Foto | www.pexels.com | LA PATRIA | Dormir con la boca abierta, un indicativo de pacientes con apnea del sueño.
“La apnea del sueño es uno de los tantos trastornos que las personas desarrollan al dormir. Son personas que hacen unas pausas respiratorias demasiado frecuentes o prolongadas durante la noche”.
La premisa anterior es de Natalia Valencia, médica de la Universidad de Caldas, especialista en fisiatría, que mencionó que ello puede corresponder a situaciones obstructivas o del sistema nervioso central.
“Hay dificultad del cerebro para interpretar los niveles de oxígeno y de dióxido de carbono. Entonces la persona cuando está dormida es casi como si olvidara o algo lo obstruyera para respirar”, apuntó.
Ella explicó que, cuando vuelve y arranca la respiración, la persona hace una contracción importante de su cuerpo, lo que lleva a tener un sueño no reparador: “Toda la noche están como luchando entre continuar respirando y relajarse demasiado y hacer la apnea. Es delicado”.
Las causas de las apneas, según la experta, pueden estar relacionadas también con problemas como accidentes cerebrovasculares, infartos y demencia. Explicó que si no se hace un tratamiento, los cuadros médicos pueden empeorar.
“La gente suele decir ‘mi papá ronca como un camión’, se burlan de la persona y lo vuelven broma. Es mucho peor si la persona se acuesta bajo el efecto del licor o demasiado llena, pues se podría broncoaspirar”.
Valencia detalló que existen, según la bibliografía médica, tres tipos de apnea del sueño que deben ser abordadas por especialistas en el menor tiempo posible, para evitar complicaciones:
1. Apnea obstructiva: Esta se presenta cuando hay una obstrucción física de la vía aérea durante el sueño. Puede deberse a amígdalas grandes, cornetes aumentados, pliegues estrechos o un cuello voluminoso (como en la obesidad). Esto impide el paso del aire y obliga al cuerpo a hacer un esfuerzo exagerado para respirar, generando ronquidos.
2. Apnea central: Ocurre cuando el problema no es físico sino neurológico. El cerebro no interpreta correctamente los niveles de oxígeno y dióxido de carbono, por lo que no activa la respiración a tiempo durante el sueño.
3. Hipoapnea: Son reducciones parciales de la respiración. Es decir, pequeños paros o disminuciones del flujo de aire, que son más cortos que en la apnea completa, pero igualmente afectan la calidad del sueño.
La polisomnografía, advirtió la experta, es crucial en la identificación de estas anomalías. Con esto se hace una evaluación de las ondas cerebrales del paciente, además de su oxigenación.
Del abordaje
El médico Jorge Enrique Rojas dijo que este no solo es un problema nocturno y que ese sueño no reparador, ya en el día, puede tener manifestaciones como el bostezo y la somnolencia, lo que para algunas actividades resulta peligroso.
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El profesional, especialista en medicina integrativa, instó a la comunidad a tomar medidas que puedan intervenir o sobre llevar esta condición para no ir en detrimento de la calidad de vida.
“Existen muchas técnicas importantes para mejorar la apnea del sueño. Uno, no acostarse llenos. Tratar de no tener en el bebidas ácidas como el café y el licor al momento de descansar. Influye el sobrepeso y la obesidad”.
Rojas sugirió no ingerir dulces en la noche, tampoco carbohidratos. Estos últimos interfieren en la energía, posibilitan la inflamación y procuran el crecimiento acelerado de tejidos.
“Sirve que la cabecera de la cama esté un poco elevada, puede ser colocando dos tacos de madera en su base para una elevación aproximada de 10 centímetros. También aportan las técnicas de respiración, prefiriendo hacerlo por la nariz y no por la boca; y ejercicios de relajación”.
Rojas subrayó que es bastante perjudicial para efectos de la apnea del sueño y del adecuado descanso, casi que crítico, el quedarse dormido con el televisor prendido y/o con el celular en la mano.
“La persona debe dormir con la boca cerrada, que en eso puede ayudar el colocar una cinta de micropore sobre ella (del bigote al mentón). Es de bajo costo esta alternativa. Lo que se logra es que la boca no se abra al dormir, cuando los músculos de la cara se relajan”, apuntó Rojas.
Dormir con la boca abierta, según el médico, aumenta los problemas de mal aliento, de caries y de problemas infecciosos en la garganta. Eso lleva también a roncar, lo que impide que se oxigene adecuadamente el cerebro y los tejidos.
“Ahí es cuando la persona se levanta con el síndrome de fatiga crónica, que es el cansancio que genera el dormir bajo estado de defensa. Hay que evitar el ronquido preventivamente para no llegar a la necesidad del CPAP, una máquina que suministra oxígeno durante toda la noche”, dijo el médico.

Busque ayuda médica, en el menor tiempo posible. Tal vez, en su caso, la única alternativa sea el CPAP.
Rojas invitó a tener una vida saludable, lejos del sedentarismo, con actividad física regular que procure el bienestar sistémico. Esto debe ajustarse a la edad y a las condiciones particulares de cada persona.
“Es importante bajar de peso, tratar de acostarse temprano, a una hora regular. También evitar los lácteos y todos los productos que lleguen a fermentarse en el estómago, como los azúcares y las harinas”.
El profesional concluyó: “Todas estas ayudas van a ser de gran beneficio, en cuanto a la apnea del sueño; y otras enfermedades. La meditación y el yoga también aportan en salud”.
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