Foto | EFE | LA PATRIA
Victoria Montenegro, una bebé robada con trece días de vida, en 1976, por el militar argentino que mandó arrojar a sus padres desde un ‘vuelo de la muerte’ al Río de la Plata
Victoria Montenegro es madre, abuela. Vivió la mitad de sus 50 años como María Sol Terzlaff y la otra mitad con su verdadera identidad: Victoria Montenegro.
Nació el 31 de enero de 1976 en William Morris, en la provincia de Buenos Aires (Argentina) y 13 días después fue secuestrada junto a sus padres en un operativo militar. El 24 de marzo el Gobierno de María Estela Martínez de Perón fue derrocado por un golpe militar y el 28 de mayo nació, en teoría, María Sol Terzlaff.
Con sus padres desaparecidos, buscan a Victoria, mientras María Sol crece en Campo de Mayo, una guarnición militar donde la dictadura (1979-1983) estableció un centro de detención y torturas. Allí también vivían militares y sus familias, como los Terzlaff.
“Soy hija de Roque Montenegro y de Hilda Torres. Ellos vivían en la provincia de Salta. Antes del golpe militar, toda mi familia materna era militante: mi abuela, mis padres, mis tíos. Se da toda una represión y mis papás vienen a Buenos Aires. El 31 de enero de 1976 nací con mis padres todavía libres”.
Enfrentar la realidad
Los organismos de derechos humanos hablan de 30 mil desaparecidos y mañana se conmemora el 50 aniversario de un golpe que marcó la vida de varias generaciones. “Ese operativo estaba a cargo del coronel Hernán Antonio Tetzlaff (...) Ingresan a nuestro domicilio de William Morris y, a partir de ese momento, mi papá, con 20 años; mi mamá, con 18; y yo, con 13 días, pasamos a estar desaparecidos”, detalla Montenegro.
Durante su relato, cuenta cómo fue su infancia, el shock al descubrir que no era quien creía ser y el momento en el que asume, con dolor, que quien se había hecho pasar por su progenitor, Hernán Tetzlaff, la había secuestrado y ordenado el asesinato y desaparición de sus padres.
“Todo lo que me sucedió lo fueron reconstruyendo los organismos de derechos humanos, primero las Abuelas de la Plaza de Mayo, buscando mecanismos para identificar a los bebés, después el equipo forense para identificar los restos de personas que iban desapareciendo”, agrega.
Su caso se abre con una denuncia anónima: “Empieza en 1984 y yo aparezco en el 2000. Durante todos esos años un sector de la Justicia hizo todo para que no apareciera”, remarca en relación al poder que tenía el coronel apropiador.
“Nunca tuve dudas de que era hija biológica del matrimonio Tetzlaff, me encantaba que mi papá, que medía dos metros y pesaba 150 kilos, fuera jefe de todos los cuarteles. Para mí era el más grande del mundo”, lamenta.
Por eso, cuando descubrió la verdad, se enojó: “Me peleé con las abuelas, porque te decían tenés otro nombre, otro apellido, otra fecha de nacimiento. No era solo el vínculo con mis apropiadores, era que mi papá fuera jefe del operativo y hubiera matado a mis papás”.
Victoria juró a sus apropiadores que, pasara lo que pasara, se quedaría con ellos, mientras un juez la obligaba a hacerse análisis de sangre contra su voluntad. “A mí solo me importaba que mi papá no fuera preso por mi culpa. Aparezco a los 25 años, pero tardé 7 años en decir mi nombre”. Pese a todo, nunca rompió el vínculo con sus apropiadores, a quienes cuidó hasta el final de sus días. Tetzlaff murió condenado por el secuestro y robo de Victoria.
Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA.
Síganos en Facebook, Instagram, YouTube, X, Spotify, TikTok y nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.