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Kevin Acosta falleció el pasado viernes en Bogotá esperando que la Nueva EPS le diera el medicamento Emicizumab, que necesitaba con urgencia para controlar la hemofilia, condición que se agravó tras caerse de su bicicleta.
EFE | LA PATRIA | BOGOTÁ
La muerte de un niño de siete años que sufría de hemofilia y a quien el sistema de salud dejó de suministrarle un medicamento que requería, provocó ayer críticas al presidente, Gustavo Petro, que culpó a la familia del fallecimiento por dejarlo hacer deporte.
El menor Kevin Acosta falleció el pasado viernes en Bogotá luego de dos meses de angustiosa espera de su madre, Catherine Pico, para que la salud pública le diera el medicamento Emicizumab, que necesitaba con urgencia para controlar la hemofilia, condición que se agravó tras caerse de su bicicleta.
El caso del menor y los llamados de su madre en los medios de comunicación y redes sociales para que la entidad promotora de salud Nueva EPS le diera la medicina conmovieron al país, pero Petro y su ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, culparon de lo sucedido a la víctima y a su familia.
"Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos, es un tema de prevención", expresó Petro en un consejo de ministros en el que se refirió a la grave crisis del sistema de salud colombiano.
El ministro Jaramillo afirmó por su parte: "A un hemofílico hay que restringirle ese tipo de situaciones", en referencia a que le hayan permitido montar bicicleta sin estar recibiendo su medicación.
Esas declaraciones fueron respondidas por el Colegio Médico de Cundinamarca y Bogotá, que aseguró en X que la evidencia científica es "robusta" en señalar que "en hemofilia la prevención es administrando el medicamento que les permite tener niveles mayores del factor de coagulación deficitario".
"La actividad física no solo está permitida sino recomendada con beneficios físicos, psicológicos y sociales", agregó el Colegio Médico.
Dos meses sin recibir un medicamento
La familia denunció que el niño estuvo dos meses sin recibir el medicamento que debían suministrarle cada 28 días para mantener controlada la enfermedad, que provoca sangrado excesivo cuando el paciente sufre lesiones o golpes.
La Nueva EPS, que está intervenida por el Gobierno por problemas financieros y fallas en la prestación del servicio, terminó el 31 de diciembre pasado un convenio con Medicarte, entidad que solía suministrar al menor el Emicizumab, y firmó un acuerdo con Integración Solux, que nunca se lo entregó.
Por esa razón, cuando el niño se cayó de la bicicleta fue hospitalizado en Pitalito, en el Huila, y luego trasladado a una clínica de Bogotá donde falleció.
"El hecho de que sea hemofílico no significa que él no pudiera hacer actividades. No lo podía tener atado a una cadena, amarrado o bajo llave", dijo la madre del menor a la emisora Blu Radio.
Crisis del sistema de salud
"Kevin fue una víctima más de las fallas en la disponibilidad y el acceso a medicamentos que hoy enfrentan miles de colombianos para acceder a tiempo a tratamientos determinantes para su salud", expresó la defensora del Pueblo, Iris Marín.
Según Marín, la madre del niño "tuvo que atravesar múltiples barreras para que lo atendieran. Y cuando finalmente lo logró, el estado de salud de Kevin ya era crítico".
"Los pulsos de poder por las reformas y transformaciones del sistema de salud no pueden ser una excusa", precisó la defensora.
Por la crisis de la salud, el Gobierno ha intervenido numerosas empresas privadas pero los pacientes aseguran que eso no ha mejorado la atención al público sino que, incluso, la ha empeorado.
Las salidas en falso del Minsalud
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, vuelve a estar en el centro de la polémica. Uno de los episodios más recientes ocurrió durante una entrevista con Caracol Radio, en la que responsabilizó directamente a la Gobernación de Antioquia por la crisis financiera del Hospital San Rafael de Itagüí.
En medio de sus declaraciones, lanzó una frase que encendió el debate: “Los ricos también lloran. San Rafael es un hospital departamental (…) Si hay una deuda, es de $6.000 millones y la Nueva EPS se ha comprometido a pagar”.
La expresión fue interpretada por críticos como una minimización de la gravedad de la crisis que afrontan trabajadores y usuarios del centro asistencial.
Otra salida en falso estuvo relacionada con el manejo de las vacunas contra la covid-19. Jaramillo insinuó que durante la pandemia “experimentaron con todos nosotros”, comentario que generó inquietud y críticas por el posible mensaje antivacunas.
Posteriormente, el ministro tuvo que aclarar que no es antivacunas.
A estas controversias se suma el reconocimiento público de que la reforma a la salud impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro no cuenta aún con la financiación asegurada. Durante un encuentro con empresarios, Jaramillo planteó la necesidad de una nueva reforma tributaria para respaldar el proyecto, propuesta que generó cuestionamientos desde la oposición y sectores independientes.
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