Aunque los adjetivos ‘certero’ y ‘cierto’ vienen del mismo adjetivo latino ‘certus-a-um’ (‘resuelto, decidido, seguro, cierto, verdadero’), y a pesar de que muchos diccionarios dan al primero como sinónimo del segundo, me parece que no lo es en un ciento por ciento, porque ‘cierto’ califica lo que es “conocido como verdadero, seguro e indubitable”. También, al que es “sabedor, seguro de la verdad de un hecho”. Y ‘certero’ califica a quien es “diestro y seguro en tirar”. Como también a la persona que es “cierta, sabedora, bien informada”. ‘Cierto’ tiene que ver más con la verdad; ‘certero’, con la precisión. De acuerdo con esta introducción, creo que el adjetivo ‘certeras’ no está apropiadamente empleado en la siguiente oración: “...Aerocafé; un proyecto que sigue frenado y sin posibilidades certeras de que se vaya a ejecutar...”, (LA PATRIA, editorial, 5/6/2024). Porque, como está anotado, ‘certero’ como sinónimo de ‘cierto’ califica a quien es ‘conocedor seguro’ de lo que expresa o cuenta. Tratándose de ‘posibilidades’, ‘ciertas’ o ‘verdaderas’ son los adjetivos que las califican acertadamente. 
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Se está imponiendo el uso del verbo pronominal ‘reelegirse’. Como muestra, esta declaración de Guspéu: “Yo no quiero reelegirme...” (LA PATRIA, titular, 5/6/2024). La misma María Isabel Rueda, columnista de El Tiempo, lo utilizó un par de veces en su artículo del domingo 2 de junio de 2024. Este empleo es una incoherencia conceptual, porque no expresa la idea pretendida.  Además, no sería una ‘elección’, ya que ésta tiene que ser necesariamente entre dos o más candidatos o aspirantes a una chanfaina o a lo que fuere. De todas maneras, si fuese así, no habría necesidad de elecciones. En efecto, la acción del verbo pronominal la ejecuta el sujeto y vuelve a él, como ‘matarse’ o ‘consagrarse a algo’. La precisión conceptual es indispensable para la expresión apropiada de las ideas. 
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Información de El Espectador en X: “La Fiscalía (...) halló que alias ‘Bebé’ (...) desde la cárcel tramó un sicariato’” (5/6/2024). El ‘sicariato’*, según el Diccionario de colombianismos del Instituto Caro y Cuervo, es una “actividad delincuencial en la que se planea y se realizan homicidios a mano armada a cambio de un pago”. Según esto, lo que el recluso tramó (planeó) no fue un ‘sicariato’, sino una ‘acción’ de esa actividad. Quien se dedica a esta actividad se llama ‘sicario’ (del latín ‘sicarius-ii’, ‘asesino’, derivado de ‘sica-æ’, -‘daga, puñal, cuchillo’). *El sustantivo ‘sicariato’ fue acogido  por El Diccionario apenas en su vigésima tercera edición (2014) como regionalismo de Argentina, Colombia, Costa Rica y Ecuador con esta definición: “Actividad criminal desempeñada por sicarios”. 
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Avance de El Tiempo, primera página: “Milei: Dos caras. Ambiguo balance de los primeros seis meses de gobernanza” (9/6/2024). Un lector pregunta qué diferencia hay entre ‘gobernanza’ y ‘gobierno’. Son diferentes, porque la idea que expresa el término ‘gobierno’ es más amplia que la de ‘gobernanza’, palabra que tiene un solo significado*, a saber, el de “acción y efecto de gobernar” (“dirigir un país dictando las disposiciones para su marcha ordenada y hacerlas cumplir”), que es el significado primario de ‘gobierno’. Éste tiene otras significaciones, como las de ‘el gobierno de sí mismo, el de una embarcación, el del hogar’, etc. *El Diccionario (desde su vigésima segunda edición, 2001) lo puntualiza así: “Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”. Antes de la edición del 2001 decía solamente: “Acción y efecto de gobernar o gobernarse”, definición que ya califica de anticuada. 
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Es inútil insistir, pero lo hago. Me refiero a mi cantaleta sobre el uso errado de la locución verbal impersonal ‘tratarse de’, como en este ejemplo: “En primer lugar, debo poner en contexto de qué se trata el Plan Plurianual de Inversiones (PPI)” (LA PATRIA, Irene Mejía Robledo, 30/5/2024). Castizamente, “...debo poner en contexto en qué consiste el Plan...”, porque esa locución no admite sujeto.