Las inundaciones del país ocurridas en el 2026 asociadas a dos frentes fríos, generando con lluvias intensas una de las crisis climáticas y humanitarias más graves de los últimos años, que se da en Colombia cuando gravita un déficit fiscal cercano a $16 billones, también obligaron a declarar alerta amarilla en Manizales y Caldas, donde igualmente en los últimos años se han implementado oportunamente ejemplares medidas para la mitigación participativa del riesgo ambiental, asociado a precipitaciones intensas.
Estos frentes fríos que aparecen durante el invierno boreal, asociados a masas de aire helado polar que descienden hacia la zona ecuatorial, para el 10 de febrero ya eran dos: con el primer fenómeno se generó un fuerte incremento en las precipitaciones durante el fin de semana precedente, y ocho días después llega el segundo que dejó más lluvias para agravar la situación. El tercer frente frío, aunque no alcanzó a Colombia porque entró a Las Antillas, detonó en el país lluvias persistentes provocando riesgo hidrogeológico.
Si bien entre los 17 departamentos y 111 municipios afectados por las lluvias, la región más impactada del territorio nacional, sin duda ha sido la Región Caribe con el departamento de Córdoba como el epicentro de la emergencia, porque allí el 80% del suelo quedó bajo el agua, cobrando 18 vidas humanas, la pérdida de más de 5.000 animales, 11.800 hectáreas de cultivos y 50.000 viviendas inhabilitadas, desplazando entre los 120.000 sinuanos damnificados, a 7.000 personas, incluidas 5.000 en Montería.
Este panorama calamitoso ocurre ahora que la UNGRD está con la caja vacía, tras el entramado de corrupción responsable de que sus recursos terminaran desviados hacia arcas políticas, así: $4.000 millones entregados como “mermelada” a dos congresistas y $1.4 billones transferidos del Ministerio de Hacienda a la UNGRD para pagar contratos que presentan sobrecostos e irregularidades. Como referente, las pérdidas causadas por La Niña 2010-2011, según un estudio del BID y la CEPAL, se tasaron en $11.2 billones.
Y en el caso nuestro, frente al recrudecimiento del invierno cuando en Manizales las lluvias acumuladas llegaron a niveles críticos, según la señal que le permite a la UGR local actuar antes del desastre previendo valores predeterminados como factor detonante de deslizamientos en suelos saturados, se declaró la alerta amarilla desde el 16 de febrero como una medida preventiva, la que igualmente desde el 18 se extendió a Caldas, permitiéndole al departamento reforzar la vigilancia de puntos críticos y activar sus planes de respuesta.
Según la Red de Estaciones Hidrometeorológicas del IDEA de la UN sede Manizales, instrumento que hace parte fundamental del Sistema Integrado de Monitoreo Ambiental de Caldas (SIMAC), este mes en la ciudad se han presentado eventos extremos de hasta 50 mm en menos de una hora, al tiempo que la mayoría de las estaciones superan el umbral preventivo de 200 mm de lluvias acumuladas en 25 días, cuando también el máximo de la temporada se ha dado en Samaná, con 133 mm en 24 horas.