Entramos a un nuevo año. A mis pacientes lectores y a todos los amigos de LA PATRIA les deseo un año lleno de mucha felicidad, de grandes éxitos y ojalá que encontremos la paz para nuestro país.

Vuelvo, pues, a mi columna de LA PATRIA, de la ciudad que es “el mejor vividero del mundo” la entrañable Manizales. Estoy haciendo una serie de artículos sobre los Parques Naturales de Colombia y la interrumpo. Interrumpir es un decir, pues voy a hablar de una de las bellezas naturales que nos coronan como absolutamente primeros en el mundo: las aves.

Buscando el número de especies de aves de Colombia encontramos estos datos: 1.934, 1.954, 1.950, 1.968 en número de especies. Dos cosas son ciertas: se descubren nuevas especies y poseemos la quinta parte del número de especies del planeta; en otras palabras, somos los primeros. En el mundo existen 11.131 especies de aves más o menos. También somos primeros en orquídeas, mariposas y colibríes o sea que somos campeones en los seres más bellos de la flora y de la fauna del mundo. Esto no es gratis. Conlleva una gran responsabilidad. Debemos, como sea, conservar los bosques, cordilleras, selvas y páramos que son los “vivideros” de estos bellos animalitos y de estas flores.

Dije que se descubren nuevas especies. La verdad es que gracias a la paz firmada entre Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, se abrieron varios territorios que estaban vedados para los investigadores, especialmente al sur del país, en regiones ricas en biodiversidad como Nariño, Cauca y el Putumayo, departamentos especialmente abundantes en orquídeas. Lo digo porque lo he comprobado. En otras palabras, en el llamado Nudo de los Pastos, región que me es muy querida y que he explorado muchas veces, que engloba además al norte del Ecuador. De este amasijo de montañas se desprenden dos cordilleras colombianas, la occidental y la central.

Pues bien, Villegas Editores acaba de publicar un libro, “absolutamente fascinante” como decía Gloria Valencia de Castaño. Su título: Aves de los Andes Colombianos. Pero antes de seguir adelante hablemos un poco de Benjamín Villegas. Es de nuestro solar, de nuestro terruño. Toda su ascendencia, padres y abuelos, con una pizca de Jenesano, Boyacá, son de Manizales y Benjamín lo proclama con orgullo. Su casa editorial, Villegas Editores, ha recibido innumerables premios. El país lo sabe, Villegas Editores significa libros muy bellos, los más bellos del país. La lista de publicaciones sobrepasa los 300 y no se le han escapado todas las bellezas de Colombia: montañas, ríos, nevados, páramos, flora, fauna, etnias, casas coloniales, arquitectura urbana, gastronomía, Gabo, Fernando Botero, escultores, pintores, iglesias coloniales, tesoros, arqueología, gobernantes, ciudades… En fin, “cuanto exige Moratín en su poema La Caza” como dice el famoso poema La Perrilla de Marroquín.

Entre los miles, sí miles, de libros que poseo de naturaleza, Aves de los Andes Colombianos ocupa ya lugar preferente. Todos los epítetos laudatorios son pocos. Todas las bibliotecas y todos los colombianos que aman a Colombia y las cosas bellas deberían poseerlo y hojearlo, con las manos limpias desde luego, y con profunda emoción.