A raíz de la trágica muerte del gran cantante Yeison Jiménez (q.e.p.d.), que conmovió a todo el país, quiero invitarlos a una reflexión. Encontré dentro de los papeles que guardo un escrito de una revista que publicaba el banco en el que laboré por más de 30 años, dirigida a todo el personal, y del cual extracté lo que a continuación les comparto:
Un famoso cantante español tenía especial predilección en sus conciertos por una canción con el título y el tema de “Me olvidé de vivir”. Y parece que tiene algo de autobiográfico, por buscar el éxito y el aplauso de las multitudes él se olvidó de vivir. Lo que nos puede suceder a todos en la diaria lucha por sobrevivir, aun sin ser famosos. El trabajo no solo como forma normal de subsistencia, sino como realización del hombre, de su creatividad y sus capacidades, es la actividad que consume más partes de nuestro tiempo. Por ello, en buena hora, nuestro trabajo, que en el fondo todos deseamos y necesitamos porque nos sirve y nos honra, es pesado si lo tomamos en serio, y a veces agotador. Pero el trabajo no es para que se nos olvide vivir, sino para que vivamos mejor. ¿Y qué es vivir? Vivir es tener ratos tranquilos interiorizandonos en nuestra conciencia y dialogar con nosotros mismos, sobre quienes somos y cómo vamos. Vivir es saborear las páginas de nuestro libro de turno, escuchar un rato nuestra música.
Pero vivir es sobre todo amar, y el centro del amor es el hogar. Por eso vivir es compartir las horas con nuestra pareja, para no sentirnos solos, para intercambiar penas y alegrías, para mirar el mundo con ella y con ella preparar las batallas. Vivir es estar con los hijos, gozar con su afecto espontáneo, con el amanecer de la inteligencia de ellos, con sus dudas sabias y lógicas, con su sencillez limpia. Vivir es estar con los amigos, y realizar en un apretón de manos y al degustar una copa que, aunque pocos, algunos de ellos son sinceros. Vivir es estar cerca de la naturaleza, buscándola, como que nosotros no sólo somos naturaleza, sino lo mejor de ella. Vivir es hasta cuidar nuestro cuerpo en el deporte favorito, para que ese cuerpo sea el mejor instrumento del espíritu. Vivir es todo eso, y para poder vivir es para lo que trabajamos. No nos olvidemos de vivir.

Rodrigo Marín Obando

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