Foto | Freddy Arango | LA PATRIA | Aborde el hambre emocional que suele llevar a la ingesta de productos no recomendados.
“El hambre emocional no es otra cosa que gestionar las emociones con comida. Pasa cuando no se tienen herramientas asertivas para abordarlas y se empiezan a ingerir cosas, antojos, no eligiendo lo mejor”.
La premisa anterior es de la nutricionista manizaleña Gloria Ruiz Osorio, coach transformacional especialista en psiconutrición. Ella explicó cómo este comportamiento denota situaciones no tratadas.
La profesional, egresada de la Universidad Católica de Manizales, subrayó que cuando se está desequilibrado emocionalmente, quienes no saben cómo trabajar en ello, encuentran en comer el punto de equilibrio que los lleva a regularse.
“Pueden ser personas con grandes vacíos, duelos no resueltos, ciclos no cerrados. Suelen encontrar en esta ‘conducta alimentaria’ la solución transitoria de lo que los aqueja”, subrayó.
Ruiz planteó que mucho de esto nace en la infancia. Pasa con heridas como el abandono, el rechazo, el maltrato, el abuso sexual, la desigualdad. Ella dijo que ahí suele estar el origen de la ansiedad por comer. Se hace para llenar vacíos.
Al detalle
La experta respondió:
- ¿Qué señales permiten identificar lo que denomina hambre emocional y que no es una necesidad fisiológica?
Cuando hablamos de hambre fisiológica, estamos hablando de que es muy probable que hayan pasado tres o cuatro horas sin comer. Ahí el estómago empieza a rugir, es normal tener hambre de consumo de alimentos. Se puede perfectamente pensar en ello en las horas habituales de alimentación: el desayuno, el almuerzo o la comida; o cuando no se ha tenido uno de estos espacios. El hambre emocional no se siente en el estómago, sino que se siente en la cabeza. Es sobre pensar en algo que se desee, incluso, acabando de comer. También se puede despertar por alimentos específicos, de dulces, harinas, grasas, comidas de paquete, etc. Son cosas muy puntuales y no suelen ser tan beneficiosas.
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- De la forma…
La conducta, en este caso la ansiedad por comer, hace que no se mastique bien, que se haga rápido. Incluso algunos lo hacen a escondidas para no ser atrapados en ello. Es todo lo contrario a la alimentación consciente.
- ¿Qué tan perjudicial puede ser para la salud?
El consumo exagerado de ese tipo de alimentos, sí tiene unas consecuencias para la salud. Habría que pensar también qué tan perjudicial es no darle manejo a la ansiedad por comer. Si se aborda adecuadamente, se genera la solución.
- De la ingesta a la culpa…
Con el hambre emocional, al consumir alimentos en exceso, se genera sentimiento de culpa. Hay frustración e, incluso -después- mayor incremento de la ansiedad por comer. Es un círculo vicioso muy perjudicial para la salud mental. La recompensa, representada en calmar el hambre emocional, hace mucho daño.
- ¿Quiénes están predispuestos?…
Vivimos en un mundo estresado, en un mundo que corre, con un estilo de vida muy poco amable con la salud, nos ha hecho ansiosos. Se estima que después de la pandemia se incrementó la ansiedad por comer en un 25%. Una persona que no gestione el estrés, sus emociones en general, está más que dispuesta a consumir mayor cantidad de alimentos y de menor calidad.
- ¿Qué estrategias recomendar para controlarla?
Hay que aprender de emociones y escuchar el cuerpo. Mirar el horario entre la última comida y la sensación que se tiene, que si -por ejemplo- se desayuna temprano y pasan entre cinco y seis horas, seguro lo que se tiene es hambre fisiológica. Ahí hay que nutrirse, ingerir cosas de alto valor nutricional. ¡Hay que disfrutar los tiempos de las comidas!.
- Respire y piense…
Se cierran los ojos, se respira profundo unas cinco o seis veces, inhalando y exhalando por la nariz; y ahí preguntarse: ¿qué emoción tengo?. No basta con ponerle nombre, sino con abordarla.
- ¿Qué viene después?
Si se identifica la emoción, se puede identificar qué circunstancia la generó. Ahí puede buscarse la solución, incluso, acompañamiento. La comida no debe servir para gestionar las emociones. Es demasiado importante la educación nutricional, la psiconutrición. Eso se necesita, pero desde una mirada no de restricción. Hay que hacerlo desde la inteligencia nutricional y la alimentación consciente. No hay que prohibir, porque eso genera más ansiedad.
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- ¿Cuándo es recomendable buscar ayuda?
Si ya se identificó que hay un problema, parte de este ya está solucionado. Hay que buscar un especialista en psiconutrición, porque con expertos de otras áreas se corre el riesgo de caer en dietas restrictivas. Suelen no dar herramientas ni preparar para la gestión emocional, ni contribuir a sanar la relación con la comida.

Foto | Cortesía | LA PATRIA
“Si ya se identificó que hay un problema, parte de este ya está solucionado. Hay que buscar un especialista en psiconutrición”: Gloria Ruiz Osorio, que dirigirá el taller Nutre tu hambre emocional, con cupos limitados. Inscríbase: 300 6111386. Siga a Gloria Ruiz Osorio en @gloriaruizsiconutricion.
¡Estamos contigo!
La Secretaría de Salud Pública de Manizales recuerda a los habitantes del municipio su estrategia Estamos contigo, con la que ofrece acompañamiento psicológico gratuito a quien considere necesitarlo: Línea 123, opción 3, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Centros de Escucha: 320 562 0449.
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