A las crisis y los rechazos desde la tribuna se les responde con fútbol. No con provocaciones que agigantan las crisis. Es lo que buscan los hinchas beligerantes, fabricantes del caos y el desconcierto, como lo hace un sector del periodismo, amante de los incendios.
El Once Caldas, en el último partido, silenció a sus contradictores, siempre en pie de guerra, esperando los pasos en falso. Aclaró, además, los caminos para gestionar el triunfo con velocidad y toques sucesivos al balón.
Con el adecuado manejo del espacio en ataque, para hacerlo suyo con goles y con indiscutible calidad de sus futbolistas.
Ante el Cali, desdibujado, temperamental, por pasajes inseguro y tembloroso, al que todo le salió al revés incluidos el penalti en contra y las dos expulsiones, fue una escuadra bien adiestrada, bien dirigida, con los relevos oportunos, gestionados con corrección y en el momento indicado.
Fue concentrado y ambicioso. Con deseos y fútbol.
La decisión de jugar con Robert, con su renovada energía, como volante central, anclado en zonas de contención, con Jader Quiñones, metros adelante, resultó apropiada, por la rápida adaptación al partido propuesto, con cercanía a la asociación en el ataque.
Aunque la posesión no fue propia, la comunicación con el balón fue, por momentos, luminosa. Una secuencia de 21 toques en el minuto 38, con la mirada fija en la portería, tocando, girando, progresando alrededor del balón, es testimonio irrefutable.
Dayro, Parra, Cardona, Zapata, Robert Mejía, Niche Sánchez y Castaño, con altas calificaciones, fueron los gestores de la jornada. Luego, con sus destellos, Barrios y Zuleta, al ingresar al campo.
Dayro va en siete goles, irrompible, con sus gritos que silencian a los rivales y dan sosiego a los aficionados blancos.
Para el Arriero, al que todo le salió bien, el resultado fue espléndido. Su equipo, confiable. Jugó con orden desde el riesgo, con impecable despliegue físico.
El Once es líder temporal. En un ejercicio firme, con salud en el vestuario, madura la clasificación, con evolución en su fútbol, que es lo que más satisface.