Las elecciones del pasado domingo para Congreso de la República evidenciaron ante todo continuidad. Mirando el mapa completo se puede decir que el nuevo congreso es una fotocopia del anterior, esto es lo estructural más allá de los nombres. 

El Senado tendrá 25 miembros del Pacto Histórico, 17 Centro Democrático, 13 Partido Liberal, 10 Alianza Verde, 10 Partido Conservador, 9 Partido de la U, 7 Cambio Radical-Alma, 5 Ahora Colombia (Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso), 4 Salvación Nacional, 2 Circunscripción Indígena, 1 candidato presidencial perdedor en segunda vuelta.
Para un total de 103.

Para la Cámara de Representantes el Pacto Histórico tendrá 39 miembros, Centro Democrático 29, Liberal 27, Conservador 24, Cambio Radical 16, Circunscripción Especial de Paz 16, la U 12, Alianza Verde 11, Salvación Nacional 6, Mira 3, Creemos Colombia 2, ASÍ 2, Partido Demócrata 2, y candidato vicepresidencial perdedor en segunda vuelta 1. 
Para un total de 183.

Estos resultados pueden variar mínimamente, pero no cambiará la orientación general de las fuerzas políticas. Si se mira la composición del período que está acabando, en términos generales se conserva la presencia de dos bancadas fuertes a la izquierda y la derecha, que copa aproximadamente cada sector con el 25 % de cada cámara. Ninguna puede hacer mayoría por sí sola, por fortuna. En el medio, ese 50 % representa fuerzas que en lo ideológico son de centro derecha, centro y centro izquierda, y nuevamente este 50 % de congresistas será el fiel de la balanza de la relación ejecutivo-legislativo, la que se definirá en buena medida, como siempre, por lo dadivoso que sea el gobierno, por contratos, puestos y presupuesto. Pero, también habrá en algún momento banderas rojas ideológicas, como una constituyente. Con todos los defectos posibles, que los tiene, este nuevo congreso tiene la capacidad de hacer una buena oposición a quien quiera que sea el gobernante, y de obrar con sensatez en eventos críticos. Así ha sido en la relación con el gobierno Petro.

En cuanto a consultas presidenciales, los resultados generaron un nuevo escenario, por fortuna. Los sectores afines a la derecha tienen la opción de escoger a Paloma Valencia, no están obligados a apoyar al impresentable Abelardo de la Espriella, ya no hay excusas. Si bien Paloma es del Centro Democrático y es de una derecha que ha sido vehemente, existe la posibilidad de que la coalición final que la apoye tenga matices hacia el centro y su eventual gobierno sea más incluyente y abarcador. Aunque hay que esperar las próximas encuestas, el reacomodo es evidente y son ya tres los grandes opcionados para pasar a segunda vuelta: los dos anteriores e Iván Cepeda.

Para finalizar, un hecho relevante en estas elecciones es el recambio en nombres que llegarán al Congreso. Muchas figuras conocidas y que han ostentado poder por un buen tiempo, se quedaron sin curul, y llegaron advenedizos que bien se han apoyado en estructuras clientelistas fuertes o son figuras mediáticas de las redes sociales. Esta es la política, una batalla sin tregua por el poder donde nadie tiene asegurada su posición.