Qué se necesita para construir confianza al entrar al mercado de pagos en Colombia

 

 

Colombia tiene un ecosistema de pagos que se mueve rápido. Nequi superó los 20 millones de usuarios en 2024, Daviplata los 17 millones. Transfiya procesa más de 26 millones de transacciones mensuales. Las ventas online alcanzaron los 105 billones de pesos el año pasado, con un crecimiento del 26,7% según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico. Y con el lanzamiento de Bre-B, el nuevo sistema de pagos inmediatos impulsado desde el Banco de la República, el país está entrando en una fase de interoperabilidad que promete acelerar aún más la digitalización.

Para cualquier proveedor de pagos que mira a Colombia desde afuera, los números son atractivos. Pero entrar a un mercado con estas dinámicas requiere mucho más que capacidad tecnológica. Requiere confianza, y la confianza en pagos digitales se construye de formas muy específicas.

Lo primero que hay que entender es que Colombia tiene una relación compleja con lo digital. Más de la mitad de los colombianos ya recibe sus ingresos a través de pagos digitales, según datos del Banco de la República. Pero al mismo tiempo, el efectivo sigue representando cerca del 35% de los ingresos, y más del 20% de las compras online todavía se pagan en puntos físicos como Efecty o Baloto. Muchos consumidores aún desconfían de ingresar datos de tarjetas en línea. La adopción digital es alta entre jóvenes (90% en Generación Z, 91% en Millennials), pero irregular en otros segmentos. Quien entra a este mercado necesita leer esas capas con atención.

El episodio de la retención fiscal es un buen ejemplo de qué tan frágil puede ser la confianza. Cuando el Ministerio de Hacienda propuso aplicar una retención del 1,5% a las transacciones con plataformas digitales, la reacción fue inmediata. La Cámara de Comercio Electrónico advirtió que la medida castigaba los pagos digitales y podía empujar a comercios y consumidores de vuelta al efectivo. Finalmente, el gobierno ajustó la retención al 0%, pero el episodio dejó una lección que aplica a todo el ecosistema. Cualquier señal de costo inesperado o incertidumbre regulatoria puede frenar la adopción en seco. Los usuarios y comercios confían cuando sienten que el terreno es estable.

Esa estabilidad también depende de la infraestructura.El comercio colombiano opera con una diversidad de métodos que cualquier nuevo actor debe soportar desde el primer día. Tarjetas de crédito y débito (preferidas por el 52% de compradores online según la CCCE), billeteras digitales como Nequi y Daviplata (ya en el 30% de las transacciones), PSE para transferencias bancarias, pagos en efectivo en corresponsales, y ahora los pagos inmediatos vía Bre-B con códigos QR interoperables. Un proveedor de pagos que llega ofreciendo una integración parcial se queda corto. El mercado espera cobertura amplia, liquidación rápida y conciliación en tiempo real.

La colaboración con actores locales aparece como un factor determinante. Bancolombia y Davivienda habilitaron transferencias inmediatas y gratuitas entre sus plataformas y las billeteras Nequi y Daviplata usando un sistema de "llaves", con Redeban como habilitador tecnológico. ACH Colombia y Minka desarrollaron Transfiya como riel de pagos en tiempo real que integra más de 20 entidades financieras. Estos movimientos muestran algo que desde afuera no es obvio. En Colombia, la infraestructura de pagos avanza por alianzas. Los proveedores que logran conectarse con las redes existentes, que entienden los flujos de liquidación locales y que se alinean con los estándares regulatorios de la Superintendencia Financiera, construyen credibilidad mucho más rápido que quienes intentan operar como isla.

En ese contexto, construir confianza en el mercado de pagos colombiano no depende únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de integrarse a la infraestructura y a las dinámicas que ya utilizan comercios y consumidores. Los proveedores que logran operar de forma consistente dentro de ese entramado —con cobertura amplia de métodos de pago, liquidaciones claras y procesos confiables— son los que terminan consolidando su presencia en el mercado.

Para actores del ecosistema como SoyPago, el desafío está en acompañar esa evolución con soluciones que conecten a más empresas con los rieles de pago que ya forman parte del día a día de millones de colombianos. En un entorno donde la adopción digital avanza, pero la confianza se construye transacción a transacción, la solidez de la infraestructura de pagos sigue siendo uno de los factores más decisivos para sostener el crecimiento del sistema.

 

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