Henry Gutiérrez Ángel

Gobernador de Caldas.

Hay temas que no admiten indiferencia y la salud es uno de ellos. Lo digo no solo como gobernador de Caldas, sino también como médico: sé lo que significa una cama hospitalaria disponible, una urgencia atendida a tiempo, un hospital con capacidad de respuesta o una obra que transforma la atención para toda una comunidad; la salud, literalmente nos duele a todos.
Por eso desde el Gobierno de Caldas hemos asumido este frente con absoluta responsabilidad; y en esa tarea quiero destacar de manera especial a la directora Territorial de Salud, Natalia Castaño Díaz, y a todo su equipo de trabajo que han adelantado una gestión seria, técnica y perseverante para defender los recursos del sistema de salud en nuestro departamento.
Gracias a ese trabajo, Caldas ha logrado giros por 114.345 millones de pesos entre el 2024, y el 2026 para hospitales, clínicas e IPS tanto públicas como privadas. Detrás de esa cifra hay algo mucho más importante que un balance financiero: hay instituciones con mayor capacidad para responder, servicios que pueden seguir prestándose y una red de salud que encuentra oxígeno en momentos difíciles.
Pero la salud no solo se sostiene con flujo de recursos, también se fortalece con infraestructura, dotación y visión de futuro. Por eso avanzamos en proyectos fundamentales para la red pública del departamento, entre ellos la construcción del nuevo Hospital Santa Sofía una obra estratégica para Manizales y Caldas. Además, ya iniciamos la construcción del Hospital San José del municipio de San José y estamos próximos a iniciar la construcción de los nuevos hospitales de Norcasia y Aranzazu. A esto se suman más de 8.084 millones de pesos en infraestructura hospitalaria, más de 8.368 millones en dotación biomédica, el mejoramiento de cinco puestos de salud en distintos municipios.
Estas inversiones significan mejores espacios para atender a los pacientes, más capacidad resolutiva, mejores equipos y mejor ambiente laboral para el personal de salud, así como condiciones más dignas para quienes llegan buscando alivio y esperanza. En salud, una obra no es cemento solamente: es calidad de vida, prevención, oportunidad y cuidado.
Sabemos que la crisis de la salud en Colombia es profunda, dolorosa y como tal exige una reforma estructural de fondo; pero mientras esto sucede, a nivel local, tenemos que adaptarnos a la situación y tratar de mejorar las condiciones para una mejor atención de nuestros caldenses.
Esa misma convicción me ha llevado a asumir la responsabilidad de ser representante de los gobernadores del país ante la ADRES, la entidad que administra los recursos del sistema general de seguridad social en salud. Estar allí no es un asunto protocolario, es una oportunidad para alzar la voz por los departamentos, defender un flujo más eficiente de los recursos y exigir decisiones que favorezcan realmente a los territorios y a la gente.
Cuando uno gobierna con sensibilidad, pero también con decisión, los resultados empiezan a sentirse y en un tema tan sensible como este no basta con decir que nos importa la salud; hay que demostrarlo con gestión, con obras y con resultados; porque en Caldas, los hechos hablan.