Acaba de culminar uno de los procesos electorales más significativos de los últimos años en Colombia y en nuestra región. El resultado jurídicamente vinculante surge del escrutinio oficial y no del preconteo de las mesas de votación. Esta tradición institucional fue la que llevó al sacerdote y sociólogo colombiano Camilo Torres a inmortalizar la frase: “El que escruta elige”.
Observar este escenario electoral desde una perspectiva cercana a la teoría de juegos, nos permite hacer el siguiente balance. Primero: la representación partidista. En los escrutinios de Senado y Cámara de Representantes la coalición Pacto Histórico superó en votos al Centro Democrático. En Senado la diferencia fue mínima (33.871 frente a 33.818 votos), pero en Cámara el margen fue considerablemente mayor (40.077 frente a 23.287). Por primera vez en la historia política de Caldas una fuerza política que se reconoce abiertamente como de izquierda logra obtener el mayor respaldo electoral.
Segundo: los pulsos ideológicos. Si se agrupan los resultados de fuerzas tradicionalmente asociadas a la derecha -Partido Conservador, Movimiento Salvación Nacional y Centro Democrático- y se comparan con los obtenidos por sectores identificados con el liberalismo y el progresismo -Partido Liberal, Pacto Histórico y el Nuevo Liberalismo-, el resultado sugiere que estas últimas corrientes llevan hoy la delantera en el electorado manizaleño. Aquí habría que sumar los votos de la Alianza Social Independiente, una colectividad que por su orientación programática difícilmente puede clasificarse dentro del espectro conservador. Manizales aparece así como una ciudad con profundas inclinaciones liberales y progresistas. Tercero: la representación femenina. Aunque no logró obtener una curul en la Cámara de Representantes por Caldas - que seguirá integrada por hombres-, la candidata Érika Milena Muñoz emerge como una de las grandes protagonistas de la jornada. Sin estructuras políticas tradicionales ni grandes recursos económicos alcanzó 10.352 votos solo en Manizales, superando a políticos con amplia trayectoria. Con prudencia estratégica, el Concejo podría convertirse en el siguiente peldaño de su carrera pública.
Cuarto: el liderazgo electoral. Entre los representantes electos, el liberal Octavio Cardona León, logró consolidar la más alta votación en Manizales (16.145), seguido por Santiago Osorio (15.812) y Manuel Correa (12.049). Cardona prácticamente duplicó su votación anterior, lo que sugiere un momento político particularmente favorable de cara a las próximas elecciones y lo erige como el principal líder político.
Preocupante que la sumatoria del voto en blanco, las tarjetas no marcadas y los votos nulos alcanzaran 50.370 sufragios, de los cuales 22.690 corresponden a Manizales. Una cifra que invita a reflexionar sobre la relación entre ciudadanía y representación política.
El mapa electoral también confirma que el conservatismo tradicional continúa perdiendo protagonismo; gran parte del voto de derecha se desplaza hacia nuevas expresiones políticas. De destacarse el discurso incluyente y conciliador del representante electo del Centro Democrático, Mateo Hidalgo, que contrasta con las estrategias abiertamente confrontacionales de otros candidatos. La jornada dejó una lección clara: un electorado cada vez más crítico y un lenguaje pendenciero que la ciudadanía lentamente desoye.