Las quejas y los lamentos no cambian la realidad, pero sí te cambian a ti negativamente.
Está comprobado que las continuas quejas atraen escasez, y la gratitud atrae abundancia.
¿De verdad quieres vivir mejor y que te pasen cosas buenas? Cambia tus quejas por gratitud.
Elige ver oportunidades en las dificultades y valiosos aprendizajes en lo que ves como malo.
Muchos dan hoy gracias por un “mal” que los llevó a hacer buenos cambios en su vida.
Los buenos deportistas afirman que aprenden mucho más de sus derrotas que de sus triunfos.
Los lamentos son tormentos, te hunden más en el hueco de un victimismo terrible.
Ámate, ama a Dios de verdad y ama a los otros.
Enfoca tu mente en lo bueno, lo bello y lo positivo.
@gonzalogallog