Iluminas tu existir cuando eres consciente de que “bueno” y malo” son apelativos relativos.
Dependen de tus creencias y, por eso, cambian según la cultura y las religiones.
Lo que es bueno para unos, es malo para otros y viceversa. Es algo subjetivo.
El miedo puedes verlo como malo o como una oportunidad para mostrar tu valor y tu fe.
Mira el miedo como un maestro que llega para probar cómo están tu amor y tu fe.
Cuando el miedo es grande, es porque tu fe y tu amor son más pequeños de lo que piensas.
Afianza el amor y la confianza para que veas cómo los temores se desvanecen y se van.
Tu mantra ante el miedo es: “Dios, me amas y estás conmigo. Te amo, me amo y confío”.
@gonzalogallog