Muy diversas emociones han generado los recientes anuncios y actuaciones en relación con el futuro de la concesión Autopistas del Café que se refieren a la “reversión anticipada” del proyecto y la eliminación de peajes. Creo que son muchos los confundidos, pues dichos anuncios no han sido del todo claros y se han contaminado con los discursos de la campaña electoral.
Vamos por partes. Lo primero se refiere a la continuidad de Autopistas del Café, lo cual ni siquiera está en los planes del actual concesionario quien más bien tiene su foco en el mes de febrero del 2027 cuando se termina el contrato vigente para proceder a su liquidación. Lo segundo es sobre la continuidad del modelo de concesiones, en lo cual el presidente ha expresado con claridad su preferencia por la administración de estos proyectos a cargo del Invías, lo cual es entendible, pero se contrapone con el interés de Odinsa, proponente del nuevo proyecto Iniciativa Privada Conexión Centro y con el interés de algunos actores regionales que estiman que la participación privada es necesaria para asegurar la ejecución de obras prioritarias en el mismo corredor. Y lo tercero, es sobre el desmonte de los peajes, tema sobre el que se ha generado una gran expectativa, pero además una tremenda confusión pues por ahora no es posible asegurar cuántos, cuáles y cuándo, aspectos que solamente definirá el próximo Gobierno, por lo que todo lo que hoy se dice creo que puede catalogarse como mera especulación.
La eliminación de los peajes de Santágueda, Pavas y San Bernardo del Viento es una muy buena noticia para Caldas, pues ello reducirá los costos de viaje al interior del departamento y facilitará proyectos de desarrollo en la subregión Centrosur. Pero es necesario advertir que la reversión del corredor vial al Invías no significa que automáticamente se eliminan los peajes, así que si esa es una aspiración regional, para concretarla se necesitan más que promesas de campaña.
Y también creo que nos podemos ahorrar la indignación, preocupación y hasta miedo de quienes consideran que con el Invías operando y manteniendo las obras, en muy corto plazo estaremos padeciendo el deterioro de la vía. Ello no es necesariamente cierto pues en la región tenemos ejemplos de corredores viales en buen y en mal estado administrados por el Invías.
Creo que comparten conmigo que a esta historia le faltan varios capítulos que se escribirán en los próximos doce meses. Y mal hacemos callando y paralizándonos ante el ruido de las campañas políticas. Autopistas del Café ha sido un proyecto que desde sus inicios ha promovido la integración del Eje Cafetero, ha impactado positivamente el desarrollo de los tres departamentos y merece la acción articulada de toda la región.
Estimo que Odinsa podría decidirse por abrir espacios de conversación con los actores regionales que representan diferentes posturas y los gobernadores, deberían asumir el liderazgo de la conversación con el nuevo gobierno nacional que se instale en agosto, independiente de quien sea. Conciliar intereses no debe ser tan complicado y confío en que no es tarde para prepararnos como región para una conversación mucho más abierta, tranquila, sensata y completa que nos conduzca a una solución que atienda las necesidades y oportunidades de la región.