Como una enomarada de los cafeteros se definió Paloma Valencia, que habló con LA PATRIA de este tema, del futuro de las concesiones, de Uribe y Oviedo, y de su abuela manizaleña. También criticó el Patrimonio Autónomo del Aeropuerto del Café, pero dijo que este proyecto tiene que hacerse.

Foto | Luis Trejos | LA PATRIA Como una enomarada de los cafeteros se definió Paloma Valencia, que habló con LA PATRIA de este tema, del futuro de las concesiones, de Uribe y Oviedo, y de su abuela manizaleña. También criticó el Patrimonio Autónomo del Aeropuerto del Café, pero dijo que este proyecto tiene que hacerse.

La candidata presidencial Paloma Valencia visitó Manizales el viernes pasado (27 de marzo) y abrió un espacio para conversar con LA PATRIA. Siempre el tiempo es corto para preguntarles a quienes aspiran a llegar a la Casa de Nariño.

Sin embargo, con el exuberante paisaje que rodea Termales El Otoño, la candidata habló de sus propuestas, de los roles de Álvaro Uribe y de Juan Daniel Oviedo en un posible Gobierno suyo y de propuestas para Caldas como las vías, el café y el Patrimonio Autónomo del Aeropuerto del Café. 

Defiende su coherencia uribista y la posibilidad de dialogar entre diferentes. Así invita a votar por ella: “Este es un proyecto político donde caben los petristas, los petristes, los independientes, los conservadores, los liberales, los que no tienen partido, mis uribistas todos. Pero yo pretendo ser presidente para todos los colombianos, sin distingos de ningún tipo. Mi trabajo va a ser para beneficiar a cada compatriota”.

 

Con Álvaro Uribe

¿Cuál será el rol del presidente Uribe en un eventual gobierno suyo?

El presidente Uribe es mi mentor, ha sido la persona que me ha llevado de la mano en la política. Yo le digo a él que el rol que él quiera, pero yo lo voy a estar llamando 24-7, porque una cosa que uno tiene que reconocer es que no hay nadie que conozca mejor los problemas de este país, que le dé a uno mejor consejo. Conmigo el presidente Uribe no ha tenido sino generosidad de corazón, de conocimiento, de enseñanza. No tengo mejor consejero. 

 

Hay personas que dicen: “pero es que Paloma se está equivocando porque está poniendo mucho a Uribe de primero”. ¿Eso puede ser cierto? 

Es importante para la ciudadanía que sepa cómo son sus políticos. Yo soy una uribista de corazón, me voy a morir uribista. Uno tiene que ser lo que es para que la gente pueda saber cómo votar. Mucho uribista dice: “yo voto por Paloma porque sí es uribista”. Y otros que dicen: “A mí me gustan las propuestas de Paloma, no me gusta tanto su uribismo”.

Pero eso es como un plato de comida que usted pide en un restaurante: hay a quien le gusta más aquello y a otros que les gusta más aquello otro. Pero lo que es serio con una ciudadanía es decirle lo que uno tiene en el corazón, para que nadie se lleve a equívocos y uno pueda saber por quién está votando, sin mentiras. 

 

Hay gente que dice, pero es que Paloma va a ser otro Duque. ¿Con cuánto calificaría usted el Gobierno de Iván Duque de 1 a 5? 

No me ponga a calificarlo porque usted sabe que a ese Gobierno le tocó una cosa muy difícil que fue la pandemia. Yo aprecio al presidente Duque y creo que él es un buen hombre y que hizo muchos esfuerzos. Creo que se cometieron muchos errores políticos que yo incluso critiqué por dentro. 

 

Con los compañeros de consulta

¿Qué ideas suyas han cambiado o ha matizado en el diálogo con esos ocho precandidatos de la consulta que ganó?

La consulta tiene una filosofía distinta, que es no peluquear a nadie. Aceptémonos en la diferencia. Esta cosa de creer que uno solamente puede andar con quienes son iguales a uno, no sé. Yo estoy casada con alguien que políticamente es muy distinto a mí, es más centro, centro izquierda, cosa por el estilo.

Además, tuve una familia, que es mi familia Valencia, donde mi abuelo era conservador antirrojista y su hermana era ministra de Rojas. Y el hermano era comunista y la otra le gustaba andar por allá en el Partido Liberal. Y cada uno entendía que uno expresa su realidad política de manera distinta y yo lo que creo que la consulta dijo es: “Aquí hay cosas más grandes, no podemos perder la democracia, no podemos irnos para un gobierno que siga siendo cómplice de los corruptos”.

Es que lo que está pasando en materia de violencia, con el sistema de salud, con las finanzas públicas, es para preocuparse. Usted puede estar peleando con unos por unas cosas, pero cuando los problemas grandes llegan, tiene que suspender las discusiones por el pasado y pensar en el futuro y en cómo sacamos a este país adelante. Yo he aprendido de todos.

Si usted me pregunta Peñalosa, yo he entendido. lo que significan las obras, reconstruir, Equidad. De Mauricio Cárdenas he aprendido lo que es la profundidad en entender la complejidad del fisco nacional. De Pinzón, esa pasión por la Fuerza Pública, por defenderla. De Vicky Dávila, esa capacidad de denunciar la corrupción. De Aníbal Gaviria, la obsesión por los territorios y la descentralización.

De Juan Daniel Oviedo lo que tengo son coincidencias. Nosotros nos encontramos en que nos preocupa la informalidad, que nos preocupa que este país se está volviendo viejo y nadie está haciendo nada para que nos enriquezcamos. Yo creo que aquí lo que hemos hecho es sumar las cosas en las que podemos sumar. 

 

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Los uribistas que no gustan de su candidatura señalan que su fórmula vicepresidencial es un caballo de Troya. Y gente de izquierda o centro izquierda dice que el papel de Oviedo va a ser absolutamente decorativo. ¿Realmente cuál va a ser ese papel en su presidencia? 

A Juan Daniel me lo imagino como un vicepresidente muy activo. Él tiene que escoger su reino, como le digo yo. Él tiene que decir, venga, yo me quiero dedicar a tales temas y ser ministro o ser un funcionario de alto nivel, donde él pueda sacar adelante algunas banderas que tenemos en común.

Creo que los gobiernos son una sumatoria de esfuerzos y el siguiente será un gobierno difícil, no es para llegar a gastar plata. Voy a recibir a Colombia como un municipio de sexta categoría en Ley 550. Esa es la realidad. Nosotros no vamos a llegar a decir: Venga, invierta aquí, haga allá. No, hay que llegar a desactivar bombas, una bomba con la deuda, una bomba con las finanzas públicas, no hay con qué pagar la nómina el próximo año.

Acuérdense que este gobierno ha metido y ha metido gente en la nómina y pusieron a pagar los impuestos del año entrante este año para podérselos gastar. El año entrante la gente no va prácticamente a pagar impuestos, y además no tenemos capacidad de endeudamiento.

Petro cogió este país con 800 billones de deuda. lo lleva en 1.200, nos metió 50% de la deuda de este país en tres años. Entonces, uno tiene que ponerse a dar cuenta que aquí la invitación no va a ser tanto a que hagamos cosas, sino que ayuden a cargar el paso de Semana Santa, el vía crucis que va a hacer salir de todo el daño. 

 

De su programa

Usted se reunió con empresarios en Manizales, plantea una reducción de impuestos y hacer menos farragoso el tema tributario. ¿Es posible, con esta realidad que usted misma está mostrando, bajar impuestos? 

Es que toca. La gente dirá, pero ¿cómo va a bajar impuestos? Pues mire, si nosotros no le apostamos al crecimiento económico, aquí no va a haber cómo salir adelante. ¿Quién va a venir a invertir en un país con tantos problemas? Si además es el más caro de toda la región.

Si usted va a abrir una empresa en Ecuador, la va a abrir en Bolivia, la va a abrir en Panamá. Paga mucho menos que en Colombia. ¿Quién va a venir acá? Necesitamos bajar esos impuestos a ver si atraemos inversión, porque nosotros le vamos a apostar a que los problemas de este país se solucionen vía crecimiento económico. 

 

Plantea en su Programa mejorar el tema energético. Se habla ya de que el próximo gobierno va a entrar casi que en una crisis energética de país y hay una crisis energética de mundo. ¿Cómo se podría llevar eso a cabo de manera seria?

Colombia tiene que entender que el mundo lo que va a necesitar en los próximos años es energía. Y el que no tenga energía se va a quedar por fuera del juego. Nosotros, afortunadamente y gracias a Dios, tenemos una capacidad energética inmensa: nos caben hidroeléctricas, explotaciones a filo de agua, energía eólica; en la Guajira tenemos vientos que no tiene el mundo; tenemos este sol que nos da para energía fotovoltaica, tenemos que traer microrreactores nucleares, tenemos que entrarle a la geotermia, tenemos que entrar en todas las energías.

El mundo lo que va a consumir es energía en la era de la inteligencia artificial, de la automatización. Un país que tenga energía estable, barata, permanente va a poder atraer desarrollo. Entonces, hay que sacar dos modificaciones. La primera, la consulta previa. Usted dirá, pero necesitamos beneficios para las comunidades. Exactamente. Los beneficios para las comunidades son lo importante. No es que la comunidad decida si el proyecto va o no, esa es una decisión técnica. Las comunidades tienen que decidir es en qué quieren invertir la plata que les corresponde.

Estoy dispuesta a ceder plata de las regalías nacionales con destino a las comunidades y que las empresas pongan otro pedazo y que esas empresas ejecuten las obras que las comunidades necesitan. La comunidad debe decir: yo quiero un colegio, quiero unas vías, el siguiente año quiero que me hagan unos mejoramientos de vivienda, queremos un acueducto.

La consulta tiene que ser el ejercicio permanente. de qué es lo que van a ir construyendo con la parte que les toca a esas comunidades. 

 

¿Y en el tema minero también sería de la misma manera? 

De la misma manera, porque lo que no puede pasar en Colombia es que usted tenga unos enclaves productivos multimillonarios y al lado una miseria absoluta. Esto tiene que ser un enclave productivo con bienestar para las comunidades alejadas, que la gente viva bien, tenga sus vías, tenga agua potable. Y entonces dicen, es que pretenden que las empresas hagan lo del Estado. Nosotros estamos dispuestos a poner parte de esas regalías en que esas comunidades estén bien.

Lo segundo, el tema ambiental. Yo soy ambientalista. Para mí ese tema no se puede perder de vista. Vivimos en un país, otra vez bendecido por Dios. Tenemos ecosistemas estratégicos, tenemos un pedazo del Amazonas, tenemos esas selvas del Pacífico, el Darién, que es uno de los pocos hotspots, Latinoamérica tiene tres, nosotros tenemos dos, dos de los hotspots y los estamos dejando destruir.

¿Qué sueño yo? Mayor participación del sector ambiental en las regalías. Yo saqué que las regalías le llegaran al sector ambiental, para que haya inversión. ¿Qué sueño? Que usted diga, con esta minería recuperamos el Amazonas, con este petróleo, el parque de Los Katíos está completamente sano, logramos parar la deforestación.

La meta de un país mineroenergético que queremos construir en Colombia es que al mismo tiempo sea de una política ambiental superfuerte para acabar con la deforestación, desactivar el frente colonizador que se nos come la selva, lograr tener las familias guardabosques para que cuiden el bosque en vez de talarlo, lograr tener brigadas móviles, helicópteros, control satelital, bonos verdes, todo lo que podemos hacer en materia ambiental. Que la ruta del jaguar, la interconexión en nuestros parques sea una realidad. Estas son las cosas que necesitamos. 

 

Buena parte de las personas que defienden la consulta previa lo hacen también en el sentido que la comunidad ayuda a caer en la cuenta de cosas que no se vayan a ir a excesos. ¿Qué hacer para que la Agencia Nacional Minera y las corporaciones autónomas cumplan con su deber de proteger la región y de estar del lado de las comunidades en lo que corresponda? 

Hay que meterle tecnología al tema. Hoy, a través de cámaras conectadas a inteligencia artificial, se pueden hacer reportes reales de qué y cuál es el daño, y poder tener la capacidad de hacer control. Hay que empoderar a las comunidades como veedores cívicos. Yo coincido con eso. Nadie cuida más lo suyo que la propia comunidad. Hay que darle las herramientas para que lo haga. 

 

En su programa usted habla de algunos subsidios. Parte de los cuestionamientos que ustedes han hecho es que se ha dado una cantidad de plata supuestamente en subsidios durante este gobierno que parece que no están cumpliendo su objetivo. ¿Cuáles subsidios sí, cuáles no? 

Todo lo contrario. Este Gobierno ha acabado los subsidios. Le dice al pueblo pobre de Colombia que ellos son los de los subsidios. Y usted va a ver, y todos los subsidios, todos, la gran mayoría creados por el uribismo, han venido disminuyendo en el número de beneficiarios.

Póngale el adulto mayor. Dicen: les están pagando $230 mil pesos. Mentira. $230 mil pesos les están pagando a los mayores de 80, que son poquiticos. A los otros les siguen pagando lo mismo. Dicen: Petro ahora sí cubrió a todo el mundo. Le voy a contar un dato, que me lo contestó el propio gobierno: Hay 23 mil ancianos menos recibiendo subsidios que en el Gobierno Duque. Y me lo contestaron en un derecho de petición.

Lo que pasa es que el Gobierno Petro habla mucho. ¿Jóvenes en acción? Lo acabaron. Y entonces van y sacan pecho con Jóvenes en Paz. Es un cuarto de lo que era Jóvenes en Acción. El Gobierno Petro es el sepulturero de los subsidios que ha creado el uribismo. Y que los creó también el presidente Pastrana con Familias en Acción, que les cambió la vida a las familias pobres de este país. Lo acabaron.

¿Sabe cómo lo acabaron? Subiéndole a la gente el Sisbén. Nosotros vamos a reemplazar Familias en Acción con un programa que arranque por las madres cabeza de hogar. La pobreza en Colombia tiene cara de mujer. 

 

Usted propone un plan Colombia 2.0. Pero este momento de Estados Unidos es muy distinto. No es el país que subsidia, que manda plata de una manera tranquila. Hoy esas relaciones son más conflictivas. ¿Un Plan Colombia 2.0 en qué se diferenciaría de ese que planteó el presidente Pastrana?

El Plan Colombia del presidente Pastrana es una de las cosas más importantes que ha habido para Colombia. Sin él, Colombia habría caído en manos del narcoterrorismo. El Estado colombiano ya no podía contra el narcoterrorismo. Estaba un poco pasando lo mismo que hoy, que la plata de los narcoterroristas es mucho más que la que tiene el Estado.

Hoy, el escenario en el que nos deja este Gobierno es que los ilegales tienen más plata que el propio presupuesto de defensa, que es de 64 billones de pesos. Solamente, en coca, hace año y medio, se pusieron 65 billones los ilegales, sin contar la minería criminal, que se habla que podría ser una proporción igual o mayor.

Es decir, la coca de este país está valiendo la cosecha cafetera. Imagínense que en la época de Pablo Escobar, esta cifra es horrible, que se decía que éramos un narcoestado, producíamos 200 toneladas métricas de cocaína. Estamos produciendo 3.700 toneladas métricas de cocaína. Esto se vuelve imposible para derrotar a los violentos. Sin política antidroga seria este país no puede con las estructuras armadas. 

 

Vías y café

El próximo gobierno le toca tomar una decisión sobre la concesión de Autopistas del Café. ¿Cuál sería en un gobierno suyo la decisión frente a las concesiones? 

Este quiere ser un gobierno cercano a la región. Aquí nos sentaríamos con los alcaldes, con el gobernador, los gobernadores de toda el área para tomar las decisiones. Hay unas fatigas con unos peajes y hay que mirar si eso se puede manejar de otra manera.

Pero la concesión debiera ser más larga y pensar en que el Eje Cafetero pueda salir al Pacífico. Ese es el sueño que tenemos para esta región.

Y Caldas necesita esa vía de Neira a La Dorada, para que quede conectado por ambos lados el departamento. Un departamento tan productivo como Caldas, con tanta capacidad, necesita poderse desembotellar.

Y viene el tema del aeropuerto, que ya me lo van a mencionar. Hay que terminarlo. Pero lo principal es que no nos roben la plata de ese Patrimonio Autónomo. A mí la figura del Patrimonio Autónomo, le soy sincera, me preocupa. Porque los patrimonios autónomos en este país siempre terminan yéndose por un hueco autónomo. 

 

Una interesante conclusión. Bueno, la relación con los cafeteros. Este gobierno ha sido un poco conflictivo con el Fondo Nacional del Café.

Me preocupa mucho que se vence ya ese contrato. Ojalá nada malo pase, porque yo sí quiero la Federación Nacional de Cafeteros y sí pretendemos defenderla.

Soy una amante del café colombiano, saqué la ley de los cafeteros, la declaramos bebida nacional de Colombia, creamos las compras públicas del café, para que las alcaldías, las gobernaciones, compraran el café de la región. Metimos la semilla para poder llevar, como espero, el café con leche en la dieta escolar de los niños, que fue lo que hizo Brasil para estabilizar el consumo interno.

Y creamos el fondo Quiero los Cafeteros, que pretende hacer donaciones de los que consumimos café. Cuánto, lo que usted quiera, con miras a subsidiar los cafeteros pobres, que les pasa una cosa tremenda. Les hacen el Sisben, y como son dueños de una finca dicen, usted no clasifica, llegan a la vejez y tienen la vejez más paupérrima, sin siquiera el subsidio del adulto mayor, eso lo tenemos que arreglar, y ahí tenemos la herramienta para empezar a hacerlo.

Los cafeteros pueden tener una presidente que los va a querer, que entiende lo que este país le debe al café. Este país lo ha desarrollado el café y lo siguen manteniendo las familias cafeteras. Necesitamos meterle más investigación.

La productividad del café en Colombia es más baja que la de Costa Rica, tenemos que mejorarla, por Dios bendito, y eso implica que podamos tener incluso árboles más altos, que pensemos en cómo a redoblar el esfuerzo para que ese café salga mejor. Pero lo más importante, dejar de vender un commodity verde en costales.

El país tiene que empezar a tomarse en serio la industria del café en transformación. Quiero que traigamos los megamaestros tostadores del Japón y de Italia que nos enseñen a entender. Tenemos que meternos en este negocio para salirnos del commodity y vender el producto final, terminado, costoso, que le deje la plata al cafetero. 

 

Poco se habla de la otra línea familia, la de Mario Laserna, fundador de la Universidad de los Andes, era un liberal desde lo filosófico, aunque se dijera conservador. ¿Qué tiene usted de esa otra línea? 

Todo. Y mi abuela Liliana, yo creí que me la iba a mencionar. Nacida aquí en Manizales. Esos son los abuelos que a mí me tocaron, los que me chocholearon de niña. Mis otros dos abuelos, mi abuela Susana López murió de 53 años y mi abuelo murió de 62. Yo no había nacido cuando ellos murieron.

Mi abuela Liliana, caldense, y mi abuelo Mario tenían una obsesión por la educación. Estaban convencidos de que la educación es el motor de movilidad social. Las hermanas de mi abuela siempre tuvieron un colegio para niñas de escasos recursos, donde las formaban y las sacaban para que salieran a triunfar en la vida, mujeres todas.

Ella siempre me decía, es que la buena educación abre puertas, Palomita. Y uno mira la educación colombiana y siente que esta educación no está abriendo puertas. Vamos a hacer una revolución educativa. Ayer (viernes) me decían: Paloma, es verdad que usted va a acabar con las escuelas públicas, hombre no, pero las vamos a mejorar. 

 

Con concesión inclusive si es necesario

Claro, y abriendo competencia. Dicen los maestros: Paloma nos tira muy duro. Yo no les tiro muy duro, yo les voy a exigir. Porque yo sí quiero educación de calidad para nuestros niños.

Que no se me pongan bravos los maestros. Debieran estar contentos de que alguien esté hablando de la importancia que tiene la educación. La educación no es un regalito de caridad que uno le hace a la gente. La educación son las alas que uno le pone en la espalda a la gente para que pueda volar. Yo los quiero aliados del progreso de los niños.


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