Fernando-Alonso Ramírez
Periodista y abogado, con 30 años de experiencia en La Patria, donde se desempeña como editor de Noticias. Presidió el Consejo Directivo de la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia (Flip). Profesor universitario. Autor del libro Cogito, ergo ¡Pum!
Correo: editornoticias@lapatria.com
X (Twitter): @fernalonso
“Joyas de la literatura colombiana". Así se titulaba la colección de tapa dura azul y letras de molde doradas, que hacían ver los libros como pequeñas obras de arte, editada por el Círculo de Lectores. Eso fue más o menos en 1984, si la memoria no me falla, y recuerdo que a la casa empezaron a llegar uno a uno La María, La Vorágine, El alferez real, poesía de Silva, de Pombo, de otros más.
Eran clásicos colombianos, no todos de igual factura literaria, pero muy colombianos, razón por la que toda persona nacida en estas tierras debería intentar leer al menos una vez, y no darse el lujo de desdeñarlas sin conocerlas, porque es la literatura la que nos abre los caminos de la comprensión de la tierra que pisamos y de su devenir histórico.
Alberto Medina López, nacido en Filandia (Quindío), y quien sigue siendo el subdirector de noticias en Caracol Televisión, es un lector excelso, que se ha ido especializando en la arqueología de los libros y en desentrañar los vasos comunicantes entre la ficción y la realidad en las obras más importantes de la literatura colombiana.
Sus investigaciones sobre estos temas han sido publicadas en el noticiero, lo que aprestigia a ese medio de comunicación que abre espacio para la crónica de largo aliento en video y cultural, algo que cada vez escasea más en los canales privados de nuestro país, y en el periodismo en general.
Acaba de publicar en formato de libro sus investigaciones que, como arqueólogo, realizó en los escenarios en los que se desarrollan siete novelas clásicas de la historia colombiana: La María (Jorge Isaacs), La Vorágine (José Eustasio Rivera), Siervo sin tierra (Eduardo Caballero Calderón), Cóndores no entierran todos los días (Gustavo Álvarez Gardeazábal), La rebelión de las ratas (Fernando Soto Aparicio), La marquesa de Yolombó (Tomás Carrasquilla) y Cien años de soledad (Gabriel García Márquez).
Su obra se titula La realidad de la ficción - Viaje al corazón de siete clásicos de la literatura colombiana, de editorial Aguilar.
Como lo dice en el prólogo “la literatura, a diferencia de la historia es capaz de mostrar el alma de los hombres en su tiempo". Y es lo que él intenta. Va a los lugares que mencionan las novelas y escudriña en los personajes reales que inspiraron las ficciones. Sí, incluido Macondo, que parece ser un lugar imaginario de García Márquez, pero que el periodista logra reconstruir de la finca original con ese nombre y de los lugares de la infancia y la juventud del Nobel colombiano.
Lo más interesante al recordar estos clásicos con las pesquisas del autor y con sus reflexiones es encontrar que hay cosas que definitivamente no cambian en Colombia: las violencias contra los más humildes, los vivaratos que se aprovechan de todos, las ninguneadas contra indígenas o pueblos afrocolombianos.
Por otro lado, es encontrar las conexiones entre la ficción y la realidad, qué tanto del personaje original que inspiró la obra se retrata fielmente o si solo es una excusa para hablar de alguien o de algo, incluso para conocer si la historia se daba de esa manera.
De todos los autores, el único vivo es Álvarez Gardeazábal, pero el periodista no se queda con lo que este cuenta, sino que va más allá y habla con personajes que conocieron esa historia en Tuluá y con la descendencia del cóndor.
Definitivamente una obra que ayuda a la comprensión de muchos fenómenos, de la inspiración de los escritores y, sobre todo, para recordarnos que hay libros que seguirán formando parte de la biblioteca emocional de los colombianos. Lean a Medina y Hablemos de libros, de este y de los otros siete.
Subrayados
Sobre Siervo sin tierra: Colombia fue y sigue siendo un país de siervos sin tierra.
Sobre La vorágine: Los largos años de la explotación dejaron tribus diezmadas y culturas destruidas, que llevan años intentando recuperar la ancestralidad perdida.
Sobre La marquesa de Yolombó: Los papeles de la marquesa de Yolombó necesitan una segunda oportunidad para salvarse del tiempo y del olvido en el que permanecieron por décadas.
Sobre Cóndores no entierran todos los días: En Colombia, la historia parece ser un eterno repetir de lo mismo.
Sobre María: El camino de Nay hacia El Paraíso fue una de las rutas del ingreso forzado de los africanos, que esparció por Colombia las semillas del mestizaje humano y cultural que somos.
Sobre La rebelión de las ratas: La novela, publicada en 1962, suena a advertencia para el futuro. Las cifras de muertos en Colombia por accidentes en minas son escalofriantes.
Sobre Cien años de soledad: Cierta o no la cifra de muertos, para la historia, lo ocurrido en Ciénaga fue una masacre cometida por agentes del Estado.
Reproducción | LA PATRIA
'La realidad de la ficción', las pesquisas literarias y de los autores del quindiano Alberto Medina López.