Amado Señor, todo llega a mi vida para el bien. Una prueba es para crecer en fe, paciencia, desapego y fortaleza.
En lugar de preguntarme por qué estoy en una crisis, quiero preguntarme para qué: ¿qué necesito aprender?
Dios mío, tú eres amoroso, compasivo justo y, en medio de la estrechez, estás ahí, aunque te sintamos lejano.
Los seres buenos también atraviesan el árido desierto y pasan por la noche oscura. No es un castigo, es un duro aprendizaje.
Me concedes, Padre bendito, paciencia en la adversidad, fe en medio del túnel y esperanza cuando sólo hay sombras.
Todo es pasajero y un día la luz vuelve a brillar. Me ayudas a tener paz y no sufrir presionado por necesidades innecesarias.
Tú cuidas de mí y me das serenidad y confianza. Contigo puedo dominar las preocupaciones y la angustia.
En ti confío, Señor y actúo. Creo que hay que orar como si todo dependiera de ti y actuar como si todo dependiera de mí.
@gonzalogallog