Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com
La covid-19 es una experiencia que ha quedado anclada en la memoria de millones de personas; el miedo al contagio, a vivir la enfermedad, el pavor a la muerte, a la soledad, al aislamiento, a no poder volver a ver a los seres queridos, a no poder estar con ellos en los momentos finales, a no poder despedirse, ni realizar rituales para honrar su memoria.
Día a día oír en los noticieros las estadísticas, los testimonios, escuchar el dolor y sentir la impotencia ante tantas muertes que, a pesar de formar parte de la realidad y al ser mostrados por los noticieros parecían pedazos de películas de terror, dando origen a más miedo e inclusive a sensaciones de pánico.
Testimonio: ‘En mi familia murieron tres personas, entre ellas mi madre. Fue muy difícil que se cuidara, pues ella decía, que no creía en nada de eso. Empezó con un dolor de espalda y no la recibían en ninguna parte, porque en las entidades de salud decían que solo atendían emergencias. Y así fue, un síntoma tras otro; hasta que la hospitalizaron y le llegó la muerte en condiciones dramáticas, lo peor fue no poder despedirnos. Nada nos dijimos. Ni un abrazo nos unió al final’.
- ¿Qué afectaciones dejó la covid-19 en la salud mental y emocional?
Cada persona hace sus narrativas según su experiencia. No obstante, no se puede desconocer que hubo aumento de ansiedad, estrés, ataques de pánico, estrés postraumático, insomnio, pesadillas, depresión, trastornos de adaptación, en la alimentación, irritabilidad, cansancio, dolores físicos, cambios en las rutinas domésticas, cotidianas, laborales, académicas, familiares, de pareja.
Por otra parte, aumentaron las pérdidas económicas, el hambre, la pobreza y todo se salió de control. Para muchos seres humanos, la violencia se exacerbó y hubo tantos cambios emocionales y de comportamiento, que algunas personas expresaron que: ‘parecía que estuvieran viviendo entre seres humanos desconocidos, extraños’.
- ¿Cómo han sido los duelos por el covid-19?
La pandemia mostró que morirse en soledad es doloroso, sin caricias, sin abrazos, sin rituales, sin ninguna cercanía. Dolor para el enfermo, dolor para los dolientes, quizás entendimos que las caricias son esenciales al momento de la despedida y del morir; además, la mayoría de los duelos no pudieron recibir acompañamiento profesional, por lo complejo de la situación.
Gestión de los duelos
Hay personas que todavía están en duelo por sus seres queridos muertos en pandemia, duelos que danzan entre la rabia y la frustración, entre el miedo y la incertidumbre, entre el desconsuelo y la desesperanza. Estos duelos no resueltos, tan difíciles, se pueden tornar con el paso del tiempo muy complicados.
Testimonio: ‘Mi esposa murió en el 2021 por culpa de esa enfermedad que me cuesta nombrar, salió de casa y no la pudimos volver a ver. Yo tengo debajo de la almohada la ropa que ella tenía puesta antes de irse al hospital. Mis hijos me regañan todo el tiempo, pero yo siempre estoy esperando que vuelva’.
* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.
www.fannybernalorozco.com
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