Foto I Cortesía Hoyos Editores I LA PATRIA
El 20 de marzo de 1926, es decir hace un siglo exactamente, la primera catedral de Manizales quedó destruida por incendio, que a su paso se llevó también dos manzanas de casas y negocios. Antes, 1922 y 1925, las llamas arrasaron gran parte de la ciudad.
Todo comienza con un armonio. Bueno, al menos esta historia. Un armonio y dos ancianas. Un armonio y un incendio, o algo peor: tres incendios. En la mañana del 20 de marzo de 1926, es decir este viernes hace exactamente 100 años, el chirrido de guaduas, tablas, latas, todo envuelto en llamas enardecidas, les avisó a los manizaleños de la época que volvía el fuego para completar un desastre iniciado con los incendios de 1922 (22 manzanas quemadas) y de 1925 (32 manzanas quemadas).
Armonio es un instrumento de viento, o una definición más sencilla, un órgano pequeño sin tubos. Para el caso que nos ocupa quiere decir algo más profundo, diría otro símbolo: un sobreviviente que hoy tiene 126 años, que habita en la base de la Torre de Vídeo, en el segundo piso de la actual Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario de Manizales.
El ascensor de la catedral lleva, en instantes, al segundo piso, al pasado. Entre corredores y pasadizos oscuros, se siente la sensación de participar en una película de la Edad Media.
Jorge Andrés Pérez, policía pensionado y guía turístico especializado, aparece en escena. Él recorre, todos los días con visitantes, cada rincón de este laberinto de 119 metros de altura, dos mil 500 metros cuadrados y 30 mil toneladas de hierro y concreto.

Primera catedral de Manizales, la cual estuvo hasta el 20 de marzo de 1926, día en que la arrasaron las llamas.
Su voz dibuja lo sucedido ese 20 de marzo de 1926. Primero contextualiza: "Aquí había una Catedral, ocho veces más pequeña que la actual". Ese día quedaría en cenizas. Segundo: "Las casas eran en madera y guadua (baharaque). Tercero: "Apenas instalaban las primeras redes eléctricas, el alumbrado era con veladoras, había varios depósitos de velones".

Jorge Andrés Pérez, guía especializado de turismo en Manizales, señala en una puerta de la actual catedral la imagen que recrea el incendio de la primera catedral en 1926.
Un corto circuito, un velón encendido y olvidado, una mano negra con candela, "sin confirmar", Cuarto: Algunos ricos usaban lámparas de queroseno que a veces explotaban.
Cualquiera que fuera el origen, el desastre estaba en camino, un viernes de ese marzo de 1926. "Se prendió todo porque las casas eran de guadua y esterilla y no hubo forma de apagarlo", dice Jorge Andrés.
Javier Arenas, comerciante de 64 años, tiene un recuerdo que quizá cuadre a la hora de buscar razones. "Mi abuela Cecilia Polanco, que era niña para la época del incendio, me contaba que alguien en una mesa olvidó una plancha (que calentaba con carbón). Y al recalentarse atravesó la mesa, y dos pisos hasta caer en un depósito de veladoras. Que así empezó la tragedia".
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En imágenes
El guía Pérez hace una pausa. Advierte que los turistas ya terminaron de ver las imágenes en la Torre de Vídeo. Allí el armonio comparte con otros sobrevivientes: la cara del Cristo Salvador que se desprendió de lo alto en el terremoto de 1962. También un telescopio, con el que los ingenieros le tomaban plomada desde el parque de Bolívar a la monumental obra en construcción a finales de los años 20 y en los 30. Además, los planos originales del francés Julien Polti, ganador en 1927 del concurso de diseños para la nueva Catedral.
Lo de la boda, celebrada por el padre Zuluaga en esa mañana triste; lo del armonio arrebatado por dos abuelas a la candela; lo de veladoras prendidas y olvidadas u otros culpables, como centenares de relatos, han ido de boca en boca, de zaguán en zaguán, de calle en calle, de café en café, de estrato en estrato. 100 años de una historia tan épica y tan monumental como la misma catedral de hoy.
Quienes llegan a la Torre de Vídeo escuchan a Hernán Franco, otro guía turístico de la Catedral. Él es quien cuenta que dos señoras salvaron el instrumento de las llamas. “Conserva sus pedales, su teclado, aún produce sonido con el aire impulsado por fuelles, no tan fuerte como hace 100 años, pero aún suena”.
Ese armonio acompañaba las misas en el segundo templo parroquial de Manizales, cuya construcción empezó en 1888 y terminó en 1897. En 1900, justo el año de fabricación del instrumento de viento, el papa Papa León XIII creó la Diócesis de Manizales.
De esta iglesia, a pesar de los años quedan múltiples fotos, que recrean la vida cotidiana de los manizaleños de finales del siglo XIX e inicios del XX. Mercados campesinos, con ganado; peatones elegantes de los pies a la cabeza adornan álbumes familiares y libros de historia. Sin embargo, su mayor testimonio, quizá, está en un filo del barrio Chipre, como un ave a punto de alzar vuelo.

Actual iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en el barrio Chipre, replica de la primera catedral.
Allí el padre Esteban Arango levantó una replica de la antigua Catedral luego de conseguir los planos de la original y recoger dinero con ventas y la rifa de un carro que siempre se lo ganaba la Virgen del Carmen. Lo de la Virgen y lo de que el sacerdote andaba armado son también de la leyenda popular. La obra se comenzó en 1948. Y en 1954 a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chipre la consagraron como parroquia.
En primera fila
En el centro de la sala de video, en la misma base de la torre, hay un televisor, que durante 11 minutos y 8 segundos enruta por la historia de Manizales a los visitantes, previo al reto de subir los 395 escalones que los suben al corredor Polaco, a 96 metros de altura.
Sebastián Quintero con otras 23 personas estuvieron en el lugar en la tarde del martes pasado. Lo cautivaron las imágenes proyectadas del minuto 2,04 al 2,57. Tres incendios en 53 segundos pasaron por sus ojos.
La historia y las imágenes son como el registro de bombardeos de guerras mundiales: en cenizas el Palacio Nacional, la curia episcopal, la Gobernación, bancos, hoteles, el diario LA PATRIA, casas particulares y la Catedral.
El video, doblado al inglés por la presencia constante de personas de otros países, narra lo sucedido. El guía Franco lo explica. “Lo que más nos pregunta la gente es por qué esos incendios tan grandes y qué los ocasionó”.
Las respuestas son de varios tipos y similares a las expuestas más arriba por el guía Pérez. "La gente se acostaba y olvidaba apagar las veladoras", es la que más cala de nuevo.
En ese punto surge otro interrogante de los turistas, tal vez lógico o no, si se tiene en cuenta la lejanía de los tiempos. ¿Y los bomberos? Franco describe la sencilla, pero a la vez dramática situación: “Sí, había como un cuerpo de bomberos". ¿Pero qué era?, se pregunta y se responde él mismo: “Un burro, una carreta, cuatro canecas con agua y un balde para tirarles a las paredes”.
Sebastián y los demás turistas continúan su ascenso a las alturas. La Torre de Videos le dejó varias sensaciones. "Es interesante conocer la historia, que solo se encuentra en este espacio. Sin embargo, creo que en la ciudad aún falta información. Uno sabe que se quemó, pero no en detalle como lo cuentan acá".
Profundo
Ahora, en el atrio de la actual Catedral, reaparece el guía Pérez. En sus manos ponemos la tarea de contar cómo eran Manizales y sus templos, antes y después de los incendios de los años 20.
Su relato comienza debajo de San Pablo y San Pedro, y de los evangelistas, Marcos, Mateo, Lucas y Juan, cuyas estatuas miran fijamente hacia la Plaza de Bolívar, a la que él señala con su mano derecha.
"Justo ahí los colonizadores, quienes fundaron la ciudad en 1849, trazaron la primera plaza y limpiaron el terreno para construir la primera iglesia, una estructura sencilla de madera y paja", comenta.
Luego, narra, algo clave sobre los primeros sistemas de construcción de la Manizales de hace 170 años. Llama de vara en tierra la primera técnica, que consistía en utilizar lo que estaba a la mano: cortezas de árboles, guadua, paja.
"Las obras siguientes fueron en tapia, unos cajones de tierra parar armar las paredes. Y luego llegó el bahareque. Entonces, el primer templo era en tapia y hubo que demolerlo porque se caía fácil con los temblores. Y el segundo, la primera catedral era toda en madera (nogal, roble y cedro perfumado) que ardió y despareció en unas cuantas horas".

¿Por qué esa primera catedral se salvó de los dos incendios, sobre todo del de 1925 que resultó devastador? "Las autoridades decidieron dinamitar manzanas enteras para aislar la Catedral de las llamas".
Sin embargo, nueve meses después del sucedido en el 25, llega el fuego y la consume. "Toda la ciudad quedó perfumada de roble. Y así perdimos esa hermosa edificación", suspira Pérez.
En tiempo de duración, Pérez calcula que la misa del padre Zuluaga empezó a las 5:00 o 6:00 de la mañana. A esa hora las campanas replicaron con el grito de ¡Fuego! Y que los cuatro bomberos y la multitud sintieron que como a las 11:00 el incendio había terminado, pues ya no había más que quemar.
Esperanza
Casi que de inmediato cuenta el guía, emocionado, que surgió una junta de reconstrucción. Él traduce el sentir de esos antepasados nuestros:
- "Hagamos una catedral que nuestras futuras generaciones digan: esta gente está loca, cómo hacer algo tan grande, tan magnífico en una ciudad de casas pequeñas".
Es más, las cosas llegan a un concurso internacional, pues las propuestas locales y nacionales de diseños para la nueva catedral no llenan las expectativas.
Sigue Pérez:
- "Un señor llamado Miguel Gutiérrez, que era manizaleño pero estaba residiendo en París, lleva ese concurso y allí lo gana un francés llamado Julien Polti, que se viene para Colombia, contrata a cuatro italianos (Angelo Papio, Gian Carlo Bonarda, Eolo Follini y Mario Gerardi) y construyen nuestra actual catedral en 11 años".

Fotos I Luis Fernando Trejos I LA PATRIA
La Catedral de Manizales, cuya construcción terminó en 1939.

El armonio de la primera catedral, que con la custodia y diversos ornamentos, sobrevivieron a los incendios de los años 20 del siglo pasado.
La historia de fuego y cenizas cumple 100 años. Un armonio y una replica en Chipre, junto con memorias orales y escritas, dan el testimonio. Sin embargo, hay otro capítulo, el de las luces e inspiración para los manizaleños que construyeron la iglesia más alta de Colombia (119 metros desde su base) y una ciudad que resiste temblores, incendios, derrumbes, para crecer con orgullo en el centro de Colombia, en el centro de los corazones de todos.
Conmemoración de los 100 años
El arzobispo de Manizales, José Miguel Gómez, invita a la comunidad a la conmemoración de los 100 años del incendio que el 20 de marzo de 1926 dio paso la nueva Catedral. En el mensaje indica que la obra es la joya arquitectónica de la ciudad. Así mismo, se efectuará la entrega de la revista Cien años de Manizales, con textos de Anthony Goissaud y Aquilino Villegas.
Día: viernes 20 de marzo del 2026
Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Matroneo oriental de la catedral basílica (junto al café Tazzioli).
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