Foto | Cortesía | LA PATRIA | PEREIRA |
En Ukumarí de Pereira celebran el nacimiento de varias especies como los flamencos, que no se habían reproducido en el bioparque
El Bioparque Ukumarí celebra el nacimiento de varias especies al interior del parque. Después de años donde la media de nacimientos era inferior a 10, en 2025 se registraron casi 20. Algo que llena de alegría a la gerencia y a todo el personal.
Eso indica que las mejoras que ha tenido el bioparque en los últimos años, se refleja en el bienestar de especies que, como los flamencos, no se habían reproducido en el lugar.
“Cuando hacemos las cosas bien, cuando los animales tienen hábitats adecuados, personal capacitado y atención médica constante, la vida se da de forma natural. Aquí decimos que cuando hacemos las cosas bien, el parque nos premia con vidas”.

No al tráfico de fauna
El 2025 fue un año clave, menciona el gerente Raúl Murillo, quien celebra el milagro de la vida y su buena gestión al frente del bioparque.
“Tuvimos nacimientos de especies que nunca antes habían nacido en Pereira bajo cuidado humano, como los flamencos. Hoy tenemos tres flamencos nacidos en el parque y más de cinco huevos en proceso de incubación”.
También se registraron nacimientos de tití cabeza de algodón, una especie en alto riesgo en Colombia.
“Estos animales vienen del Caribe y llegaron aquí por tráfico de fauna o mascotismo. Que hoy nazcan en el parque nos permite enviar un mensaje muy claro: estos animales no deberían estar aquí, deberían estar naciendo en la naturaleza”.
Para Murillo, estos nacimientos se convierten en una herramienta pedagógica poderosa.
“Son una herramienta vivencial para decirle a la gente que el mascotismo está mal, que sacarlos de su ecosistema está mal y que comprarlos en carretera está mal”.
A la lista se suman el primer nacimiento de un papión sagrado, venados cola blanca y otras especies.
“Pasamos de registrar tres o cuatro nacimientos al año a casi 20 en 2025. Puede parecer poco, pero bajo cuidado humano es un indicador muy positivo”.

Superar la crisis
El Bioparque también tuvo que enfrentar una de las etapas más difíciles de su historia reciente, tras la muerte de animales emblemáticos como los chimpancés Pancho y Rita, lo que generó una fuerte crisis reputacional.
“Fue muy duro, veníamos saliendo de la pandemia y la caída de visitantes fue constante. La confianza se perdió”.
La estrategia fue clara desde la nueva gerencia: asumir los errores, dar la cara y pedir que confiaran de nuevo en el bioparque, como lugar donde animales víctimas de trata o mascotismo, tienen una segunda oportunidad.
“Hicimos algo que es muy difícil: salir a pedir perdón y pedir confianza. Dijimos que había una nueva gerencia, con una visión distinta, y que íbamos a demostrarlo con hechos”.
Los resultados, asegura, respaldan ese proceso. “Incrementamos los visitantes en un 20 %, los ingresos en un 31 %, y lo más importante: disminuimos significativamente la tasa de mortalidad animal. Hoy la conversación cambió”.

Ukumarí mira el futuro
De cara al futuro, Raúl es claro en que el sentido del Bioparque depende de una realidad compleja.
“Mientras exista el tráfico de fauna y la explotación animal, estos espacios seguirán siendo necesarios”.
La apuesta está en consolidar el parque como un centro de educación e investigación y avanzar en nuevos proyectos, como la Biorregión Amazonía, que permitiría recibir especies provenientes del sur del país que hoy no cuentan con condiciones adecuadas.
También se proyectan iniciativas de turismo de naturaleza, hotelería sostenible y espacios para eventos científicos, bajo esquemas de alianzas público-privadas, sin perder la figura de santuario.

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