El 2022 que acaba de terminar será recordado por los colombianos como un año de importantes transformaciones políticas. Luego de una polarizada campaña electoral la ciudadanía decidió en las urnas por un cambio de rumbo en el país, en su deseo de contar con un Estado más cercano a sus necesidades para tener mejores condiciones de vida.
 
Ese clamor ciudadano se expresó especialmente en las regiones más apartadas y vulnerables y que históricamente han estado excluidas del tren del progreso, debido a factores como la corrupción y la injusticia. Basta con señalar que, según el Banco Mundial, entre 171 países, Colombia está entre los 17 más desiguales del planeta.
 
En ese contexto, Gustavo Petro fue elegido como nuevo presidente de los colombianos y desde el primer momento, como directora de La U, tendimos puentes de diálogos con su gobierno en nuestro deseo de debatir temas fundamentales para el país, como el desarrollo de políticas para disminuir la pobreza, el desempleo y la desigualdad; fortalecer la seguridad alimentaria y contribuir a la implementación de los acuerdos de paz.
 
Ante el resultado fructífero de esos diálogos, junto a nuestra bancada, tomamos de manera unánime la decisión de declararnos partido de gobierno, para aportar a esas transformaciones que el país reclama, en una labor totalmente responsable y sobre todo, defendiendo los derechos y las libertades ciudadanas.
 
Así lo hicimos durante los debates que se dieron en el Congreso a la Reforma Tributaria. En una ardua labor que tomó más de 250 horas, nuestros senadores y representantes a la Cámara se dieron a la tarea de escuchar en audiencias realizadas por las regiones del país a los gremios, líderes sociales y ciudadanos, con el fin de defender y proteger sus intereses.
 
Con esos insumos, La U elaboró una serie de propuestas a la Reforma Tributaria que fueron acogidas por el Gobierno Nacional. Entre estos logros vale la pena mencionar la disminución sustancial de las tarifas de régimen simple y la simplificación de su trámite, beneficiando a microempresarios, tales como peluquerías y tiendas pequeñas, restaurantes, comerciantes y negocios pequeños.
 
También propusimos bajar el impuesto a los dividendos del 39% al 20% y moderar el pago del impuesto de renta para que este gravamen sea aportado por personas con ingresos a partir de los $13 millones al año y no de $10 millones como proponía el Gobierno.
 
Además, conseguimos que más de 70 mil familias puedan acceder a su vivienda digna, al no permitir que se retirara el beneficio económico para comprar vivienda de interés social en el proyecto de Reforma Tributaria. También beneficiamos a aquellos propietarios para que queden exentos de impuesto si la venta de su vivienda no supera los $200 millones e igualmente, bajamos el impuesto de ganancia ocasional del 39% al 15%.
 
A través de nuestra gestión logramos que no se gravaran las pensiones de los colombianos; que las donaciones a entidades sin ánimo de lucro, como los bancos de alimentos sigan protegidas, mantener la mayoría de los beneficios tributarios a las zonas francas y regresamos al Régimen Simple a aquellos profesionales que ganen hasta $500 millones al año.
 
 A estos esfuerzos se suma un paquete de 13 proyectos de ley que presentamos ante el Congreso. Entre estas iniciativas cabe mencionar, los proyectos de ley para la ‘Transformación agropecuaria’, ‘Penalización y regulación del uso de biopolímeros’, ‘Incentivos a la educación dual’, ‘Más mujeres en infraestructura’, ‘Dignificación de contratistas de prestación de servicios’, ‘Dignificación del rol de cuidadores de personas con discapacidad’, ‘Protección a líderes sociales’, ‘Fortalecimiento de la protección de datos personales’, ‘Protección al usuario financiero’ y ‘Derecho a la alimentación’.
 
Todas estas iniciativas son producto de nuestra decisión de escuchar para actuar, de ser una colectividad cercana a la gente y sus realidades. Para ello implementamos estrategias como ‘La U en los Territorios’, a través de la cual creamos un Banco de Tiempo para generar un voluntariado en el cual las personas de diferentes actividades o profesiones ayudan a las comunidades más necesitadas en sus proyectos de vida y para buscar soluciones a sus problemáticas.
 
No cabe duda que el 2022 fue un año de retos y transformaciones y desde La U supimos responder a ese clamor nacional. En lo personal seguiré con mi compromiso de trabajar en este 2023 con total entrega por el bienestar de los colombianos, en beneficio de los pequeños y medianos empresarios, de los campesinos y el agro; para combatir las brechas que afectan a las mujeres y los jóvenes; para que tengamos salud y educación de calidad; para que los derechos humanos sean respetados, la paz sea una realidad cotidiana y la corrupción sea desterrada de la práctica social. Será un año para trabajar por todo lo bueno que los colombianos anhelamos.