Borja Jiménez evitó el naufragio en la tercera corrida de abono de la Temporada Taurina de Manizales
El premio estaba al final del agua que cayó sin cesar y de la falta de fondo de la corrida. Así, valió esperar. Incluso, la gente se fue mojada, pero feliz. Al fin y al cabo, en los toros, el orden de los factores sí altera el producto. Y esa imagen, la de la puerta grande y las palmas en el arrastre, resultó ser la imagen última, esa para llevar a la casa.