Manuel de Falla

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Con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados, Manuel de Falla conforma la trilogía de la música nacional española.

Luis Felipe Tabares Tabares*

 

¿Quién fue Manuel de Falla? Este compositor había nacido en Cádiz en 1876 (23 de noviembre). Sobresale como una de las principales figuras de la nueva música española. Fue hijo de padre proveniente de Valencia, quien fuera excelente pianista, y su madre de Cataluña. El gran salón le atraía mucho menos que la cocina, donde pasaba bastante tiempo hojeando viejos libros de estampas y escuchando con atención historias maravillosas que le narraba su nodriza. Se interesaba mucho y a profundidad por la epopeya española. A sus nueve años, el que sería futuro músico, revivió para su hermana las aventuras de Don Quijote de la Mancha en un pequeño teatro de marionetas. Mientras tanto su madre buscaba orientarlo por el mundo de la música. Recibió así sus lecciones de piano, y Odero y Brocca le instruyeron en los rudimentos de la armonía. A los once años tocó con su madre una pieza para piano a cuatro manos, en un concierto realizado en su Cádiz natal. El relativo triunfo obtenido le sirvió de estímulo para continuar con sus estudios musicales más serios en Madrid, donde fue alumno de Tragó y lo fue también del compositor Felipe Pedrell, el llamado fundador de la escuela española moderna, que le enseñó composición. Pese a ser un formidable y destacado pianista, a Manuel de Falla siempre le atraía más el terreno de la composición.

 

Sus composiciones

En 1905 obtuvo su gran triunfo con la publicación de su ópera La vida breve, la cual fue premiada por la Academia de Bellas Artes. En 1907 se radicó en París, donde recibió el influjo del impresionismo francés, pues fue amigo de Claude Debussy, Maurice Ravel y Paul Dukas. Pero en 1914 la guerra le hizo retornar a España y se instaló en la Alhambra, lugar donde compuso sus obras más importantes. Al subir Franco al poder se vio forzado a viajar a América y fue así que salió de España en 1939 para instalarse en forma definitiva en Buenos Aires, Argentina, donde desapareció en 1946 a los 70 años de edad.

Antes de 1930 había compuesto la mayor parte de la producción de su obra, la cual, a pesar de estar basada en el folclor español, en especial el andaluz, demuestra una ligera tendencia al neoclasicismo. Compuso: un Concierto para clavecín, de 1927; la fantasía instrumental El retablo de maese Pedro, de 1923, que se basa en un episodio de El Quijote de la Mancha. Los ballets El amor brujo, de 1915 y El sombrero de tres picos, de 1919. Escribió también música sinfónica, para piano y melodías, así como obras vocales.

 

Obra inspirada en ciudades

Digamos que, dentro de la integral de su obra, sobresale sin duda alguna, al lado de El amor brujo y El sombrero de tres picos, Noches en los jardines de España, obra cuyo origen está en el gran deseo del compositor español de componer una obra de concierto con instrumento solista, donde no haya ningún poderío que sobresalga entre el piano y la orquesta. Nace de su gran amistad y cariño por Ricardo Viñes, pianista que logra grandes triunfos en París, y que fuera uno de los impulsores o promotores del viaje de Falla a Francia en 1907. Falla había conocido a Viñes en casa de Pedrell en Madrid. Luego en los viajes a Barcelona en 1904, al regresar a ésta Pedrell, vuelve a tener trato con Viñes en los días de descanso en su ciudad. Es así que entre 1904 y 1907, compone Jardines, forma en que nombrará esta obra. No fue compuesta en París, sino que es el fruto de la impresión emocionada y estética que tuvo de su visita a las ciudades de su amor. En esos viajes a Granada en compañía de Angel Barrios, Sert y Mora Guarnido, conoce y se exalta con las noches llenas de luna.

Falla llamó a su obra Impresiones sinfónicas. Y no se equivocó. Es una composición de emoción auténtica, de una experiencia inolvidable. Su estructura es decididamente española. Destaca la obra por su descripción del paisaje andaluz, con música refinada y exquisita.

La obra se compone de tres partes; 1. En el Generalife, 2. Danza lejana y 3. En los jardines de la Sierra de Córdoba. Se inspiró su autor en las dos primeras partes, en las noches de Granada, del Generalife con la Alhambra en frente y la ciudad dormida a lo lejos, y el Albaicín a sus pies. La Danza lejana es una visión desde San Nicolás en el Albaicín alto hasta donde llegan rumores lejanos de las danzas gitanas del sacromonte, y los de las aguas de la Alhambra que caen al río escondido en la umbría del bosque, en la noche lunar de Granada. En la tercera parte, En los jardines de la Sierra de Córdoba, se sugiere el amanecer en las serranías de Córdoba, en la Sierra Morena que conoció como silenciosa con las campañas de las iglesias lejanas. Al estreno de la obra asistió el gran pianista Arthur Rubinstein.

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Manuel de Falla es un compositor bastante admirado por la crítica y los aficionados a la música, y se espera que se continúe escuchando su sobresaliente obra musical.

 

*Historia de la música y apreciación musical

felipe-tabares@hotmail.com

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