Haz tu propio trabajo en esta vida espiritual. Dios ayuda a las almas que se ayudan a sí mismas.
Nunca aprendes sin dar lo mejor. No puedes enseñar a un niño si se lo haces todo. 
Al principio sus acciones son lentas o vacilantes, tienes que quedar al margen y ser muy paciente.
También tu trabaja con mucha paciencia y con mucho amor. Dios ve cómo haces tu propio trabajo.
Hay errores. Pero recuerda siempre: te beneficiarás de tus propios errores; nada es en vano.
En todo momento estás aprendiendo nuevas lecciones y avanzando por el camino espiritual. 
Cada paso, por pequeño que sea, te lleva más cerca de la meta, que es amarte y amar de verdad.
Siente que eres uno con Dios. Date cuenta de que no hay separación y de que todo es uno.
@gonzalogallog