Bosques que enseñan, protegen y conectan: Biodiversidad en el Eje Cafetero

Colombia es uno de los países más biodiversos del planeta. En sus montañas, bosques y ríos habitan más de 80.000 especies que dan cuenta de un territorio donde la vida se expresa en múltiples formas y colores.

Esta riqueza natural no solo es un privilegio: es una responsabilidad compartida que exige cuidado, conocimiento y acción.

En esa tarea, pocas empresas llevan un camino tan largo y consistente como Smurfit Westrock. Lo que comenzó hace más de 80 años bajo el nombre de Cartón de Colombia S.A. hoy es una compañía global líder en soluciones de empaque de papel, pero también un actor clave en la conservación ambiental del país. Su apuesta trasciende la productividad, se centra en la protección de los ecosistemas, la ciencia, la educación y el trabajo conjunto con las comunidades, convencidos de que conservar la biodiversidad es también una forma de construir futuro.

Ese compromiso se traduce en acciones concretas. En Colombia, la compañía protege 22.700 hectáreas de bosques naturales dentro de un patrimonio forestal que alcanza las 67.700 hectáreas, distribuidas en 33 municipios de seis departamentos: Valle del Cauca, Cauca, Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima.

Smurfit Westrock es uno de los mayores reforestadores del país y, al mismo tiempo, un actor clave en la conservación ambiental, ya que el 34% de sus áreas corresponde a bosques naturales, preservados como verdaderos santuarios de biodiversidad, que además de proteger la fauna y la flora, cumplen funciones esenciales para las comunidades, como el origen de 529 bocatomas de agua que abastecen a más de 137.000 habitantes rurales.

Bosques que conviven y se complementan

En el Eje Cafetero se encuentra un ejemplo claro de cómo distintos modelos forestales pueden coexistir para proteger la biodiversidad. Allí confluyen dos mundos: las plantaciones forestales y los bosques naturales protegidos. Aunque distintos en su propósito, ambos cumplen funciones clave. Como explica Wilmar López, ingeniero de Planeación de la División Forestal de Smurfit Westrock en Colombia, los bosques naturales son ecosistemas irremplazables donde árboles, plantas, animales y microorganismos interactúan en equilibrio, mientras que las plantaciones forestales se establecen para la producción, pero siguiendo criterios estrictos de sostenibilidad.

En departamentos como Quindío, Risaralda y Caldas, esta relación no se entiende como un dilema, sino como un complemento. Smurfit Westrock protege más de 10.140 hectáreas de bosque natural en esta región, parte de las 22.700 hectáreas que conserva en el país, áreas donde habita una parte fundamental de la biodiversidad que se busca resguardar. A su vez, las plantaciones funcionan como corredores biológicos que facilitan el desplazamiento y la supervivencia de numerosas especies.

Ciencia para conocer y conservar

El conocimiento es el primer paso hacia la protección. Por eso, desde 2010 la compañía ha fortalecido alianzas con universidades como la del Quindío, Cauca, Nacional, UIS y CUR Santa Rosa de Cabal. Estas colaboraciones han permitido que estudiantes y docentes investiguen directamente en los bosques naturales de la compañía.

Según López, este ha sido un proceso enriquecedor: “Más de 28 estudiantes han desarrollado tesis, investigando flora, aves, mamíferos e incluso insectos de los bosques; otros realizan prácticas académicas y profesionales que les permiten vivir el territorio que se está investigando y aprender de él”.

El resultado de este trabajo conjunto es la caracterización de 13 bosques naturales y una base de datos que recoge casi 4.000 registros de 1.420 especies, entre ellas 47 en estado de amenaza que se hallan en el patrimonio forestal de la compañía. “Esta información es clave para comprender la riqueza de los bosques y tomar decisiones acertadas en términos de conservación”, agrega.

Hogar de especies únicas

El Eje Cafetero es un refugio para especies que no existen en ningún otro lugar y para otras que hoy enfrentan un alto riesgo de desaparecer. En los bosques naturales de Smurfit se protege el hábitat de especies de aves endémicas y sensibles a los cambios del entorno, como la Grallaria milleri, la Grallaria gigantea y la Grallaria alleni, cuya presencia revela la buena salud de los ecosistemas. A ellas se suman especies catalogadas como vulnerables, entre las que se destacan el Bolborhynchus ferrugineifrons, el Dacnis hartlaubi y la Chlorochrysa nitidissima.

El cuidado no se limita a la fauna.

La flora también cuenta historias de conservación. Especies como la Magnolia yarumalensis y la Magnolia jardinensis, antes registradas únicamente en Antioquia, hoy se conservan también en Caldas, ampliando el conocimiento sobre su distribución y reforzando la importancia de proteger estos bosques. Para López, “cada una de estas especies es clave para mantener el equilibrio de los ecosistemas. Son parte de lo que hace únicos estos bosques y por eso su preservación es tan importante”. Así, proteger la biodiversidad es también proteger la identidad y la vida de los territorios.

Comunidades que aprenden y protegen

La conservación es un esfuerzo colectivo, y por eso Smurfit Westrock trabaja de la mano con las comunidades para fortalecer el vínculo con el territorio. Uno de estos es ‘Mi Amigo el Bosque’, un programa de educación ambiental dirigido a estudiantes de 3°, 4° y 5° de primaria. A través de talleres participativos, los niños aprenden a reconocer su microcuenca, comprender la importancia de los recursos naturales y desarrollar prácticas de cuidado que involucran a toda la comunidad.

Igualmente, la compañía implementa el programa de Fomento Forestal, una iniciativa que busca reducir la presión sobre los bosques naturales mediante la entrega de árboles de eucalipto (Eucalyptus grandis) a familias y comunidades rurales. Esta especie destaca por su rápida adaptabilidad, su crecimiento acelerado y su capacidad de prosperar en diversos pisos térmicos, desde los 0 hasta los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Con ello, se promueve una alternativa sostenible que permite a las comunidades acceder a recursos forestales sin afectar los ecosistemas nativos.

Un futuro en el que los bosques siguen siendo maestros

Los bosques naturales ofrecen múltiples beneficios: regulan el agua, capturan y almacenan carbono, liberan oxígeno, albergan especies únicas y funcionan como aulas vivas para estudiantes e investigadores.

La visión de futuro la resume López así: “Queremos que estos ecosistemas sigan siendo un patrimonio vivo y fuente de vida para las futuras generaciones. Seguiremos investigando, protegiendo y trabajando con las comunidades”.

Este camino de investigación, protección y trabajo conjunto con las comunidades tiene hoy un reconocimiento concreto; en 2024, SiB Colombia (Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia), destacó a Smurfit Westrock como el mayor publicador de datos de biodiversidad del sector industrial, un logro que refleja una convicción profunda de esta compañía en las zonas de Colombia donde opera: cuidar los bosques naturales, es cuidar la vida.

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