Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com

 

Es sabido que el lugar que ocupan los hombres en la sociedad, ha tenido diversas transformaciones, más aún cuando se trata de la paternidad.

En este punto, se hace necesario explicar que el padre presente es aquel que participa activa y responsablemente en la crianza, formación, cuidado, supervisión de los hijos; además de que también se implica responsablemente en la cotidianidad de las tareas domésticas, educativas y familiares.

La palabra padre tiene una carga emocional fuerte y profunda en nuestra sociedad, a parte de las implicaciones en los imaginarios y en la salud mental de los menores y, en general, de los seres humanos. Teniendo en cuenta esto, podemos hablar de varios tipos de padres:

- Padres invisibles. Nadie sabe quiénes son, ni siquiera los hijos los conocen y quizás, ni las madres.

- Padres de lejos. Algunas mamás dicen a sus hijos: ‘Ese que va allá en la otra cuadra es su papá y lo tiene que querer’.

- Padres de demanda. Esos a quienes hay que demandar por alimentos en el ICBF cientos de veces y siempre aducen que es que no les alcanza el dinero.

- Padres de apellido. Según afirman ellos mismos, ya cumplieron porque les dieron el apellido a ‘esos chinos’.

- Padres proveedores genéticos. Están presentes en la intimidad, pero totalmente ausentes en la responsabilidad, la crianza y el cuidado.

- Padres domingueros. Son padres por turnos, que es una categoría cada vez más frecuente en nuestro medio. Cada quince o veinte días, según lo acordado, recogen a los hijos y pasan uno o dos días juntos. Restaurantes, cines y centros comerciales se llenan de ellos los fines de semana.

En la mayoría de las ocasiones, estos padres no conocen ni tampoco le importa saber acerca de las pautas de crianza. Creen que estos encuentros, sólo son para pasarla bien, para que no haya peleas ni conflictos y, por lo tanto, en estas que podríamos llamar ‘entrevistas’, las normas y los límites, brillan por su ausencia. Entre regalos, viajes, dinero y comidas, suplen ellos, la ausencia y la culpa y esto les hace creer que son los mejores padres del mundo.

Son progenitores que no saben pronunciar las palabras mágicas SI - NO, que son las que ayudan a formar y permiten aprender hábitos, disciplina, responsabilidad, respeto, ética, autorregulación y, en muchos casos también, a hacer contención a berrinches u otros comportamientos.

Pero aparte de todo lo anterior, algunos padres domingueros sostienen que no tienen tiempo de estar con sus hijos y es entonces que cuando les toca el turno, se los llevan a sus padres, así que son los abuelos, a veces cansados, enfermos o viejos, quienes asumen la tarea dominguera.

 

* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.

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