Guillermo Osorio Díaz revisa su colección de discos en Archivo Musical, su pequeño local en Manizales conocido como “El Búnker del Vinilo”, mientras su cliente Wilmar Ortiz Buriticá se arrodilla para buscar entre los LP clásicos que mantienen vivo el gusto por el formato físico.

Fotos | Freddy Arango | LA PATRIA 

Guillermo Osorio Díaz revisa su colección de discos en Archivo Musical, su pequeño local en Manizales conocido como “El Búnker del Vinilo”, mientras su cliente Wilmar Ortiz Buriticá se arrodilla para buscar entre los LP clásicos que mantienen vivo el gusto por el formato físico.

En el primer piso del edificio BCH, en la Plaza Bolívar de Manizales, hay un local de cuatro metros cuadrados lleno de música. Allí funciona Archivo Musical, el negocio de Guillermo Osorio Díaz, un comerciante que supera las tres décadas dedicado a vender discos originales.

Él mismo lo llama “la burbuja” o “el búnker”. Y no exagera. El espacio es pequeño, pero las paredes están cubiertas de vinilos, CDs, DVDs y Blu-ray. "Soy un romántico de la música. Yo solo vendo original", afirma.

Guillermo comenzó en el Parque Caldas, donde tuvo un negocio durante 20 años. Luego pasó por el Multicentro Estrella. Cuando cerró, guardó toda su colección en el apartamento.

La pandemia lo llevó a retomar el proyecto. “Tenía el archivo guardado. Empecé a traer música de Estados Unidos y decidí montar otra vez el negocio, pero ya fuera del apartamento”, cuenta.

Al preguntarle a Guillermo qué se necesita para escuchar un vinilo, resume: tornamesa, aguja, amplificador y buen sonido. “La famosa aguja es la que lee los surcos y saca el sonido. Eso es lo que le da la esencia”, dice. También recomienda limpieza constante y cuidado con la humedad.

El fuerte del lugar son los clásicos de los años 70, 80 y 90. Hay rock, pop, salsa, balada y música colombiana. El vinilo, que fue desplazado por el CD en los años 90, volvió con fuerza desde el 2020. Jóvenes de 20 y 25 años llegan preguntando por discos antiguos.

"Están sacando los vinilos de los abuelos. Compran tornamesas y quieren volver a escuchar la música como era antes”, explica Guillermo.

Orlando Gálvez es cliente desde hace unos 30 años. Comenzó comprando discos de Ozzy Osbourne, Metallica y Pantera. Hoy tiene 25 vinilos, cerca de 300 CDs y varios Blu-ray y DVDs. “El vinilo es pasión, sentimiento y nostalgia. El sonido original no lo reemplaza el streaming”, asegura.

En un mundo dominado por lo digital, este pequeño búnker demuestra que el formato físico no está muerto. Para muchos, el vinilo no es moda, es originalidad.

 

Precios

- $10.000: boleros, tangos y música tropical.

- $20.000 y $40.000: salsa y balada.

- $100.000: arrancan desde este precio las reediciones importadas de rock.

- $700.000 vale una de las piezas más costosas que tiene como la colección de 21 CDs más Blu-ray de Black Sabbath.

Wilmar Ortiz Buriticá, otro cliente habitual, posee alrededor de 1.800 LPs. Busca guaguancó, bolero, son y música antillana. "Más que un hobby, es una forma de vida", dice mientras esta arrodillado en el piso buscando música.

 

Contacto

En Instagram aparece como @Guillermo_5727

 

En los estantes también se encuentran nombres como Iron Maiden, Led Zeppelin, Slayer, Bon Jovi y Pearl Jam. En pop destacan Madonna y Cyndi Lauper.Y en música colombiana no faltan Joe Arroyo, Carlos Vives y Grupo Niche.

Guillermo reconoce que el mercado es difícil y que los coleccionistas no son muchos, pero prefiere un local pequeño con costos manejables. “Si me voy a un local grande, tengo que subir los precios. Aquí puedo vender más económico”, explica.


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