Por donde se mire abundan en Colombia los lugares que merecerían ser declarados reservas naturales o Parques Nacionales Naturales (PNN). El único problema para su declaratoria es la presencia humana en diversas formas o la degradación ambiental. Las tres cordilleras ofrecen innumerables rincones todavía intocados por la presencia humana o por la avaricia, factores que en muchos casos se confunden.
Uno de estos lugares todavía aptos para ser convertido en PNN o en reserva natural es el Cañón de Chicamocha con un objetivo claro, la salvación de una especie vegetal única en Colombia y en el mundo, única por su precaria existencia numérica y única por sus espectaculares características. Se trata de las ceibas barrigonas.
Hace unos años lanzaron la idea de buscar las siete maravillas naturales del mundo moderno. Chovinistas y afiebrados santandereanos proponían su Cañón presentándolo con características superlativas que realmente el Cañón está lejos de poseer. Algunos incluso lo ponderaban como el cañón más profundo de la geografía del planeta. La realidad los dejó decepcionados, pues nuestro Cañón ocupó el puesto 77 en la lista definitiva. Pero ello no demerita la belleza del cañón y sobre todo su endémica vegetación.
Comencemos por las dimensiones del Cañón, que fue la característica que más alegaban los santandereanos para defender su primacía mundial. Realmente hubo quienes decían que es el cañón más profundo y bello del mundo. Esta es la realidad: tiene 2.000 metros de profundidad, de modo que supera al Cañón del Colorado cuyo promedio se sitúa entre 1.500 y 1.600 metros, llegando a 1.800 en algunos lugares.
Estos son los cuatro cañones más profundos: el de Yarlung, en China, con 5.000 metros de profundidad es el campeón del mundo. El segundo lugar lo ocupa el Cañón de Apurimac, del Perú, con 4.691 metros. El tercero corresponde al Kali Gandaki, del Himalaya, con 4.374 metros. Para el cuarto debemos volver al Perú con el Cañón del Colca y sus 4.160 metros. Este cañón es famoso por los cóndores que lo sobrevuelan y anidan en sus inmensos paredones. Nuestro Chicamocha tiene una extensión de 227 kilómetros entre Boyacá y Santander.
¿Belleza? En este aspecto al Chicamocha, es mi opinión que defiendo como válida porque he viajado por todo el planeta, son muchísimos los cañones que lo sobrepasan en belleza. Y los hay en todos los continentes. Pongo un ejemplo: el Cañón de Ilhara, en Capadocia, formado por el río Melendiz; se encuera en la zona de los volcanes Hasan y Melendiz. Lo recorrí en toda su extensión de 14 kilómetros, con un calor infernal para el cual estoy acostumbrado y que apenas sentí ante la espectacular belleza de las paredes rocosas. Apenas tiene 100 metros de profundidad. En su fondo hay álamos y viñedos. Hay100 iglesias rupestres y más de 400 viviendas monásticas talladas en las rocas verticales. El cañón se encuentra entre el pueblo de Ilhara, que sirve de entrada al cañón, y el espléndido monasterio de Selime. La belleza de este cañón es fuera de toda ponderación.