Estábamos hablando de cosas bellas de Colombia, cosas que nos dan alegría en medio de la barahúnda de malas noticias. El autor del libro Aves de los Andes Colombianos es Murray Cooper, uno de los mejores fotógrafos de aves del mundo. Es un verdadero placer hojear el libro y detenerse foto por foto a admirar las aves que tenemos y que no conocemos, pues los hábitats de muchas de ellas quedan lejos de las ciudades.
Muchos colombianos conocen muy pocas especies de aves. El libro nos presenta una multitud de pájaros de vivísimos colores y de maravillosas combinaciones cromáticas inimaginables. Y lo digo yo que constantemente “incursiono” en selvas, páramos y cordilleras, que son mi vida. Ya Benjamín Villegas había publicado dos libros maravillosos con fotos de Murray Cooper. Uno sobre las aves de los Llanos y otro sobre los colibríes de Colombia.
Voy a detenerme un momento en Colibríes de Colombia. Ante todo debe saberse que solo hay colibríes en América, desde Alaska hasta la Patagonia. Y respecto a la cantidad de especies de colibríes ocurre lo mismo que con el número total de aves. Según se consulte, se obtienen números diferentes, eso sí, muy parecidos. Por ejemplo en algunas partes se lee que el país con mayor número de especies de colibríes es Ecuador, pero la mayoría coincide que es Colombia el
campeón, y para comprobarlo bastaría con comparar el tamaño de los dos países y la cantidad de ecosistemas de cada uno.
Leemos que en el mundo existen 356 especies de colibríes, otros dicen que 330. Colombia posee 165 especies. En definitiva, casi la mitad de las especies de colibríes del mundo (o sea de América) son colombianos y tenemos 17 especies endémicas, o sea que sólo existen en Colombia. En Ecuador hay 132 especies de colibríes; en Perú 130; en Brasil, inmenso país, hay 81; en Bolivia 80; en México 58; en Costa Rica 54; en Argentina 36. Estados Unidos, país que es 8.6 veces más grande que Colombia solo tiene 20 especies de colibríes. El solo departamento colombiano del Huila tiene 80 especies, o sea más que México, Costa Rica y Estados Unidos.
Al que quiera más “que le piquen caña” como decimos familiarmente. Costa Rica, por su riqueza en biodiversidad a pesar de su pequeña extensión y por el cuidado sumo que presta a sus áreas naturales, es admirado y envidiado en todo el mundo.
Entre las especies endémicas tenemos un colibrí muy difícil de ver y es el “barbudito de páramo”, muy bello, como todos los demás. Su nombre científico es Oxypogon guerinii. En muchas fincas de Colombia tienen la costumbre de poner un platón con líquidos azucarados para que vengan los colibríes a alimentarse. Costumbre nada recomendable por los biólogos y naturalistas.
Sobra decir que el libro sobre los colibríes de Colombia es de suprema belleza por tres razones: por los pajaritos en sí, cuyos colores iridiscentes los hacen todavía más bellos, por la calidad de los libros de Villegas Editores y por tratarse de Murray Cooper, el reconocido fotógrafo de aves.