuvimos en un proceso de seis años inicialmente, cumpliendo con estándares documentales y en equipos, herramientas y accesorios, además de un entrenamiento puntual para obtener la acreditación. El proceso fue demorado por la falta de recursos para adquirir los equipos”, sostuvo la sargento Valencia.

Sin embargo, gracias a que hacen parte del programa Prepara, de Miyamoto Internacional, se fueron obteniendo equipos progresivamente. Estos son elementos para realizar rescates en estructuras colapsadas como herramientas manuales, kits para rescate en alturas, equipos de atención para pacientes, carpas, mesas, hidratación y alimentación para socorristas, uniformes y elementos de protección individual.

Los inspira ayudar

“Lo más importante es resaltar que esta es una unidad voluntaria, la gente desconoce la importancia de los voluntariados. Se trata de personas que tienen el don de servicio, que frente al conocimiento que tienen, quieren aportar a la comunidad en atención de emergencias y prevención”, indicó.

La obtención de recursos no ha sido tarea fácil, pero en su sede de la avenida Kevin Ángel, el Cuerpo de Bomberos cuenta con herramientas que entregó la Dirección Nacional, y también por medio de un fondo departamental de la Gobernación, que además les brinda capacitación.

Como entidad privada también cubren eventos, venden elementos de seguridad industrial y realizan recarga y mantenimiento de extintores, lo que les permite seguir subsistiendo.

Se quedarían sin sede

El jueves pasado el Cuerpo de Bomberos expuso su preocupación ante el Concejo, por la posibilidad de que su sede desaparezca para darles paso a las obras del intercambiador vial de Los Cedros.

Debido a que la propiedad está en comodato ante el Estado, la Alcaldía lo pidió para construir en ese predio.

La edificación que en la actualidad alberga los elementos USAR, en el costado occidental, se tendría que tumbar y el espacio se reduciría notablemente. La solución que les plantearon fue trasladarse a la zona rural.

La Unidad de Gestión del Riesgo respondió que desde mayo se extendió la disponibilidad de siete inmuebles pertenecientes a la Secretaría de Hacienda para realizar la reubicación.

Se solicitó la ubicación en el mercado de Peralonso, pero se indicó que no está dentro del listado, ni tampoco es apto para las actividades del Cuerpo de Bomberos.

La UGR puntualizó que está dispuesta a colaborar en el proceso de reubicación dentro de los predios disponibles.

Siempre lista

La sargento Natalia Valencia cuenta con estudios en Atención Prehospitalaria, es auxiliar de Enfermería, profesional de Seguridad y Salud en el Trabajo y especialista en Gestión y Administración, y actualmente realiza la Especialización en Reducción y Gestión de Riesgo.

Se estrenaron rápido

El Cuerpo de Bomberos cuenta con tres unidades de rescate canino, fundamentales para encontrar a personas atrapadas en estructuras colapsadas. En medio de la acreditación USAR llegó la emergencia del barrio Centenario en febrero pasado.

Esa fue la primera prueba de fuego, en la que lograron rescatar con vida a personas que quedaron atrapadas en sus casas a causa de un deslizamiento.

Ante situaciones similares también están listos, como lo fueron los vientos huracanados que afectaron las islas de San Andrés y Providencia. Aunque debían estar preparados, no se requirió de su traslado.