Gustavo Petro, presidente de Colombia

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Gustavo Petro, presidente de Colombia.

LA PATRIA | MANIZALES

El 5 de diciembre se instalará la mesa de concertación entre empresarios, trabajadores y el Gobierno nacional para definir el aumento del salario mínimo en el país para el 2023.

Los aires de una recesión económica, los históricos aumentos de la inflación en el mundo y la llegada de Gustavo Petro al poder tienen prevenido al empresariado colombiano y a algunos sectores económicos que piden cabeza fría para concertar un incremento que beneficie al país.

La mesa tripartita tiene plazo hasta el 15 de diciembre para discutir y tomar una decisión, de lo contrario el Gobierno nacional lo hará de manera unilateral y tendrá que definir dicho incremento como máximo el 30 de diciembre de este año, tal y como lo registra la Constitución Política.

El panorama

La inflación anual, que es del 12,22% según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), sumado a la intranquilidad de los mercados a raíz de los anuncios del Gobierno en aspectos como terminar los contratos por prestación de servicios, hicieron que el aumento salarial se haya empezado a discutir meses atrás y a especular sobre posibles aumentos.

Por ejemplo, Luis Fernando Mejía, director de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), advirtió en agosto que el Gobierno podría llegar a proponer un aumento entre el 20% y el 25%, lo que no sería bueno para los empresarios y tampoco para la economía nacional, pues podría ocasionar un panorama de espiral inflacionaria.

José Ignacio López, director ejecutivo de Corficolombiana, dijo que con estos ajustes posteriormente el incremento será absorbido nuevamente por los precios, ocasionando así más inflación.

"Este Gobierno tiene que buscar un equilibrio, recuperar algo del poder adquisitivo que se ha perdido, pero sin excederse para que ese aumento no sea más inflacionario, porque hemos visto en otros países que subidas muy excesivas terminan disparando la inflación, entonces la gente termina igual o peor", lamentó.

Encontrar un equilibrio

Según algunos expertos, la fórmula para tomar esa decisión consiste en sumar el dato de inflación anual, para reconocer la pérdida de poder adquisitivo a los trabajadores; más la productividad, para retribuirles el esfuerzo a los empleados que están mejorando la producción y las ventas.

Mejía sostuvo que ignorar esos indicadores y decretar un ajuste superior generaría más informalidad. "Un aumento muy amplio impondría una barrera muy alta para esa mayoría de personas, para el 63%, que se encuentra en la informalidad y quisiera tener un empleo formal y no lo puede hacer", expresó.

El director de Corficolombiana dijo que el indicador de productividad todavía no se conoce, pero se estima que sea de un punto. Proyecta que la inflación cierre en un 11,5%, por lo que en su concepto la negociación del mínimo debería partir de un 12,5%.

Recuperar el poder adquisitivo

Óscar Arturo Orozco, miembro de la Junta Nacional de La Central Unitaria de Trabajadores, expresó que es importante que la gente recupere y mejore su poder adquisitivo para dinamizar la economía nacional. "Está claro que un salario de $1 millón no genera una condición de vida digna. El aumento debe alcanzar para vivir, para un arriendo, mercar, y compartir con la familia y amigos", comentó.

Añadió que la decisión debería estar por encima del 13% y del 14%, cifras propuestas por algunos gremios y empresas.

Argumentó que según datos de las centrales obreras se han perdido cerca de 17 puntos de productividad en los incrementos del salario mínimo en los últimos 20 años, además de que la reforma laboral del 2002 acabó con los recargos nocturnos, dominicales y festivos, lo que redujo los costos laborales para las compañías.

Iván Daniel Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, coincide en la relevancia de aumentar el salario más allá de la inflación, ya que estos puntos solo corresponden a un ajuste al aumento del costo de vida, y el aumento real se da en los puntos que corresponden a la productividad.

"Es aconsejable que un periodo de anunciada recesión para el 2023 se piense en no afectar la capacidad adquisitiva de los trabajadores, que ya sufrió por la inflación de este año y vale la pena corregir", sostuvo.

Las fechas para negociar el salario mínimo del 2023

Por decisión unánime durante la sesión tripartita de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, presidida por la ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez Ríos, se definieron las fechas.

  • 30 de noviembre y 1 de diciembre, reunión de la Subcomisión de Productividad.
  • 5 de diciembre, se instala Mesa de Concertación del salario mínimo de 2023.
  • 9 de diciembre, presentación de ofertas para el incremento del salario mínimo del 2023.
  • 12, 13, 14 y 15 de diciembre, jornadas de discusión y concertación del salario mínimo del próximo año.
  • 15 de diciembre, primer vencimiento legal para concertación del salario mínimo de 2023.
  • 30 de diciembre, fecha límite expedición del decreto de salario mínimo de 2023.

Opiniones de los analistas sobre el salario mínimo

Óscar Villegas, presidente de la junta de la Andi 

"Estamos en una época de alto riesgo en la economía y cualquier movimiento debe ser con ponderación y cuidado. Pensar un incremento que sea la inflación más dos puntos de productividad es peligroso, porque nos empuja más a una mayor inflación y se convierte en un enemigo del empleo. Un alza del 13% ya es peligroso".

Jorge García, economista de la Cámara de Comercio de Manizales por Caldas

"Los estudios muestran que los aumentos desproporcionados destruyen los empleos, aumentan la informalidad, y desincentivan la creación de empleo. El aumento debería ser del 14% como máximo. Es importante que las personas recuperen su poder adquisitivo para que sigan consumiendo bienes y servicio, pero moderadamente".

Camila Palacio Arce, directora ejecutiva del Comité Intergremial de Caldas

"Se espera que el incremento sea de un 15% o un 16%, pero es difícil para los empresarios y para el sector formal, pues con este las ofertas laborales van a disminuir y eso tiene como consecuencia más desempleo o informalidad. También imposibilita el crecimiento económico. Son días difíciles para el empresariado".

Alejandra Molina, docente de Economía en la Universidad Autónoma de Manizales

"Cuando lo vemos como consumidores es tentador un aumento del 20%, porque creemos que así se aumentará nuestra capacidad adquisitiva, el problema es que eso provoca un incremento del costo de producción de las empresas, entonces el aumento lentamente se diluye en la subida de precios y servicios. Es un círculo vicioso".

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