¿Vamos un fin de semana a La Rochela?

¡Llegaron los útiles escolares de mis hijos!

¡Me aprobaron el subsidio para por fin tener una vivienda nueva!

Llevemos a los niños al cine.

Estoy aprendiendo Excel de forma virtual.

Las anteriores frases son expresadas por miles de afiliados a la Caja de Compensación Familiar (Confa), que durante cerca de 70 años ha llevado recreación, educación y vivienda a los hogares caldenses. Una prestación social que contribuye al mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores afiliados y de sus beneficiarios.

Estos espacios de disfrute y de adquisición de conocimiento están hoy en riesgo por la politiquería y el clientelismo, que hábilmente pretenden debilitar su gobierno corporativo para apoderarse del presupuesto y de los programas de la Caja para utilizarlos con fines electoreros.

¿Por qué lo digo? Por el corrillo en las calles, en redes sociales y en la prensa local donde se advierte que un sector político del departamento, afín al Gobierno Nacional y a la Gobernación de Caldas, supuestamente, busca acceder a las mayorías del Consejo Directivo para tomar control de una institución que es de todos.

La eventual destrucción de Confa no afecta a los empresarios: deja sin herramientas a los trabajadores del departamento, quienes después de una semana de ardua labor encuentran refugio en las cabañas, en las piscinas del centro recreacional o en salas de cine. También impacta a quienes no cuentan con recursos para formarse y encuentran en su portafolio educativo una oportunidad real de progreso.

Este es un llamado para que, así como Confa ha estado al lado de los trabajadores caldenses durante más de 70 años, hoy esos afiliados le correspondan y luchen porque se respete una administración eficiente, transparente y alejada de la corrupción. Es el momento de que los sindicatos de trabajadores alcen la voz y defiendan lo que les pertenece. Pilas ¡no se dejen engañar por los politiqueros!

No podemos permitir que el actual Gobierno, que ha mostrado interés en tomar el control de las Cajas de Compensación, parte fundamental del Sistema del Subsidio Familiar en Colombia, se apodere de ellas como ha ocurrido en otros sectores.

Les robaron la esperanza a los jóvenes de acceder a una educación superior de calidad, debilitando los créditos y becas del Icetex; deterioraron el sistema de salud, donde muchos colombianos esperan sin respuesta un medicamento, una cita o una cirugía; han afectado el patrimonio de Ecopetrol y han atacado la Constitución y las instituciones que sostienen nuestra democracia como la Rama Judicial, los organismos de control y el Banco de la República, todo lo han tratado de destruir.¡No hay derecho que ahora busquen un fortín en las Cajas de Compensación!

Hoy la defensa de Confa no es un asunto institucional, es un acto de dignidad colectiva. Defenderla es, en el fondo, rechazar la politiquería y el clientelismo, respetar nuestro Estado Social de Derecho y luchar por el bienestar de miles de familias trabajadoras. Por eso, desde este espacio decimos firme y claro: ¡Estamos contigo, Confa!

Y la ñapa: ¿cuándo será que la Gobernación dejará de actuar pensando en fines electoreros para trabajar por el bienestar de los caldenses?