Foto | www.pexels.com | LA PATRIA | Esté atento a las condiciones de su implante. Si ve algo que no está bien, busque ayuda.
Las bacterias que habitan naturalmente en la boca pueden convertirse en el peor enemigo de quienes han optado por un implante dental. Cuando se acumulan sin control, provocan procesos inflamatorios que deterioran el hueso y los tejidos que sostienen el implante, poniendo en riesgo tanto su estabilidad, como la salud general del paciente.
De acuerdo con la literatura médica especializada, la periimplantitis es una infección que afecta los tejidos que rodean los implantes dentales, pueden tener prevalencias muy variables.
En una revisión adaptada para España de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), se indica que la enfermedad alcanza aproximadamente al 43% de los pacientes y al 22% de los implantes.
Angélica Melo Suescún, odontóloga graduada de la Pontificia Universidad Javeriana y especialista en rehabilitación oral, señaló que muchas de estas complicaciones se deben al descuido posterior al tratamiento.
“Una calza mal hecha puede alterar la mordida, generar infecciones y afectar la articulación temporomandibular”, dijo la profesional, advirtiendo que la falta de control puede desencadenar problemas mayores, si no se atienden a tiempo.
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Del buen pronóstico
Según la especialista, el éxito de los implantes dentales no termina con la cirugía, sino que exige un compromiso constante del paciente: “Un implante requiere mantenimiento de por vida. El cepillado, el uso de hilo o cepillos interdentales y las revisiones periódicas son esenciales para evitar que las bacterias dañen los tejidos”, afirmó Melo.
Las bacterias responsables de la periimplantitis son las mismas que provocan periodontitis y que su control depende directamente de los hábitos del paciente.
Aseveró que fumar, tener diabetes o no realizar una higiene adecuada aumenta exponencialmente el riesgo de pérdida del implante. La prevención es la única herramienta realmente efectiva. Cuando la infección ya ha comprometido el hueso, el tratamiento es más complejo y, en ocasiones, el implante debe retirarse.
Los implantes dentales son una solución eficaz y segura, siempre que se acompañen de una higiene adecuada y revisiones profesionales continuas. "La evidencia científica demuestra que las bacterias orales representan una amenaza real, pero también controlable con disciplina, educación y acompañamiento odontológico", se leyó en un comunicado.
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