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Imagine un campo fértil transformándose lentamente en un desierto. Este proceso, conocido como desertificación, es una realidad creciente en Colombia. Este fenómeno ocurre cuando la tierra pierde su capacidad para sustentar la vida vegetal, debido a la erosión, la deforestación y prácticas agrícolas no sostenibles.
El resultado: suelos áridos e improductivos que ponen en peligro la agricultura, el medioambiente y el futuro de las comunidades rurales. Datos del Ministerio de Ambiente revelan que el 26,7% del territorio nacional es susceptible a la desertificación, lo que equivale a poco más de una cuarta parte del área total del país; mientras que un 23,6% ya presenta signos claros de degradación.
El impacto de este hecho se extiende más allá de las cifras. La degradación del suelo tiene la capacidad de erosionar no solo la productividad de los cultivos, sino también el sustento de millones de familias campesinas que dependen directamente de la tierra. Según un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), más de 10 millones de personas en Colombia se identifican como campesinos y su bienestar está intrínsecamente ligado a la salud del suelo.
La degradación del suelo representa un reto para el futuro del campo colombiano y la productividad agrícola, la biodiversidad y la disponibilidad de agua, factores cruciales para el bienestar de las comunidades rurales. Por ello es necesario tomar medidas que permitan controlar este deterioro y promover la recuperación de los suelos.
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Por el bienestar
Este año es importante la correcta nutrición y regeneración de la salud de los suelos para garantizar un equilibrio sostenible en el campo colombiano, reconociendo que son fundamentales para un futuro próspero.
Frente a este hecho, Precisagro advierte que es fundamental mejorar la estructura del suelo, su capacidad de retención de agua y nutrientes y fortalecer su resistencia frente a la degradación, teniendo presente las bondades de la agricultura de precisión y la combinación de nutrientes esenciales con organismos vivos, que permitan la sostenibilidad bajo el enfoque de agricultura regenerativa.
"La salud de nuestro suelo es crucial para el futuro de la agricultura en Colombia. El agro requiere soluciones que no solo aumenten la producción hoy, sino que también preserven la tierra para las futuras generaciones. Creemos que este enfoque innovador de nutrición del suelo es esencial para asegurar un futuro fértil y productivo", explica Juan José Cobos, gerente general de Precisagro Colombia.
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Del dicho al hecho
La importancia de actuar ahora es fundamental para preservar la salud de los suelos siendo este el sustento de miles de familias en una economía y sector clave en el país. Es por esto que cobra gran importancia la agricultura sostenible y de precisión, brindando a los agricultores colombianos las herramientas necesarias para proteger su sustento y construir un futuro próspero para el campo colombiano.
El experto subraya que es posible combatir la desertificación, mientras se potencia la productividad agrícola. Este enfoque integral permite a las comunidades campesinas no solo enfrentar los desafíos de hoy, sino también garantizar un legado de sostenibilidad y prosperidad para las próximas generaciones, al proteger uno de los recursos más valiosos del país, la tierra.
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