La libertad cultural ha sido seriamente afectada con la ley a punto de sancionarse que dispuso en Colombia la prohibición de las corridas de toros. Esa decisión afectará a miles de colombianos que viven del toreo y llevará a sus hogares una grave y precaria situación. Las corridas de toros son vistas como un arte tradicional, reflejado en la música, la pintura y la literatura. La decisión de prohibirlas se considera un ataque a una parte importante del patrimonio cultural.
Es evidente que esta cuestión es compleja y abarca aspectos económicos, culturales, éticos y legales. La discusión sobre la prohibición de las corridas de toros se encuentra en un terreno donde se confrontan valores profundamente arraigados y derechos individuales. Se argumenta que la prohibición llevará a la extinción de los toros de lidia, que han sido criados específicamente para este propósito, afectando también el medio ambiente.
Las decisiones impositivas a través de leyes restrictivas son una intervención que limita las libertades individuales. La desaparición de la tauromaquia debería ser resultado de la falta de asistencia del público, no de una prohibición legal. Hoy esa decisión prohibitiva causa daño. Los que conocemos el arte del toreo sabemos que Manizales, mi ciudad natal, se verá muy perjudicada; es, por supuesto, la cuna de la tauromaquia en América.
El Hospital Infantil Universitario Rafael Henao Toro depende significativamente de los ingresos generados por las corridas de toros de la Feria de Manizales. Estos eventos son cruciales para el financiamiento del Hospital, ya que las corridas forman parte de una tradición que ayuda a recaudar fondos para el funcionamiento de esta institución médica, que es administrada por la Cruz Roja Colombiana. Manizales y su Feria son patrimonio de la ciudad. Esta decisión afectará igualmente a un número significativo de personas que en las fiestas de enero hacen sus ventas de sombreros, ponchos, cachivaches, comida. Muchos hogares se hacen a un dinero extra recibiendo turistas que asisten al evento ferial. Todo desaparecerá gracias a la absurda ley que se acaba de aprobar.
En España, por ejemplo, la tauromaquia genera aproximadamente 1.600 millones de euros al año, lo que representa el 0,16% del PIB. Además, por cada euro ingresado directamente en el toreo, se generan 2,8 euros adicionales en el sistema económico, debido al efecto multiplicador de actividades relacionadas como turismo, hostelería y servicios auxiliares. México, donde también se ha debatido la prohibición de las corridas, la industria taurina genera alrededor de 7.000 millones de pesos anuales, y se estima que emplea a más de 230.000 personas. La suspensión de estos eventos puede llevar a grandes pérdidas económicas y la potencial extinción de las razas de toros de lidia.
Lástima que en el estudio del proyecto de ley no se tuvo en cuenta la investigación de Camila Buenaventura, quien demuestra el impacto económico y social de la prohibición de las corridas de toros en Colombia. Su estudio destaca que esta prohibición podría afectar significativamente la economía local, especialmente en ciudades como Manizales, donde las corridas forman parte importante de las festividades. También analiza cómo la transición a otras formas de entretenimiento podrían mitigar estos impactos económicos adversos. Esta perspectiva subraya la necesidad de considerar medidas de reconversión para quienes dependen económicamente de la tauromaquia.
En la cadena radial Caracol, el martes 29 de febrero, se dio una entrevista magnífica a nuestro gran torero colombiano el maestro César Rincón, quien desde España manifestó el dolor que le causa la expedición de esta ley. Enfatizó cómo se frustra el sueño de niños que aspiran a ser toreros. Recordó que el toreo lo sacó de una situación familiar muy difícil y le permitió llevar muy en alto el nombre de Colombia siendo galardonado con la Cruz de Boyacá. En este link podrá escuchar la entrevista. (https://x.com/caracolradio/status/1795868959746760872?s=46)
El Gobierno ha celebrado la aprobación de esta ley, lo que muestra su falta de gestión. Sin duda este no fue el cambio que tanto anunció Petro durante su campaña. Nos encontramos dolidos, pero no vencidos. La lucha será ahora ante las Cortes y daremos lo mejor para rescatar una cultura que tiene un sitio de honor en la historia de Colombia. Es cuestionable por parte del Estado restringir las libertades.