Fotos | Freddy Arango | LA PATRIA Juanita María Gómez Lora, periodista de Manizales, luego de su reconocimiento ofreció un conversatorio sobre liderazgo femenino.
Juanita María Gómez Lora, periodista de Manizales, fue exaltada este martes (7 de abril) por la Asamblea de Caldas por su aporte al ejercicio del periodismo y por la divulgación de la información de interés público en el país. Por ello, de manos de las diputadas Karen Suárez (Centro Democrático), María Isabel Gaviria (MIRA) y Viviana Zuluaga (Partido Conservador), recibió la orden honor al mérito, medalla y nota de estilo.
"Ser periodista es incomodar, es preguntar lo que muchos quisieran que permaneciera en silencio. Es pararse en firme por la democracia, por la ciudadanía, incluso cuando a uno le están temblando las piernas y hacerlo siendo mujer es más difícil. Ser mujer haciendo periodismo incomoda el doble. A las mujeres en este oficio nos ha tocado demostrar que sí podemos, que podemos resistir, poner límites y seguir abriendo camino. Ser mujer periodista en Colombia es una prueba constante, que se surte todos los días en cada publicación, en cada video", expresó la manizaleña durante su discurso en el recinto de la Asamblea de Caldas.
LA PATRIA estuvo presente en el homenaje y dialogó con la periodista que cuenta con una trayectoria de aproximadamente 20 años para saber cómo recibe este reconocimiento que le hace su ciudad natal y cómo va la iniciativa #YoTeCreoColega que lidera con otras periodistas y que está relacionada con casos de acoso sexual en las salas de redacción.
Acompañada de las diputadas Viviana Zuluaga (Partido Conservador), Karen Suárez (Centro Democrático) y María Isabel Gaviria (MIRA).
¿Qué significado tiene para usted este reconocimiento desde Manizales?
Es un reconocimiento muy especial, sobre todo por el momento en el que llega.
Primero porque es una confirmación de que ese periodismo de carácter con opinión argumentada, con una voz propia, a través de las redes sociales, realmente está conectando y está generando el impacto que siempre quisimos y es que los ciudadanos puedan conectarse y entender temas complejos de una forma cercana y sencilla.
Segundo, porque es mi casa, es mi ciudad, la ciudad que me vio crecer, que me dio la manera de ver el mundo y de entender las dinámicas, que muchos de los valores que aprendí y sigo viendo reflejados en cada manizaleño trato de replicarlo también en el periodismo que hago y por eso menciono la empatía, la calidez, la profundidad e incluso el carácter con el que se dicen las cosas porque estamos en tiempos difíciles en Colombia donde la democracia recibe ataques permanentes y que las voces de mujeres periodistas se preserven y se valoren sigue siendo muy importante.
También es especial porque estamos en un momento difícil en los medios de comunicación donde cientos de mujeres han visibilizado denuncias de acoso, que son graves, que no solo ocurren en un medio de comunicación, que no estamos hablando de un caso puntual ni de unos periodistas puntuales, estamos hablando de varios medios, varios casos, durante varios años.
Vencer ese miedo, tratar de luchar por espacios seguros de trabajo para las mujeres periodistas se ha convertido en una responsabilidad propia. Entonces, todo esto es lo que realmente me tiene tan viva y tan feliz.
Dijo en su intervención que un buen periodismo incomoda y si viene de una mujer lo es más, un diputado se salió del recinto en el momento de su condecoración porque no estaba de acuerdo con la misma, ¿Eso qué mensaje le da?
Creo que al final todas estas conversaciones y lo que genera estos espacios, estos reconocimientos, esta visibilidad, una voz con fuerza genera esa incomodidad y más si viene de una mujer de eso sí, no tengo duda. Pero está bien que haya incomodidad.
Quiere decir que algo está pasando, que algo se está haciendo diferente y que es importante que sigamos poniendo, y cada vez con más fuerza, todos estos temas sobre la mesa ya sea desde el acoso, desde si estamos de acuerdo o no con una política pública o con una decisión económica o con el manejo que se está haciendo del país.
Creo que si estamos poniendo estas conversaciones sobre la mesa y se están incomodando, pues que bien. Es la prueba real de que algo se está haciendo diferente y está cambiando.
Durante 12 años aproximadamente hizo parte del equipo periodístico de Noticias Caracol donde se desempeñó como reportera y presentadora, participando en el cubrimiento de temas de interés nacional y consolidando una reconocida carrera en el periodismo televisivo.
Usted le ha dado visibilidad a casos de mujeres periodistas que han sido víctimas de acoso sexual en sus lugares de trabajo, ¿cómo va ese ejercicio y cuántas denuncias han recibido hasta el momento?
Somos seis mujeres periodistas que cuando vimos que no era una, no eran dos, sino muchos más casos que se repetían, que no solo estaba ocurriendo en un medio con dos presentadores, sino de una práctica sistemática a lo largo de los años. Estamos hablando de distintos medios y distintos niveles de cargo, de rango y de poder.
Dijimos, 'aquí está pasando algo' que incluso es más grande que nosotras mismas y que muchas de nosotras que decidimos también denunciar a pesar de los años, dijimos, 'algo tenemos que hacer' y por eso creamos este movimiento #YoTeCreoColega en donde seguimos a través del correo yotecreocolega@gmail.com recibiendo muchas de esas denuncias.
Ha sido impresionante para nosotras porque solo en 24 horas recibimos 60 y para antes de Semana Santa teníamos 200 correos con distintas denuncias. Lo que seguimos haciendo en este momento, porque le estamos dando trámite a todo, es que cada una de esas informaciones y de esos primeros testimonios de cada mujer los estamos leyendo con el respeto y con el rigor que necesita.
¿Qué han identificado?
Hemos identificado unos patrones en el acoso. Hay un cargo de poder que ejerce el acoso sobre mujeres jóvenes que están arrancando su carrera, que muchas veces son practicantes, que no tienen una voz, que no tienen el reconocimiento ni las fuentes ni la recordación y a cambio de oportunidades de crecimiento, se ejerce un acoso que muchas veces también comienza siendo un acoso sexual y termina siendo un acoso laboral cuando la mujer no accede o se resiste a esas pretensiones.
Hemos identificado, por ejemplo, que ocurren en su mayoría en ascensores, escaleras, en oficinas, en viajes cuando se ausentan de la oficina y se relajan un poco como las medidas y las miradas sobre estos agresores.
Eso es hasta ahora lo que hemos podido identificar, pero lo que queremos es procesar muy bien esta información y entregar un gran informe de qué es lo que está pasando con los medios de comunicación y cuáles son esas falencias que todavía se siguen registrando en pleno 2026 porque a pesar de que existe la normativa y jurídicamente se ha tratado de apaciguar un poco el acoso, no se ha logrado.
¿A qué se debe el poco avance?
Solo hasta 2021 se reglamentó cómo deberían actuar las empresas en casos de acoso y eso fue con un caso emblemático de una periodista en El Colombiano y gracias a esa visibilidad, la normativa jurídica empezó a actuar.
Además hemos detectado que la cultura organizacional no cambió. Por eso en el 2024 tuvieron que expedir una nueva ley para tratar de regular esto y aún así estamos en el 2026 y el tema sigue sobre la mesa, muchas mujeres sin solución y muchas sin miedo.
Por eso decidimos actuar así hayan pasado años porque no teníamos las herramientas, no sabíamos cómo llamar esto que nos había pasado, no lo entendíamos y muchas de las prácticas están tan normalizadas en Colombia que dijimos ya no más. Ese cambio y esa voz ha vencido el miedo en muchos casos y creo que por eso la avalancha de correos que hemos recibido.
¿Cuál es el mensaje para esas mujeres que ya han denunciado?
Lo más importante es decirles que no las vamos a dejar solas. Las estamos leyendo y acompañando.
Vamos a ir hasta las últimas y no será un proceso fácil, creo que nos puede tomar bastante tiempo, meses, años, pero queremos que los lugares de trabajo, las redacciones, sean espacios seguros para las mujeres y que ninguna otra se tenga que conformar o estar pensando en cómo se viste o cómo habla o si se mete mejor por este corredor para que este personaje no la persiga o de quién se hace amiga para que no le hagan nada. Nunca más.
Que las mujeres puedan ejercer su periodismo, su profesión y cumplir sus sueños de manera tranquila. Enfocadas en las historias, en las fuentes, en cómo hago un mejor video, en cómo escribo una mejor historia y no en cómo hago para sobrevivir a esta toxicidad y a este acoso permanente.
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