Tu eres una expresión de Dios, eres uno con Dios, y lo sabio es amarte sin medida.

Todo mejora cuando elevas tu amor propio, el amor a Dios y el amor a los demás.

Amarte es aceptarte, valorarte, cuidarte, dar lo mejor de ti y lograr tu mejor versión.

Aumenta tu amor propio y el amor a Dios y a los demás. No aplaces la felicidad.

Tampoco la pongas afuera en otros. Cuando alguien es tu razón de vida, sufrirás si se va.

Te amas poco si otro ser es todo para ti. Eso crea apegos dependientes y sufrientes.

Ora así: “Mi Dios, confío en ti y en mí. Mi reto es vibrar solo en amor y tener paz en el alma. Soy un ser de luz y lo único que importa es amar de verdad, y estar en calma, unido siempre a ti”.

 

@gonzalogallog