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30 maestros revelan temores y retos al iniciar temporada escolar. Los profesores señalan que la figura de autoridad ha cambiado y con ello su ambiente laboral.
Una treintena de docentes compartió sus principales miedos y expectativas al inicio de la temporada académica. Las respuestas reflejan un ambiente laboral marcado por la presión social, los cambios en la autoridad y la necesidad de redes de apoyo sólidas dentro y fuera de las instituciones.
El inicio de la temporada escolar no solo trae nuevos estudiantes y metas académicas. También pone sobre la mesa los temores, expectativas y tensiones que viven los docentes en su ambiente laboral.
Una consulta realizada a cerca de 30 profesores evidencia preocupaciones relacionadas con la salud mental, los cambios en las dinámicas de autoridad y las nuevas demandas sociales que enfrenta el ejercicio docente.
Las respuestas muestran que muchos maestros sienten ansiedad ante los retos que plantean las nuevas generaciones. Señalan inquietudes frente al manejo de conflictos, la adaptación a transformaciones sociales y el acompañamiento familiar en los procesos formativos.

También expresan preocupación por situaciones de acoso educativo y por episodios de intimidación que pueden surgir en el aula.
Carlos Andrés Molano, director de la Maestría de Gerencia del Talento Humano de la Universidad de Manizales, afirma que este panorama obliga a mirar al docente desde otra perspectiva.
“Un fenómeno importante entrar a revisar es la visibilización del docente como trabajador, empezar a reconocer los miedos, las ansiedades, las exposiciones que va teniendo frente a las condiciones específicas que genera el trabajo y ahí es donde arrancan las condiciones de salud mental de ellos como trabajadores”, señala.

El experto agrega que el contexto social actual transforma la figura del maestro. “Es empezar a visibilizar los nuevos retos sociales en las transformaciones de los estudiantes y cómo esto se ha convertido en una condición, si bien de oportunidad, de amenaza y de transformación en el ejercicio docente”, explica.
Las respuestas de los docentes reflejan que la autoridad tradicional ha cambiado. Varios reconocen que hoy el aula no funciona bajo un modelo rígido de subordinación. Las relaciones son más horizontales y eso exige nuevas habilidades de diálogo y mediación.
Según Molano, “ya no es un ejercicio netamente de subordinación como antes se tenía donde el docente era quien ejercía las dinámicas de autoridad frente al estudiante”.

En este nuevo escenario, algunos profesores reconocen sentirse expuestos. Molano advierte que “en ocasiones el mismo docente se puede estar asociado a intimidación por las interacciones que vive de respuestas de sus estudiantes o de las mismas situaciones de acoso educativo que se pueda tener”. Esta situación influye en el clima laboral y en la percepción de seguridad dentro del aula.
Los estilos de afrontamiento y la capacidad de adaptación aparecen como factores clave. Las dinámicas de resolución de conflicto son parte central del trabajo diario. Los docentes consultados manifiestan que necesitan herramientas prácticas para enfrentar estos escenarios y fortalecer su estabilidad emocional.
Molano insiste en que el análisis debe ir más allá del aula. “Hay que empezar a conectar con actores como la familia, como la misma área administrativa de la entidad educativa que va a permitir el abordaje y la intervención específica con estos docentes”, afirma. En su concepto, la educación involucra a múltiples actores cuyas decisiones impactan de forma directa el ambiente laboral del maestro.

Otro punto que surge en las respuestas es la motivación de los estudiantes. Algunos docentes perciben que cuando el alumno tiene un proyecto de vida claro, el trabajo fluye con mayor armonía.
En cambio, cuando asiste por obligación o presión familiar, el clima puede tornarse más tenso. Molano plantea preguntas clave: “¿Qué motivación y qué proyecto de vida tiene el estudiante? ¿Con qué disposición llega al aula de clase?”.
El experto también subraya el papel de las redes de apoyo. “Las redes de apoyo tanto personal como familiar que tenga el docente, el apoyo social que pueda tener por sus equipos de trabajo y la cohesión que tengan los padres de familia y la comunidad en los procesos formativos” son determinantes, explica. Estas redes permiten compartir cargas, resolver conflictos y fortalecer el sentido de pertenencia.
En este contexto, el ambiente laboral de los docentes se construye día a día. Las respuestas recogidas muestran que el miedo no es señal de debilidad, sino un indicador de las presiones que enfrenta el sector educativo. Reconocer esas emociones abre la puerta a estrategias de acompañamiento institucional y a políticas que prioricen la salud mental del maestro.
El inicio de la temporada académica se convierte así en un momento de evaluación interna. Los docentes no solo planean clases y contenidos. También revisan sus propias herramientas emocionales y profesionales para responder a una sociedad en constante cambio.

Principales temores identificados
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Manejo de conflictos en el aula.
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Cambios en la autoridad tradicional.
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Falta de acompañamiento familiar.
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Riesgo de acoso o intimidación.
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Sobrecarga emocional y laboral.
Claves para fortalecer el ambiente laboral
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Reconocer al docente como trabajador con derechos.
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Promover redes de apoyo internas y externas.
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Capacitar en resolución de conflictos.
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Involucrar a las familias en el proceso educativo.
Fuentes: Testimonios de docentes consultados y del psicólogo Carlos Andrés Molano, director de maestría de la Universidad de Manizales.
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