Como historia grupal, hace cuatro décadas un importante funcionario en el inmediato día postelectoral expresaba por doquier con voz intensa: ¡Quiénes ganamos!, el contraste se establecía porque durante el periodo preelectoral afirmó varias veces y en todos los lugares su preferencia por un candidato que no obtuvo la mayoría deseada. Sus compañeros socarronamente lo saludaban ese y siguientes días.

Ha pasado otro día electoral que por tradición y por ley correspondió al domingo pasado. Norma que debe ser revisada, para buscar mejor oportunidad con el fin de que todos los ciudadanos dispongan de tiempo adecuado, debidamente remunerado en caso de tener empleo legal, para asistir al centro de votación, previamente asignado y conocido, en donde podrá depositar su voto. La abstención debe ser combatida. ¿Voto obligatorio?

La historia relata que desde 1833 a 1853 el presidente de la Nueva Granada fue elegido por un Colegio Electoral, conformado por ciudadanos elegidos por voto popular en cada circunscripción.

Con las constituciones de 1853 y 1858 el presidente de la Nueva Granada y el de la Confederación Granadina, fueron elegidos por voto universal. Tras la sanción de la Constitución de 1863 el presidente de los Estados Unidos de Colombia fue elegido en las votaciones sucedidas entre 1864 y 1886, mediante el sistema que indicaba que cada Estado aportaba un voto, para un total de nueve electores.

En 1910, la Asamblea Constituyente que reformó la Constitución escogió presidente y consagró que desde 1914 las elecciones fueran nuevamente por votación universal. Hay que recordar que el voto le fue otorgado a la mujer en 1954.

El hecho del voto universal y libre jurídicamente para los colombianos es una indudable prerrogativa constitucional que debe ser utilizada por todos los mayores de edad. ¿Cuántas sociedades quisieran tener la oportunidad de elegir libremente?

Las cadenas para desfigurar el voto libre se las imponen los mismos ciudadanos que no tienen consciencia del significado de su voto y la capacidad que se le otorga al decidir con esta acción.

Lo sucedido antier es un ejemplo de lo que debe esperar una sociedad de un acto electoral, como es la expresión de su voluntad autónoma, a pesar de las obstrucciones y dificultades en algunos momentos y con algunas personas durante la jornada. Es evidente que existe la compra y venta de votos, a veces difícil de probar, pero ello no fue óbice para obtener resultados de interés y aplicación nacional.

Durante varios días los analistas tendrán la oportunidad de interpretar los resultados y proyectar conjeturas sobre la primera y segunda vuelta electoral para elegir presidente de la República. Los análisis también cobijarán los conceptos sobre el futuro de la vida nacional. Cada elector y no elector, es dueño de una vivencia, expresada o guardada en su intimidad.

A algunas personas los compromisos electorales no las sacan de sus indiferencias para con la vida del país. La abstención en la última elección, 51% a 52%, datos preliminares es un indicador. Una cifra muy elevada y se contrapone a todo lo que se expresa. A veces sin límites.