Las precipitaciones recientes no obedecen solo a frentes fríos. La prevención es clave. 

Foto | Cortesía | LA PATRIA El clima de Manizales no cambia de estación. Cambia de dinámica, porque lo que varía constantemente es el tiempo.

Cuando los colombianos comenzaron a hablar de un "frente frío" a principios de año, muchos meteorólogos fruncieron el ceño con incredulidad, aunque los datos de precipitación sugerían que algo inusual estaba ocurriendo propio de la llamada “época fría”.

Enero de 2026 registró 189 milímetros de lluvia en Manizales, casi nueve veces más que los 21,6 milímetros del mismo mes en 2024, según el Sistema Integrado de Monitoreo Ambiental de Caldas (SIMAC). El año pasado había marcado 50 milímetros, revelando una tendencia ascendente que ha desconcertado a residentes y ha generado debate en redes sociales.

La explicación, según la meteorología, es más compleja que la llegada de un simple frente frío y revela cómo fenómenos oceánicos distantes pueden alterar dramáticamente el clima y el tiempo en los Andes colombianos.

Una confusión meteorológica

El término "frente frío" puede estar dominando las conversaciones, pero se puede tratar de una simplificación engañosa.

En latitudes medias como Norteamérica o Europa, un frente frío marca el límite donde una masa de aire polar avanza sobre aire más cálido, trayendo descensos pronunciados de temperatura y cambios súbitos del tiempo. 

Pero Manizales, situada a 2.150 metros sobre el nivel del mar en el trópico andino, no experimenta estos sistemas de la misma manera por la dinámica en vientos y su ubicación topográfica.

El centro de Colombia no recibe frentes fríos clásicos. Sin embargo, sistemas frontales de baja presión barométrica en otras regiones pueden alterar los patrones de presión atmosférica en el Caribe y el norte de Sudamérica. Estos cambios modifican la intensidad y dirección de los vientos que transportan humedad hacia Colombia, provocando días de lluvias intensas y densa nubosidad.

Principalmente, no es la llegada directa de aire polar lo que provoca las lluvias, sino una reconfiguración regional de los patrones de viento y humedad.

El efecto de la geografía

El régimen de lluvias en el Eje Cafetero está gobernado en gran medida por la Zona de Convergencia Intertropical, una franja de baja presión donde convergen los vientos alisios de ambos hemisferios y que suelen circular por Colombia todo el año. Su paso es sinónimo de lluvias. 

Cuando esta franja se posiciona sobre Caldas, ejemplo, la atmósfera se vuelve inestable y las precipitaciones se intensifican.

La topografía amplifica estos efectos. La cordillera Central obliga al aire húmedo a ascender, y cuando los vientos adquieren un componente occidental —provenientes de los valles más bajos y cálidos, como el del río Cauca— ese ascenso forzado puede desatar tormentas intensas incluso sin un frente frío tradicional.

En ciudades de altura como Manizales, pequeñas variaciones en el perfil térmico vertical pueden traducirse en fenómenos severos: tormentas eléctricas concentradas, ráfagas de viento y episodios de granizo que golpean vecindarios específicos mientras otras zonas permanecen relativamente secas, tal como sucedió de manual meteorológico el miércoles 11 de febrero a las 5:25 p.m.

La influencia del Pacífico

El contexto de 2026 incluye un factor adicional: La Niña, el enfriamiento periódico del océano Pacífico ecuatorial que altera los patrones climáticos globales.

El Centro de Predicción Climática de la NOAA en Estados Unidos ha mantenido una advertencia de condiciones asociadas a La Niña. Aunque Colombia no ha emitido una declaratoria oficial del fenómeno, agencias internacionales han señalado su persistencia y no puede ser desconocido este comportamiento oceánico.

Históricamente, La Niña aumenta las precipitaciones en amplias zonas de Colombia. El enfriamiento del Pacífico modifica la circulación atmosférica, favoreciendo mayores aportes de humedad hacia la región andina, contrario a lo que sucede en El Niño.

El incremento progresivo de las lluvias de enero entre 2024 y 2026 no puede atribuirse exclusivamente a La Niña, pero se alinea con el patrón esperado durante episodios activos del fenómeno.

Temperatura estable, lluvia variable

A diferencia de muchas regiones del mundo, Manizales no experimenta estaciones térmicas marcadas. Los registros climáticos muestran que las temperaturas máximas promedian entre 21°C y 22°C durante todo el año, mientras las mínimas se mantienen entre 11°C y 12°C.

La variabilidad climática se manifiesta en las precipitaciones. El régimen bimodal tradicional, con picos en abril-mayo y octubre-noviembre, conocidas como temporadas de lluvia, responde al desplazamiento estacional de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) según el paso del Sol. 

Sin embargo, en años influenciados por La Niña, estos picos pueden intensificarse y extenderse a meses inusuales, por lo que este año el descenso de la ZCIT fue tardío y pudo haber participado en el incremento de precipitaciones; pues, en enero se vivieron condiciones prototípicas de noviembre. 

Zona de Confluencia Intertropical (ZCIT). Esta banda tiene un ancho cercano y fluctuante entre 500 a 700 kilómetros. En enero, por posición solar, baja al sur de Colombia; en julio, sucede al contrario, y sube a la costa. Esa franja determina la bimodalidad del tiempo en Colombia. Ambas temporadas de lluvias ocurren cuando la doctora ZCIT pasa por encima.

No es una anomalía

El aumento de precipitaciones y las tormentas recientes reflejan una convergencia de factores: cambios en la circulación regional de vientos, influencia oceánica y la respuesta amplificada de la topografía andina.

La narrativa popular del "frente frío" simplifica un sistema atmosférico que en el trópico opera más por ajustes dinámicos que por invasiones de aire polar, las cuales, por el Efecto Coriolis, que rige la circulación del aire en el planeta, son altamente improbable.

Los datos de enero de 2026 indican que Manizales atraviesa un periodo de mayor actividad pluviométrica, pero comprender la interacción entre océano, atmósfera y montaña resulta más útil que el alarmismo que se ve en redes sociales.

El clima de Manizales no cambia de estación. Cambia de dinámica, porque lo que varía constantemente es el tiempo. Cuando esa dinámica se intensifica, como ha ocurrido este año, la lluvia se convierte en el elemento dominante del paisaje urbano y siempre se debe ir preparado, haya declaratorias meteorológicas o no.

Conferencia

Luis Felipe Molina Ramírez dictará una conferencia para entender qué está pasando con el tiempo este 2026 en Colombia y Manizales el sábado, 21 de febrero, en Multiplaza El Cable. El costo es de $30 mil.

*Periodista especializado en meteorología | meteo.luisfmolina.com, @meteorologia101 y canal.luisfmolina.com


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