“Si las niñas no tienen un espacio seguro para experimentar su menstruación, lo van a vivir desde algo malo, sucio y por ende enfermo”., indica Ana Bolena, cofundadora de Revolución Roja analiza la importancia de dejar de ver la menstruación como una enfermedad. 

Foto |  LA PATRIA   “Si las niñas no tienen un espacio seguro para experimentar su menstruación, lo van a vivir desde algo malo, sucio y por ende enfermo”, indica Ana Bolena, cofundadora de Revolución Roja analiza la importancia de dejar de ver la menstruación como una enfermedad. 

 

“En Colombia tenemos una forma muy singular de referirnos a la menstruación”, indica Ana Bolena, cofundadora del colectivo Revolución Roja de Manizales en su dato. 

La iniciativa Revolución Roja recorre Caldas hablando de la menstruación, regalando copas y toallas reutilizables. 

“Nos dijeron desde pequeñas y todavía muchas mujeres se siguen refiriendo a ella como una enfermedad”, añade Ana, antes de entregar su análisis sobre el tema:  

 

Conozca el análisis sobre menstruación de Revolución Roja: 

“Quiero comenzar por lo equívoco que es el término en sí y les quiero explicar por qué. 

Enfermarse significa un desbalance en nuestro organismo, en nuestra salud y sin embargo, la menstruación es un signo de salud

Si la sangre es rojo vivo, sin grumos y con un olor natural a sangre, entonces tu cuerpo te está diciendo que está saludable y en balance.

Sin embargo, si tu sangre es color café o morado o anaranjado o está llena de grumos o coágulos o tiene un olor a pescado, entonces lo que tu cuerpo te está diciendo es que hay algo en desbalance, hay un desequilibrio y esto te puede estar hablando de una infección o incluso a nivel órganos de tu cuerpo. No estamos enfermas cuando menstruamos. 

De hecho, si no menstruamos dentro de nuestra etapa fértil y no estamos embarazadas, entonces quiere decir que hay algo mal. 

Aún así, muchas madres hoy en día, cuando a sus hijas les llega la menstruación, se refieren a ella como si estuvieran enfermas o si se estuvieran enfermando

Y esto es dañino a nivel psicológico y a nivel social para los cuerpos que experimentan la menstruación. 

 

Educación menstrual 

Una de las cosas que más resaltamos cuando vamos a las misiones, a barrios o a comunidades a compartir la educación menstrual es que debemos de cambiar la retórica frente a la menstruación y a la vez el concepto que tenemos de menstruar.

Si transformamos la parte retórica, cómo nos expresamos de ella, entonces vamos a cambiar lo que significa en nosotros. Y esto no es de un día para otro, esto toma tiempo, esto toma generaciones porque es algo que traemos metido en el tuétano.

Así que debemos empezar ya, empezar con las personas que nos rodean, con las mujeres que escuchas a tu alrededor referirse a la menstruación como una enfermedad, entonces ya es hora de levantar la voz y decirles y explicarles por qué no está bien referirnos a la menstruación de esa manera.

 

Desagrado y rechazo 

En estas misiones que hacemos en Caldas, principalmente en Manizales, tenemos la oportunidad de hablar con muchas mujeres y conocer sus maneras de habitar su cuerpo menstruante. 

Y esto también nos ha mostrado cómo la menstruación es un espacio que todavía se sigue habitando desde el desagrado y el rechazo. 

Cuando preguntamos qué significa la menstruación, regularmente la respuesta es que es algo horrible, que es algo que duele, incomoda, que les resta libertad y calidad de vida. 

La desinformación puede ser abrumadora y el problema de esto es que las consecuencias son de por vida y son trascendentales. 

No voy a decir que la menstruación es lo más cómodo del mundo, pero definitivamente no es como la hemos satanizado y soy una fiel el creyente de que si convertimos cómodos y dignos los espacios donde las mujeres menstruamos, pues va a ser mucho más fácil para todos abordar este tema. 

 

La menstruación no es tóxica

Ni cochina, ni sucia, ni mata plantas, ni quema cabelleras. Todos estos son mitos que lo que hacen es que nos alejan de una concepción que sea positiva para nuestros cuerpos menstruantes que igual tenemos que afrontar durante 40 años de nuestra vida.

Y si consideramos que pasamos estos 40 años creyendo o pensando que estamos enfermas, pues entonces estamos pasando la mitad de nuestra vida enfermas y eso sin profundizar en que cuando llega la transición hormonal y la menopausia también están lo mitos y tabúes que lo único que hacen es abrir la brecha entre géneros. 

Un tema con enfoque de género 

Siempre he pensado que si fueran los cuerpos masculinos los que menstruaran, no nos enfrentaríamos a todos esos problemas y que habría educación adecuada, habría baños especializados, habría ciencia, habría uniformes incluyentes y definitivamente no nos referiríamos a este signo vital como una enfermedad.

Cuando eres niña todo lo que escuchas, todo lo que ves lo absorbe tu mente. Y si las niñas no tienen un espacio seguro para experimentar su menstruación, lo van a vivir desde algo malo, sucio y por ende enfermo. 

Una niña sin información y sin recursos puede faltar a la escuela por vergüenza y porque se siente enferma.

Esto ha aunado al acoso escolar por el hecho de tener un accidente o por los cambios de humor o por tener que ir al baño a cambiarse. Y esto genera estas brechas de género. Una brecha de género es cuando una niña tiene desventaja frente a un niño.

En este caso es una niña pierde horas de educación comparado con un niño solamente por el hecho de tener un útero y por ese mismo hecho entonces termina infraeducada. 

Cambiar el lenguaje: 

Y todo esto viene por la educación y la visión cultural que hemos tenido por algo que es biológico. ¿Qué pasaría si en vez de decirles a las niñas que la menstruación es algo doloroso, sucio, enfermo les dijéramos que es una forma de conectarse y escuchar a su cuerpo? 

¿Cómo sería si les enseñamos a leer los desbalances que puede haber? ¿Cómo sería si les enseñamos que no les va a pasar nada por tocarla u olerla y que simplemente es un fluido más del cuerpo? 

Y también si les enseñamos que no tiene por qué doler de una manera incapacitante y que si está doliendo así, entonces es hora de visitar a la ginecóloga para revisar que todo esté bien. 

¿Qué pasaría si les enseñamos que no tiene por qué darles vergüenza mancharse o tener un accidente? Y también les enseñamos que no deben burlarse o molestar a sus compañeras que han tenido un accidente.

Y más controversial aún, ¿qué pasaría si dejamos de excluir a los niños de estas conversaciones

Y también les transmitimos esta información a ellos. La menstruación no es solo un tema de mujeres, la menstruación nos toca a todos, porque esto es un tema que nos vuelve víctimas o victimarios. La menstruación es un tema social, entre muchas otras cosas.

Y en cómo nos referimos a ella se encuentra una fibra muy importante en el tejido de la equidad”. 

 

Escuche los datos y análisis de Revolución Roja en: 

 

 


Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA.

Síganos en Facebook, Instagram, YouTube, X, Spotify, TikTok y en nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.

Temas Destacados (etiquetas)