Foto | Cortesía Unimedios | LA PATRIA
A los perros también les da alzhéimer: investigación de la Universidad Nacional identifica genes asociados al síndrome de disfunción cognitiva. Cada vez más familias tienen mascotas, su cuidado es primordial.
Después de los 9 años, los perros entran en una etapa crítica de envejecimiento que puede afectar su memoria, orientación y comportamiento. Desorientación en casa, alteraciones del sueño, pérdida de hábitos aprendidos y episodios de ansiedad nocturna forman parte de los signos más frecuentes del llamado síndrome de disfunción cognitiva (SDC), conocido popularmente como alzhéimer canino.
Una investigación liderada por la médica veterinaria Sonia Milena López Rodríguez, magíster en Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), identificó genes asociados con esta enfermedad neurodegenerativa, un avance sin precedentes en el país.
Una enfermedad frecuente pero subdiagnosticada
Un estudio de la Universidad de Adelaida, en Australia, advierte que el síndrome de disfunción cognitiva puede afectar a más del 60 % de los perros mayores en el mundo. Sin embargo, muchos propietarios atribuyen los cambios conductuales al “simple envejecimiento”, lo que retrasa el diagnóstico.
“Hasta ahora no se ha reportado en la literatura una raza con mayor riesgo de tener la patología; lo que sí se ha determinado es que los perros con un peso por debajo de los 10 kilos tienen mayor probabilidad, así como las hembras y los machos castrados, lo cual se relacionaría con la producción de ciertas hormonas que alteran el metabolismo”, afirma la investigadora López Rodríguez.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
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Pérdida de memoria reciente.
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Desorientación en espacios familiares.
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Alteración del ciclo sueño-vigilia.
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Cambios en hábitos de higiene.
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Disminución en la interacción social.

En el estudio, del hipocampo de los perros se extrajeron muestras de ADN para analizar su genética. Foto | archivo Unimedios | LA PATRIA
El estudio genético: 20.000 genes bajo análisis
La investigación se centró en el análisis del hipocampo, región cerebral clave para la memoria, el aprendizaje y la orientación espacial. La científica examinó cerca de 20.000 genes en cuatro perros de razas French Poodle, Schnauzer y Shih Tzu, con edades entre 14 y 16 años.
Dos de los animales presentaban síndrome de disfunción cognitiva y dos se encontraban sanos, lo que permitió establecer comparaciones moleculares. Tras la eutanasia autorizada por sus propietarios, el equipo extrajo el hipocampo y trasladó las muestras al Instituto de Genética de la UNAL.
Allí congelaron el tejido cerebral para preservar el ARN, molécula que transporta la información genética del ADN. Posteriormente, enviaron las muestras a un laboratorio en Estados Unidos para identificar qué genes se encontraban activos o alterados.
“En las personas se presentan dos tipos de alzhéimer: uno llamado esporádico, cuyas causas no son claras y reúne por lo menos el 95 % de los casos; el otro es detectable a partir de la genética, y en Colombia hay un caso emblemático en el municipio de Yarumal (Antioquia), con personas de incluso 40 años que ya tienen rasgos de la enfermedad”, explica la magíster.
El gen APOE: el hallazgo central
Uno de los resultados más relevantes fue la identificación del gen APOE en su forma más agresiva en el hipocampo de los perros enfermos. Este gen ya se reconoce en humanos como uno de los principales factores de riesgo para desarrollar alzhéimer.
“En los humanos se han identificado alrededor de 20 genes relacionados con la enfermedad, de los cuales hay uno, el APOE, con variantes más riesgosas que alteran el sistema inmune, la inflamación en el organismo y el desecho de residuos en el cerebro; además genera un ambiente ideal para que aparezca la proteína beta-amiloide, una cadena larga que bloquea y enreda la comunicación neuronal llevando a su muerte, es como si las ahogara”, indica López Rodríguez.
El hallazgo representa el primer reporte en Colombia que vincula directamente este gen con el alzhéimer canino, lo que fortalece el paralelismo entre la enfermedad en humanos y en perros.
“Aunque la afectación neuronal en perros es casi la misma producida en humanos, la proteína que genera el daño neuronal no está igual de madura en ellos, por lo que se considera difusa y es difícil de detectar o diagnosticar; además, los pacientes mayores pueden tener problemas cognitivos o comportamentales por otras causas”, señala la experta.
Edad canina y riesgo cognitivo
La creencia popular de que un año humano equivale a siete años de perro no siempre resulta precisa. El envejecimiento depende del peso y tamaño del animal. Según la investigadora:
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Un perro de entre 12 y 15 kilogramos puede alcanzar el equivalente a 70 años humanos a los 10 años.
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Un perro de más de 30 kilos puede equivaler a 90 años humanos en el mismo periodo.
Este envejecimiento acelerado explica la alta prevalencia de deterioro cognitivo en etapas avanzadas.
¿Tiene cura el alzhéimer canino?
Actualmente no existe una cura definitiva. Los tratamientos buscan:
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Reducir el estrés oxidativo.
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Retrasar el daño celular.
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Implementar cuidados paliativos en fases avanzadas.
La investigadora insiste en la necesidad de avanzar hacia diagnósticos menos invasivos: “Es indispensable realizar futuros estudios para encontrar si hay marcas o rastros en la sangre, o biomarcadores en análisis con tomografías computarizadas, lo que ayudaría al diagnóstico y entendimiento de la enfermedad”.
Un modelo clave para la investigación en humanos
El alzhéimer animal también afecta a gatos, cerdos y caballos, pero los perros ofrecen un modelo especialmente útil por su estrecha convivencia con los humanos. Sus cambios conductuales resultan más evidentes y comparables con los síntomas en personas.
El estudio de la Universidad Nacional no solo amplía el conocimiento sobre el síndrome de disfunción cognitiva en perros, sino que también abre una puerta estratégica para comprender mejor el alzhéimer humano desde una perspectiva genética y comparativa.
Con una población canina en aumento y una esperanza de vida cada vez mayor gracias a mejores cuidados veterinarios, la detección temprana del alzhéimer canino se convierte en un desafío de salud animal y en una oportunidad científica para la medicina traslacional.
* Esta información se elaboró con la colaboración de la Universidad Nacional de Colombia y su agencia Unimedios.
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