Pablo Serna sostiene que ante la falta de recursos, el apoyo logístico se vuelve vital en la búsqueda de desaparecidos.

Foto | LA PATRIA

Pablo Serna sostiene que ante la falta de recursos, el apoyo logístico se vuelve vital en la búsqueda de desaparecidos.

Pablo Serna coordinador regional de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) habló con LA PATRIA sobre los retos de una dependencia que va hasta Antioquia, así como la importancia de entender que no solo a los desaparecidos se les busca muertos, sino también vivos.

 

¿Cómo ha sido su labor desde que llegó a este cargo?

La regional noroccidente de Antioquia, Caldas y Chocó ha buscado fortalecer la búsqueda humanitaria y extrajudicial en el Eje Cafetero. Desde finales del año pasado se está fortaleciendo con investigadores humanitarios y extrajudiciales, equipos forenses, antropólogos, auxiliares forenses, y analistas técnicos. Es un equipo fortalecido que se complementa con el impulso a la identificación de los cuerpos.

 

¿Cómo motivar a la gente a colaborar en la búsqueda?

Tenemos un proceso que permite revisar las necropsias, los archivos de los cementerios, de despachos parroquiales, inspecciones de Policía, la información de los aportantes, y garantizamos es la confidencialidad. En lo extrajudicial, no estamos en obligación de denunciarnos ante la Fiscalía, nos interesa aliviar el dolor de las víctimas que llevan tanto tiempo buscando a los desaparecidos.

 

¿Y con los que hallan vivos?

Nos imaginamos que los desaparecidos todos están muertos, y no es así. Hemos logrado encontrar, por ejemplo aquí en el Eje Cafetero, con vida seis personas que habían sido dadas por desaparecidas en el marco del conflicto armado, y pudimos hacer acciones de reencuentro con sus grupos familiares.

 

¿Qué se espera para este 2026, teniendo en cuenta la falta de recursos?

Como todas las entidades estatales, la Unidad de Búsqueda no es ajena a la austeridad del gasto y estamos trabajando con recursos prácticamente del año 2023. Aun así tenemos unas metas muy ambiciosas gracias precisamente a la vocación de los equipos de trabajo y tomamos la decisión de que el 2026 es el año del impulso a la identificación y de la completud de la información en las solicitudes de búsqueda.

 

Vimos que en Manizales también se llevó a cabo una búsqueda reciente. ¿Cómo fue esa labor?

En el Cementerio San Esteban encontramos un gran número de cuerpos no identificados inhumados y nos dimos cuenta de que eran sujetos de inclusión de la Unidad, es decir, fueron en el marco del conflicto armado. Estamos revisando las necropsias, a aportantes e información que hay en el despacho parroquial, para poder llegar con una identidad orientada de estos cuerpos y poder exhumarlos, identificarlos y hacer la entrega digna.

 

¿De qué manera se llevará a cabo esa labor?

La búsqueda humanitaria extrajudicial y judicial en contextos urbanos es compleja. Uno, porque hay un gran subregistro. Segundo, porque a la gente le da temor denunciar. Entonces estamos en ese trabajo y tenemos ya un Plan Regional de Búsqueda exclusivo para Manizales y el Área Metropolitana, con un investigador dedicado exclusivamente a este tema.

 

La receptividad de la Gobernación de Caldas, de los alcaldes, ¿cómo la ha sentido? ¿Falta apoyo?

Siempre va a haber falta de apoyo porque este es un país que tiene muchas dificultades de recursos, pero nos han apoyado en lo que tiene que ver con la logística, con la voluntad, con las comunicaciones, con la disposición de los equipos territoriales. Por ejemplo, uno no cree, pero personal como los bomberos, las secretarías de Gobierno, enlaces de víctimas o los sepultureros son importantísimos.

 

También le toca el Urabá Antioqueño, ¿Cómo ha sido la labor allá? ¿Qué tan similar es a lo que ocurre en Caldas?

La desaparición se desarrolló de forma muy distinta a lo largo del país, pero todos sabemos que el conflicto armado se desarrolló allá de una forma muy compleja, todavía hay zonas del Urabá muy complicadas, pero hay planes regionales como el del Eje Bananero, donde hay un universo gigantesco de personas desaparecidas y donde hay fosas muy grandes a cielo abierto, incluidas dentro de las mismas fincas bananeras o en zonas semiurbanas.

 

Desaparecidos en las regiones

Según la UBPD, en Caldas hay reportes de unos 2.600 desaparecidos, mientras que tan solo en el Valle de Aburrá, en Antioquia, son cerca de 7 mil.

 


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